Enfermedad Crónica | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-12 05:00:00

Enfermedad Crónica

El lenguaje técnico suele referirse a esta expresión para señalar aquellas patologías de larga duración cuya curación no puede preverse rotundamente, por lo que su desaparición tal vez no ocurrirá nunca. Y es la comparación que se nos ocurre hacer con lo que ha venido sucediendo en el país con los mecanismos de contratación de las obras públicas, en donde es notorio que la ausencia de claridad lleva al Estado y a los ciudadanos a padecer consecuencias que comprometen no sólo el patrimonio público, sino el servicio que se pretende prestar.
Enfermedad Crónica

Si nos pusiéramos a hacer una lista de equivocaciones, tal vez no terminaríamos, pero podemos refrescar la memoria con casos como el Metro de Medellín, el restablecimiento del sistema del ferrocarril, la recuperación de la navegabilidad del río Magdalena, las obras de las dobles calzadas, los sistemas de transporte público conocidos como Transmilenios, la crisis que afronta el Grupo Nule en sus diferentes contratos y un largo etcétera.

Y es que la improvisación campea en todos los órdenes. Acordémonos hace apenas unos meses, después de años de trabajo en el proyecto de construcción de la nueva vía Bucaramanga – Cúcuta por el Alto del Escorial, cuando los estudios estaban concluidos casi en su totalidad y se avanzaba en la etapa de compra de predios, el Ministerio del ramo anunció de manera sorpresiva que la vía se haría de doble calzada, pero por el trazado de la antigua carretera.

Y en todo esto es apreciable que los criterios de selección de los contratistas fallan, como fallan también las interventorías y los demás controles que se deben aplicar a los contratistas, quienes terminan en su mayoría esgrimiendo cualquier excusa para no cumplir con las cláusulas pactadas en los contratos.

Siempre que se anuncia una fecha de conclusión de una obra, sabemos de antemano que eso no se va a cumplir, pues el primer aguacero resulta siendo un motivo para prolongar las fechas de entrega de las obras.

A todo esto la ingeniería colombiana está quedando mal parada, pues en la medida en que no esté en capacidad de cumplir a cabalidad con los contratos de las grandes obras, va surgiendo la idea a cualquier observador desprevenido de que, ante la ineficiencia observada, es mejor contratar con empresas extranjeras que experimenten mayores índices de cumplimiento en la efectividad de los contratos.

Colombia está siendo querellada por los organismos internacionales y los analistas económicos, por la lentitud en la ejecución de proyectos de infraestructura que permitan apalancar el crecimiento económico. Si no es posible diseñar acciones concretas y efectivas para desaparecer tantos obstáculos, el precio que habrá que pagar en términos de retrazo del desarrollo, será incalculable.

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