Rosa* quiere ser médica forense. Tiene 15 años, pero a esa edad ya ha pasado siete veces por el Centro de Recepción del Menor Infractor. 'Es que yo robo para consumir marihuana, pegante, perico, a veces bazuco y pepas... Yo todavía no quiero cambiar'.
Publicado por: IVONNE RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
La historia de esta niña es sólo una pieza del rompecabezas en el complejo panorama de la niñez y la adolescencia en Bucaramanga y el área metropolitana, calificado como crítico por organizaciones sociales y autoridades.Y no es para menos. Los niños siguen cometiendo infracciones que van desde robos y consumo de drogas ilegales, hasta extorsiones, secuestros y homicidios. Los boletines de la Policía registran cada día esos casos, mientras la realidad de las calles corrobora el drama.Lo más alarmante, según las propias instituciones, es que las infracciones cometidas por los menores van en aumento. Jaidid Lizarazo, directora del Centro de Recepción del Menor, indica por ejemplo que este año se dispararon los ingresos de menores a esa unidad.Según estadísticas, durante 2007 el promedio de menores que llegaba al centro era de 200 por mes. Este año esa cifra se duplicó. Sólo en junio pasado 454 menores pasaron por ese lugar, mientras en julio la suma ya llega a 223 menores entre niños y adolescentes.Ni qué decir del lugar donde los adolescentes pagan la medida educativa impartida por un juez. En la Fundación Hogares Claret, donde reciben tratamiento terapéutico hasta por tres años, el cupo se mantiene al tope: 155 adolescentes entre los 14 y 18 años.Quiero cambiar, pero no hay oportunidadesNo es una cárcel como tal, pero el ambiente en el Centro de Recepción del Menor no puede compararse con otro recinto. Allí hay guardias, celdas y candados, y los jóvenes deben seguir las reglas y portar un uniforme de camisa naranja y pantaloneta negra.En la entrada, un joven llora con intensidad y se tapa la cara. 'Es que acabó de llegar y está asustado. Yo ahora lo atiendo', comentó Carmen Rosa Acevedo, funcionaria de la Secretaría de Gobierno Municipal.Los jóvenes que permanecían el pasado miércoles en el centro están concentrados en una sala que hace las veces de proyección de películas. Pedro* se anima.'Yo quiero hablar. Estoy acá por un problema familiar, porque soy drogadicto. Me gusta la marihuana. Ya estuve aquí una vez por hurto. Cuando salga me gustaría tener una finquita y trabajar'.De regreso, el guardia termina de rematar la historia del joven de la entrada: 'Es que está desesperado porque le encontraron un arma que compró por $500 mil y resulta que el arma tiene un muerto encima'.Las historias en el Hogar Claret son similares y aún más dramáticas, por alojar a los jóvenes que cometieron infracciones más graves: 'Estoy acá por homicidio. Llevo un año, pero mi actitud ha mejorado. Quiero ser un buen joven', expresó Manuel*.En otro patio un joven de 17 años sintetiza las ideas de varios de sus compañeros: 'La verdad estoy ansioso de salir rápido, con un posible cambio, para formar una familia y adquirir más responsabilidad. ¿Que si me gustaría estudiar? Sí, claro, pero no hay plata'.Reinciden por falta de oportunidades
Y aunque se promulga la Ley 1098 de 2006 o Código de Infancia y Adolescencia, y hay instituciones y programas, quienes trabajan con menores coinciden en que hay dos grietas en la política pública: se carece de prevención y no hay seguimiento.'En este momento nuestras leyes y gobernantes atacan son los problemas. No hay programas claros de prevención y promoción hacia las familias antes de que el joven reincida en estas situaciones', afirma Sergio Garcés, director del Hogar Claret de Piedecuesta.Otro problema olvidado es el de los menores de 14 años. Según la ley, ellos no pueden ser juzgados ni privados de la libertad, así que son blancos de los mayores que los utilizan para delinquir.Esto explica por qué la Policía Metropolitana de Bucaramanga ha aprehendido este año a 2.938 jóvenes entre los 14 y 18 años, y a otros 194 menores de 14 años, la mayoría por tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, así como hurto.También evidencia por qué el mes pasado fueron asesinados ocho jóvenes, la mayoría por retaliaciones entre pandillas, y por qué en más del 50% de los homicidios ocurridos este año las víctimas fueron jóvenes.* Nombres cambiados en respeto al mandato constitucional que ordena proteger la integridad y dignidad de los menores.SsíntesisSin fecha, nuevo sistema En teoría, el nuevo sistema de responsabilidad para menores debería empezar a funcionar en Santander a partir del 1 de octubre.Según el mismo, en menos de 36 horas y no en cinco días, tendría que definirse la situación del menor infractor.Pero para que esto suceda, la capital de Santander debe contar con infraestructura, un edificio que integre a representantes de la Fiscalía, Medicina Legal, Defensoría, Consejo Superior de la Judicatura, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Policía de Menores y Procuraduría.Gloria Amparo Rivera, presidenta de la Sala Administrativa del Consejo Seccional de la Judicatura y Luis Alejandro Rivero, director del Icbf, comentaron que aún no se ha definido una fecha como tal.Una fuente, que prefirió la reserva de su nombre, comentó que este sistema colapsó en Bogotá y Cali, donde ya se implementa.LA VOZ DEL EXPERTOHay que hacer algo por los jóvenesLaura Victoria Santos, procuradora de Familia de Santander, reiteró la importancia de enfocar la atención sobre esta población. 'Es necesario que se realicen trabajos de prevención, pero también que se trabaje con las familias. Mientras ellos están en las instituciones reciben asistencia pedagógica, pero cuando salen vuelven a su entorno, a sus amigos y familias, en las que si no se han fortalecido los valores, no se está haciendo mucha labor'.Paso a paso...¿Qué sucede con un menor infractor?1 Cuando es aprehendido por la Policía es llevado al Centro de Recepción del Menor, ubicado en el barrio La Joya.2 Allí llegan menores desde 10 hasta 17 años, quienes son valorados y reciben atención por parte de profesionales.3 Los menores deben esperar allí hasta por cinco días para que el Bienestar, la Comisaría o los jueces definan su situación.4 Los menores de 14 años son remitidos al Bienestar, porque ellos no pueden ser juzgados ni encerrados. El Icbf los valora, y si en su familia no hay garantías, son llevados a un hogar sustituto.5 Los mayores de 14 años deben esperar la decisión del juez de menores. Si el hecho es grave, en la mayoría de los casos son remitidos al Hogar Claret, para cumplir la medida educativa.6 En el Hogar Claret los jóvenes pueden permanecer entre tres meses y tres años, dependiendo de la disposición del juez.3.132Jóvenes entre los 14 y 17 años han sido aprehendidos este año por la Policía Metropolitana.2.000Jóvenes como mínimo, ingresan cada año al Centro de Recepción del Menor Infractor, ubicado en La Joya.














