Espiritualidad
Martes 17 de noviembre de 2015 - 12:01 AM

¡Siempre podrá llegar a la cima!

Tocar el cielo sí es posible. Para ello es preciso disciplina, fe y perseverancia. Si tiene esos ingredientes, divisará un mejor horizonte.

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Publicado por: EUCLIDES KILÔ ARDILA

La vida es algo así como escalar una empinada montaña, solo que en dicha subida uno se encuentra con parajes que son difíciles de superar y otros que resultan fáciles de sortear.

Aunque la posibilidad de caer siempre pueda estar latente e incluso sus pies corran el riesgo de resbalar en cualquier momento, no se puede dejar de mirar hacia arriba.

¡Es clave mantenerse firme! Así, con cada paso que se dé, se estará no solo más cerca de la meta, sino también más firme en el trasegar de la vida.

Este tema no se lo recomendamos solo por el famoso ‘equilibrio espiritual’ que se debe tener, sino por el reto de avanzar siempre un peldaño más en cada tarea que asuma.

Claro está que en este ejercicio será clave mantener una fe viva que, que de manera literal, le permitirá tocar el cielo.

Para superar este reto se requiere de un buen equipo de herramientas, entre las que se destacan: una mente estable, un alto grado de concentración, una gran dosis de entusiasmo y, por supuesto, un grano de valor.

Recuerde que además de mirar a la cumbre y de aferrarse bien a sus ideales, le corresponde asumir el reto de admirar las cosas bellas que se ven a lo largo de esa subida. Por eso es preciso ir despacio, pero sin pausa; y disfrutando cada momento, no solo en la tarea propuesta, sino en la misma cotidianidad de la vida.

El trayecto no será como en los cuentos de hada. Escalar no consiste en recorrer lindos prados, sino en atravesar por un sendero escarpado y lleno de grandes dificultades, pero a la vez, inundado de grandes satisfacciones. Lo bueno de esta tarea es que usted siempre irá hacia arriba.

Y más allá del esfuerzo, de las rocas, del viento y del frío, debe incluir dos componentes esenciales para portar en su camino: disciplina y perseverancia, los cuales deben hacer parte del manual de cualquier ser humano que quiera llegar a su destino trazado.

Además, debe tener en cuenta que cada vez que llegue a la cima, encontrará picos más altos para conquistar. No obstante, todo lo que vea será el regalo perfecto tras su camino hacia el ascenso, porque la vida deber ser un camino que trascienda.

Al igual que le pasa cuando enfrenta cualquier reto, si tiene miedo de caer, ármese de valor para corregir los malos pasos y evitar irse al piso.

Es cierto: escalar es como crecer. Mientras se sube, las fuerzas van disminuyendo; pero la mirada es más libre y la vista, con el paso de los años o de los metros que se suben, es amplia y serena.

Nada lo puede detener, ni siquiera eso que llaman ‘mal tiempo’. Solo una buena actitud puede vencer cualquier obstáculo, incluso cuando el camino sea torne más tortuoso.

Porque cuando las cosas se tornan difíciles es cuando más se debe mirar hacia arriba.

Es probable que existan mil razones para abandonar cualquier meta, pero lo importante será no desistir y creer que se puede llegar.

Recuerde este último consejo: la mejor forma de tocar el cielo es con los pies en la tierra; es decir, escalando paso a paso y con la esperanza de primero subir la montaña interna.

¡fuerza de VOLUNTAD!

Cuando se posee una personalidad madura, la fuerza de voluntad es grande. Además, uno fija el rumbo de sus acciones en torno a propósitos nobles.

El corazón, y no la razón, es la que siente a Dios. Así que usted debería no prestarles tanta lógica a las cosas, porque el Altísimo siempre escucha el sonido de su palpitar.

Ahora bien, cuando experimenta emociones positivas, como el amor y la alegría, su cuerpo se fortalece, su mente se aclara y su alma se expande.

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Publicado por: EUCLIDES KILÔ ARDILA

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