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Martes 04 de julio de 2017 - 12:01 AM

¡Desarme su corazón!

¿Sería capaz de volver a confiar en otra persona o en abordar una situación que en una ocasión lo lastimó? No responda tan rápido, pero piense en que si la respuesta es no, es posible que en quien realmente no confíe sea en usted mismo y esa es la razón por la cual su corazón está “armado”. Llegó el momento de bajar la guardia.

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Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

¿Qué podemos hacer para “desarmar “nuestro corazón y dejar de estar a la defensiva?

La psicóloga Tatiana Cordero González de la Fundación Mujer y Futuro explica que “lo esencial es trabajar desde los 3 territorios: el primero nosotras mismas, el segundo con nuestra familia y el tercero con la comunidad”.

Y precisamente, aprovechando el momento coyuntural que vivimos, es momento de dar un paso para “entregar las armas”, es decir, los antiguos patrones con los cuales solíamos defendernos ante los demás por el daño que alguien o alguna situación nos había causado y volver a confiar en que en esta próxima ocasión sabremos resolverlo todo una mejor manera. Y nuestro corazón será capaz de recibir menos daño y sanar más rápido en caso de que nos vuelvan a lastimar.

“Para generar una cultura de paz debemos reconciliarnos con nosotros mismos y de esta manera reflejar esta paz en los siguientes territorios. No podemos dar de lo que no tenemos”, señala la experta.

Por eso lo importante es “cada semana proponerse un acción afirmativa desde lo cotidiano como abrazar al hijo, llamar algún familiar, reconocer una fortaleza de alguien que no nos agrada tanto, para transformar la paz y reconciliación en algo tangible y real desde nosotras, la familia y la comunidad”.

Construya paz en su vida cotidiana y confíe, eso sí, no de manera ciega y sí con mucho amor propio. Es la forma en la cual logrará que su vida sea mucho más feliz.

¿Cómo podemos los colombianos ahora desarmar el corazón en nuestra vida cotidiana para aportar nuestro granito de arena a la paz?

José Bolívar, investigador y experto en procesos de paz, explica que desde lo cotidiano es posible aportar un granito para lograr la paz en el país y nuestros corazones a propósito de este momento coyuntural. 

"Lo primero, valorar justo eso: lo cotidiano. Siempre estamos buscando grandes maestros y enseñanzas de perdón y reconciliación en textos y personas lejanas, distantes. Claro, todo sirve y hay grandes inspiraciones, pero en la cotidianidad encontramos mil respuestas y mil ejemplos para desarmarnos.

Somos más cosas buenas que malas, pero lamentablemente lo malo es lo que más se difunde. Por eso la señora de la tienda que sonríe, el señor del mango que cariñosamente le pone más sal y limón, la mamá que siempre bendice, el vigilante que siempre está atento a nosotros, son los mejores ejemplos para comprender que vivir con el corazón armado no tiene sentido; pero claro, son una sola noticia de algo malo que ha sucedido nos contaminamos fácilmente. Caminamos hacia la reconciliación, y este ejercicio sirve para creer más en la gente: en el vecino que conocemos y en el que estamos por conocer.

Por otra parte, y en el contexto de violencia armada en el que hemos vivido, es vital creer que el desarme que estamos viviendo es real, porque lo es. Hemos pasado tantos años viviendo el conflicto armado que no tenemos dimensión de lo que implica superarlo. Además, somos víctimas de una polarización mediática que se ha multiplicado en las redes sociales.

Por naturaleza tendemos a ser dicotómicos, "somos blanco o negro" y hasta nos sentimos orgullosos de esto, pero realmente la vida transita en grises; en perspectivas diversas, en opiniones, en múltiples verdades. Valorar más la paz que vivimos a diario y creer, darnos la oportunidad de creer que por fin nos acercamos a abandonar la violencia armada, es vital para empezar a desarmarnos.

Conocernos mejor a nosotros mismos, creer en el poder sanador que tenemos, para poder conocer al otro mejor y reconocer su mismo poder de bondad. Creer en el otro. Cuando estuve en el centro de memoria de Kigali, donde se teje la historia del genocidio de Ruanda, leí algo de un sobreviviente que se relaciona con todo esto: “Si me hubieras conocido y realmente te hubieras conocido, no me habrías matado” ( Felicien Ntagengwa). Conocernos mejor, para poder desarmarnos".

¿Cómo desarmar el corazón?

1 El coach Miguel Reyes explica que un buen paso para desarmar el corazón es recordar para sanar: parece un poco absurdo, pero antes de lanzarnos a olvidar por completo lo que nos lastimó en el pasado y que puede ser la razón por la cual nos sentimos a la defensiva, es asumir la experiencia como parte del pasado y hacer consciencia sobre ella. Si nos lanzamos a olvidar inmediatamente puede suceder que no estemos listos para enfrentar una circunstancia similar y reaccionemos con rencor y desconfianza.

2 Analice cuál fue parte en aquello que lo lastimó: la psicóloga Carolina Dulcey explica que la posición de víctima o victimario, es decir, los extremos, no ayuda a nadie a superar el rencor. “Es importante saber, por ejemplo, que si alguien lo engañó a uno, cuáles pudieron haber sido las señales que no quisimos ver o cómo nuestra autoestima no estuvo en su mejor momento para reconocer a quien nos engaña. A veces creemos que estábamos ciegos ante todo... pero con frecuencia esa ceguera es ganas de no querer ver o un afán por haber ido demasiado rápido”.

3 Perdónese: el primer a paso para perdonar a otros es hacerlo consigo mismo, aunque le suene a cliché. “Perdonarse por aquello que no vimos, que no hicimos, por nuestra participación en algún evento al que nos dejamos arrastrar es la única forma de dejar atrás el pasado y desarmar el corazón de frases que lastiman y de actitudes defensivas ante los demás”, señala la coach Camila Díaz.

4 Libere su mente: es importante que una vez haya hecho su nivel de consciencia sobre aquello sobre lo cual quiere superar el rencor, es importante ponerle un freno y dejar de buscar más pistas y respuestas que sólo lo harán sufrir. “Este es un proceso psicológico importante porque implica dejar de portarnos como víctimas y permitirnos asumir nuestra responsabilidad y avanzar. Para esto es necesario ocupar nuestra mente con otras cosas, con otros temas, con nuevas perspectivas de la vida, hobbies y sueños”, explica la psicóloga Carolina Dulcey.

5 Cierre el círculo: la coach Camila Díaz explica que una de las razones por las que seguimos con el corazón “armado” es porque no damos el paso de terminar con el dolor: “para hacerlo tenemos que volver a confiar aunque parezca imposible. Y no es solo confiar en los demás, también confiar en usted mismo, en que sabrá qué hacer en caso de alguien más o una situación se torne difícil”.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

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