¿Qué pasó después? No sucedió nada. He tomado el título de la novela del japonés Mishima, como una alegoría a la prestación del Barbero del Socorro, grupo instrumental de cuerdas, santandereanísimo como las hormigas culonas, que se presentó en Tokio, ante la princesa Hitachi. Y por su puesto, personalidades de la música japonesa que querían conocer algo del requinto y el tiple. Un contrasentido que el Barbero fuese al Japón, allá todos son imberbes.
Publicado por: Sergio Rangel Consuegra
¿Qué pasó después? No sucedió nada. He tomado el título de la novela del japonés Mishima, como una alegoría a la prestación del Barbero del Socorro, grupo instrumental de cuerdas, santandereanísimo como las hormigas culonas, que se presentó en Tokio, ante la princesa Hitachi. Y por su puesto, personalidades de la música japonesa que querían conocer algo del requinto y el tiple. Un contrasentido que el Barbero fuese al Japón, allá todos son imberbes.










