Mientras en el exterior los colombianos son los parias, en Colombia los extranjeros son los reyes. Vigo, un sueco que llega a Colombia, no será la excepción y será recibido como un hijo pródigo. Pronto descubrirá que aún con tanto calor humano, en el país del Sagrado Corazón y el realismo mágico, se vive en medio del caos, del ímpetu y de la irreflexión.

Publicado por: Agencias
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