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¿Buenos y malos? Travestismo moral | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-15 00:31:51

¿Buenos y malos? Travestismo moral

A propósito de la esperada función especial en inglés de Batman 'The Dark Night', anunciada por Cinemark, Nélson Cárdenas, fotógrafo santandereano y miembro de Perro Ciego - 'Cultura en ladramiento', habla sobre esta producción. 
¿Buenos y malos? Travestismo moral

Bastante lejos de la oscuridad y elaboración del Batman Begins, pero con una historia de tiro a muchas bandas, imágenes trepidantes, cuestionamientos morales, algo de melodrama y una actuación que se destaca por encima de todas: el Guasón, interpretado por Heath Ledger, difunto ahora, en uno de los más memorables papeles de villanos de todos los tiempos, tanto que ,de lejos, a pesar de que no tiene tanta pantalla como el Caballero de la Noche (como la llamaron en español. A propósito, que vaina que en Bucaramanga no tuvieron la gentileza de mandarnos ni una copia en idioma original.), el Guasón es sin duda el personaje principal, tanto por lo impresionante de la actuación del finado, como por lo agudo de sus planteamientos, a una sociedad que pareciera a salvo de las dudas en lo que tiene que ver con moral.

Según lo plantea la película, la Ciudad Gótica, de dientes para afuera y oficialmente, rechaza a Batman, por infringir las leyes y ser una perturbación para el orden público, pero en términos efectivos y prácticos, el establecimiento trabaja de su lado, al tiempo que la policía, (cualquier parecido de seguro no es coincidencia), genera falsos positivos, trama mentiras y establece relaciones con delincuentes no tan delincuentes como los que quiere atrapar.

Y es justo de eso de lo que se burla El Guasón, un idealista sicótico y violento, inteligentísimo jugador de billar político, que desprecia el dinero y se burla de la bondad aparente de las personas y del sistema. Provocador y  desafiante de “buenos” y “malos” (que felizmente en esta película tienen más matices que los de una tira cómica), El Guasón los confronta con sus principios y sus limites de comportamiento, con ningún asomo de la ética tradicional y con el uso de un solo principio: no quiere dejar de divertirse.

A diferencia de comedias de aventuras tan sosas y planas como Hancock, los personajes dudan, piensan y saben que la línea del bien y el mal es tan difusa en lo práctica moderna que queda como una conclusión del filme, no acaba uno de saber si como apología o como cuestionamiento, que lo que llamamos los “buenos” no son sino otros delincuentes, un poco más refinados, que hacen no lo que está bien sino lo que le conviene a ellos y  a las mayorías inscritas en cierto sistema, y que tienen por postura  señalar hipócritamente a los que están por fuera de él.

Hasta “el amor” ( o como se que se llame lo que nos hace escoger a quien besar y con quien quedarnos) tiene su parte en los dilemas y termina por entrar en la duda de Adán y Eva sobre lo que está bien y lo que viene bien, aunque aquí la película le da al Guasón una nueva oportunidad para burlarse de la verdad pública y opte por un castigo trágico, con cierto tufillo del represivo estilo divino.

El único asomo (y muy ligero) de la antigua y decaída dignidad lo tiene Morgan Freeman al rehusarse a permanecer con un poder excesivo (el de escuchar todas las llamadas de la Ciudad Gótica) que sabe que pronto lo corromperá. De resto se da todo, como en cualquier noticiero.

Resumiendo, mucha acción, muchos giros y un memorable villano, con una de las más recordables escenas del cine de los últimos tiempos, que viene siendo, ahora que lo pienso, el mejor resumen de la película: El Guasón, con el rostro de torva sonrisa, caminando vestido de enfermera, mientras atrás revienta un hospital.

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