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Luces y sombras del Frente Nacional | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-07 05:00:00

Luces y sombras del Frente Nacional

Luces y sombras del Frente Nacional

El Frente Nacional, uno de los más importantes momentos de la historia política del siglo XX, fue tal tipo de  hecho. Y hoy hace exactamente 50 años comenzaron los gobiernos del Frente Nacional, sistema de alternación en el poder entre los partidos Liberal y Conservador. Por ello podemos mirar su legado positivo y negativo con más sensatez que emotividad.

¿Por qué mirar hoy lo que fue el Frente Nacional? Porque un hecho político, cualquiera que él sea, incide tanto en la senda y en la forma de ser de generaciones enteras, como en el comportamiento y devenir de una nación durante 50, 100 y más años.  

Fortalezas tuvo el Frente Nacional y fueron numerosas. Miremos algunas:

Luego de una convulsionada decena de años de salvaje violencia política trajo sosiego a los espíritus, aun cuando no resolvió las causas fundamentales de la convulsión, por lo que estas se larvaron y más tarde volvieron a salir a flote.

Otro aspecto positivo de suma importancia fue que se fortalecieron las instituciones nacionales. Eso es de lo más perdurable de este proyecto de entendimiento político.

Un punto más a favor: fue una inteligente solución política a un crudo y desigual conflicto interno armado.
    
Algo más: durante los 16 años que duró, tuvieron más significación los proyectos sociales que los bélicos. Ejemplo: la Reforma Agraria que impulsó Carlos Lleras Restrepo y que después, desafortunadamente, algunos sectores lograron malograr.

Pero tuvo sombras o lunares negros. Entre ellos:
Hizo que los partidos políticos se burocratizaran; permitió que en ellos primara lo electorero, relegando el debate ideológico a un plano terciario; abrió las puertas para que reinara el clientelismo.

Y dos que desafortunadamente  han incidido mucho en el siguiente medio siglo: en primer lugar, le cerró las puertas a toda propuesta distinta al cada vez menos dinámico bipartidismo (en un momento histórico en que había que dejar que las nuevas generaciones propusieran  ideas) y otro que es consecuencia del anterior, satanizó el hacer oposición.  

El cerrar puertas a nuevas propuestas ideológicas e impedir que ellas emularan en el debate teórico provocó que sectores juveniles de entonces, impregnados del romanticismo e influencia del movimiento “26 de julio” de Cuba, creyeran que las guerrillas eran una opción creando así (sin imaginarlo) un Frankenstein que ha desolado a la nación durante 50 años.

Además, estigmatizó el hacer oposición, lo que aún hoy es mirado como una herejía y ha impedido que en el país haya alternativas de poder, yerro que ha abozalado a generaciones enteras y se ha convertido en partera de violencia.

Llevamos 50 años excomulgando política y socialmente a quienes hacen oposición y ello solo produce desgracias.  

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