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Virtudes y riesgos de la Democracia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-01 05:00:00

Virtudes y riesgos de la Democracia

Lo bueno de una democracia es que con el concurso de todos o de sus genuinas representaciones, se pueden construir las normas bajo las cuales se instituye y gobierna ordenadamente una sociedad; lo malo es que los mismos actores pueden destruirla, si se entra en connivencia con la inmoralidad.
Virtudes y riesgos de la Democracia

Una colectividad en crisis como la nuestra, que ha dado manifestaciones muy preocupantes en diferentes campos fundamentales de cualquier organización social, como el desprecio por los derechos humanos y el afán de enriquecimiento, sin importar los procedimientos a los que haya necesidad de apelar, diríamos que es propensa a su disolución. Esos vicios han cundido el sector político como primer reflejo de la sociedad, pero también se hacen presentes en los sectores profesional, empresarial y del Gobierno, hasta permear todo el sistema social con inquietantes expectativas.

Manifestaciones como la perversión de la justicia; la utilización de lo público en beneficio particular; la decadencia en la atención de la salud al abandonar su sentido social y convertirse en negocio; la mercantilización de la educación; el desprecio por los valores; las querellas entre los poderes públicos; la parcialidad de los medios de comunicación; la cultura del atajo y la insolidaridad, son entre otras, circunstancias que debieran motivarnos al propósito grande de redefinir nuestro destino con todo juicio y responsabilidad, sin caer en las malas aventuras de las cosas fáciles.

Ésta es la apuesta que enfrentaremos cuando se aireen posibles candidaturas, de cara a la próxima sucesión presidencial. Un panorama incierto que se abre y hacia el cual se debe avanzar constructivamente, preservando los logros obtenidos en el campo de la seguridad ciudadana, para avizorar cómo vamos a reorganizar el país, si es que al fin y al cabo tiene arreglo.

Ojalá que los buenos hados, que siempre saben traducir los momentos de crisis en oportunidades de reencuentro, nos sean favorables en esta oportunidad, y desde la levadura que fermenta estos graves trastornos de la sociedad, emerja un liderazgo político incluyente que sepa entrever los horizontes hacia dónde podamos reconstruir la vida nacional, libre de toda sospecha, encausada por los más exigentes principios de la moral pública, y que responda al más auténtico humanismo.

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