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En Santander no hay espacio para más jóvenes delincuentes | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-09 01:48:00

En Santander no hay espacio para más jóvenes delincuentes

La vieja casona de la Fundación Hogares Claret en Piedecuesta, donde los jóvenes delincuentes en Santander son recluidos cuando los privan de la libertad, no da abasto. Su director, Sergio Garcés, dice que está a punto de cerrar. Los 150 cupos de los que dispone ya se agotaron.
En Santander no hay espacio para más jóvenes delincuentes

Lo mismo sucede en el Centro Transitorio de Emergencia Elogios, en el barrio La Joya de Bucaramanga, el primer lugar a donde llegan los menores infractores que son aprehendidos en el Departamento. All√≠ esperan desde 24 horas hasta 10 d√≠as, a veces mucho m√°s, mientras un juez decide su situaci√≥n. Por esto y porque la participaci√≥n de los menores en hechos delictivos es cada vez mayor, los 35 cupos diarios que posee este Centro no alcanzan. S√≥lo entre abril y julio de este a√Īo atendieron a 437 menores de edad.

Amparo Dur√°n, directora de la Fundaci√≥n Elogios que lleva diez meses operando el Centro de Emergencia, afirma que ya cumpli√≥ ocho pidiendo al Icbf que aumente el n√ļmero de cupos.

¬ďLos j√≥venes tienen derecho a permanecer en un espacio limpio y con una buena alimentaci√≥n mientras son juzgados. Sin embargo, el espacio f√≠sico est√° en muy malas condiciones, eso se puede ver¬Ē, dijo Dur√°n.

En el caso de Hogares Claret, la solución requiere de un esfuerzo mayor. Se necesita un espacio nuevo que se ajuste a un centro de atención especializado para adolescentes privados de la libertad.

Desde hace 9 a√Īos, cuando Hogares Claret empez√≥ a operar la Casa de Menores, el Departamento asegur√≥ que la vieja casona ser√≠a un espacio provisional y nada ha pasado.

Los j√≥venes viven en una casa con 200 a√Īos de antig√ľedad que no garantiza las condiciones m√≠nimas: ¬ďCuando llueve, llueve m√°s adentro que afuera; tenemos una planta sin impermeabilizar¬Ē, dijo su director.

Durante 2008, el promedio de ocupaci√≥n en Hogares Claret fue de 124 adolescentes, pero a la fecha la cifra contin√ļa en aumento. Y aunque la Fundaci√≥n alcanz√≥ a tener 73 j√≥venes en diciembre de 2008, hoy tiene cerca de 150.

Las razones

Una de las razones es la nueva ley para la Infancia y Adolescencia, cuyo sistema de responsabilidad penal comenzó a implementarse en Santander desde diciembre de 2008.

Se busca que ahora los adolescentes respondan penalmente por sus delitos, pero con el debido proceso y las garantías procesales con que cuentan los mayores, lo que hace que las decisiones judiciales incluyan medidas mucho más largas.

Seg√ļn Sergio Garc√©s, ning√ļn espacio a nivel local estaba preparado para atender a los menores infractores porque las medidas, como m√≠nimo, est√°n entre los 10 meses y un a√Īo.


El fondo

Seg√ļn cifras del Icbf, Santander es el cuarto departamento a nivel nacional en donde los menores de edad cometen m√°s delitos.

¬ďLastimosamente, en este momento s√≥lo se est√° atacando el problema. Nosotros hacemos un proceso terap√©utico con los j√≥venes infractores, pero cuando vuelven a su mismo contexto (hogares rotos, la calle¬Ö) recaen a los 8 o 15 d√≠as¬Ē, afirma el director de Hogares Claret.

Adem√°s, las infracciones son cometidas cada vez a m√°s corta edad y el consumo de sustancias psicoactivas est√° disparado.

Marlon*, que ya lleva 7 meses en Hogares Claret y acaba de cumplir 18 a√Īos, fue aprehendido mientras robaba y portaba un arma de fuego. ¬ďMe dieron 8 meses por la reincidencia. Es la tercera vez que estoy en Claret. Antes uno pagaba tres meses y se iba, ahora el que menos paga le toca 8 o 12 meses¬Ē, dice.

Marlon entiende que con la nueva Ley, lo que antes pagaba un menor por un homicidio, hoy lo paga por un hurto. ¬ďEl cambio fue radical. Ahora hasta nos hacen audiencia como a los adultos¬Ē, dice. Pero pese a esto, los j√≥venes contin√ļan delinquiendo.

Como este joven, la mayor√≠a en Hogares Claret tiene un prontuario de entradas y salidas. Marlon afirma que m√°s del 90 por ciento consume drogas y delinque bajo sus efectos. ¬ďNos volvemos clientes del Bienestar (Icfb), caemos y recaemos, por eso los intentos de fuga son continuos¬Ē, explica.

Para la psic√≥loga Amparo Dur√°n es claro que los cupos de las instituciones que reciben a los menores infractores se copan pronto porque ha aumentado el delito. ¬ďNo hay cupos pero no porque la Ley no se est√© cumpliendo, es porque el Estado tiene que aumentar los cupos y estudiar estrategias para que los chicos no sigan delinquiendo¬Ē.

Dur√°n se pregunta por las actividades que la ciudad ofrece a los j√≥venes, por ejemplo, durante los fines de semana para la utilizaci√≥n del tiempo libre. ¬ďLos estamos llevando a que asuman comportamientos de adultos¬Ē, dice.

Y mientras esta alarmante situación rodea a los adolescentes que permanecen privados de la libertad en Santander, el Icbf da su propia pelea.

Ligia Judith González, defensora de familia del Instituto, afirma que han hecho todas las gestiones con la Gobernación para la consecución de un lote que permita ampliar las instalaciones de Hogares Claret, pero no han tenido una respuesta positiva. Incluso, algunos menores han tenido que ser llevados a otras regionales del país, en busca de un cupo.

¬ďLa Gobernaci√≥n, Bucaramanga y los municipios est√°n cofinanciando cupos, pero necesitamos instalaciones adecuadas. Sabemos que tenemos que hacer un reajuste de los cupos, pero no hay operadores, infraestructura¬Ē, dice la Defensora.

Por ahora, se está a la espera de que salga un documento Conpes que obligue a los entes territoriales a brindar la infraestructura que Santander necesita para albergar a los jóvenes delincuentes.

* Nombre cambiado.


Aumenta la tensión

A la falta de infraestructura se suman otras preocupaciones como la tensión en la que viven los menores privados de la libertad y también los educadores que trabajan en estas instituciones.

No quieren que se repita lo que vivió hace un mes el Centro El Redentor en Bogotá, cuando intentaron huir 46 jóvenes. Hace tres semanas, en Hogares Claret se frustró una fuga durante una visita familiar y el fin de semana pasado, dos menores lograron huir.

¬ďSi antes (con el C√≥digo del Menor) los j√≥venes se desestabilizaban porque se tomaban medidas desde tres meses, ahora lo est√°n mucho m√°s con un a√Īo en adelante¬Ē, dice el director de Hogares Claret, cuyas instalaciones no cuentan con espacios adecuados.

Actualmente, este Centro tiene una carpintería que está fuera de servicio porque el techo se cayó y la granja de la que disponen pasó de tener cinco hectáreas, a una.

A esta granja son enviados los adolescentes que ya han cumplido con buena parte del proceso terap√©utico y est√°n terminando su medida de internamiento. De all√≠ se fug√≥ un menor de 14 a√Īos que termin√≥ involucrado en el descuartizamiento de un hombre encontrado debajo del viaducto La Flora, a comienzos de septiembre.

El triste ejemplo de esta tensi√≥n es un joven de 17 a√Īos que est√° por cuarta vez en el Centro. Trata de ocultar su brazo izquierdo lleno de heridas que √©l mismo se produce. Muchas ya han cicatrizado. ¬ďNo me gusta el encierro¬Ē, dice. Tambi√©n ha intentado fugarse.

Una y otra vez

Teodoro M√©ndez, miembro del grupo de trabajo de Hogares Claret, afirma que no hay elementos que rodeen el proceso terap√©utico con el que se trabaja en el Centro. ¬ďLa mayor√≠a de las familias de estos muchachos son desestructuradas, el pap√° est√° ausente y la mam√°, por ejemplo, expende droga¬Ē.

Olga Patricia Paipa, psic√≥loga, afirma que la nueva Ley da la oportunidad de que los j√≥venes infractores no est√©n privados de la libertad para evitar el encierro, ¬ďpero ellos no son capaces de cumplir las medidas afuera y es por eso que llegan a Claret. Sale uno y llegan dos. El retorno es algo de todos los d√≠as¬Ē.

Fabi√°n Mayorga, coordinador de Zona Afecto, una experiencia que atiende a ni√Īos en situaci√≥n de calle en Bucaramanga, afirma que en su mayor√≠a, estos adolescentes han sido expulsados del colegio o desertaron y crecen con otros j√≥venes o adultos que consumen sustancias psicoactivas y los inducen a delinquir. ¬ďEso es lo normal. Los anormales son los que deciden no participar de estas conductas¬Ē.

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