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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-04 05:00:00

HAGASE OIR

HAGASE OIR

Cuando el Dr. Uribe tomaba tetero, ya el país estaba azotado por la violencia, luego no puede enrostrarle al Dr. Mockus la inseguridad del 2.002, y prueba de ello es que el Uribe lleva 8 años gastando astronómicas sumas de dinero acorralando a la guerrilla, pero no la ha eliminado, porque sus raíces se nutren de la tremenda desigualdad social donde el sueldo y viáticos que devenga un solo alto funcionario del Estado, es el equivalente a 60 salarios que devenga un obrero de pica y pala; la seguridad democrática no consiste en transitar bajo túneles de fusiles, sino que podamos hacerlo con educación, salud y camisa limpia.

Para quienes descalifican al Dr. Antanas con el argumento de su supuesto mal de Parkinson, hay que recordarles que un distinguido candidato de los afectos gubernamentales, es ta-ta-tarta-mudo, y eso no le quita sus brillantes ejecutorias.

Dídimo Rivera Salgar.

Colombiano famoso

Magnífico, desde todo punto de vista, el artículo publicado el pasado martes 20 de abril en este periódico por el sobresaliente columnista Dr. Eduardo Muñoz Serpa, sobre los 100 años del nacimiento del más grande novelista colombiano del siglo XX, Eduardo Caballero Calderón.

Fue, junto con García Márquez, uno de los grandes narradores colombianos de todos los tiempos. La novela es, sin lugar a dudas, la literatura mayor o más exactamente, la alta literatura. Siervo sin Tierra, Ancha es Castilla, Manuel Pacho, El Cristo de Espaldas, son obras que no se escriben sino de tarde en tarde. Se necesita talento para producirlas. Y Caballero Calderón lo poseía en abundancia. Además, una portentosa imaginación, y una prosa fresca, nutrida de matices. Mantuve con Eduardo Caballero Calderón una pequeña amistad, o más exactamente, un pequeño acercamiento. Cuando publiqué mi novela “La ciudad tiene dos caminos”, el obispo de San Gil, Monseñor Aníbal Muñoz Duque, me formuló una denuncia por un delito contra la moral pública. Estuve a punto de ir a la cárcel. Caballero Calderón me defendió alegando que no habían libros morales o inmorales; que los libros estaban bien o mal escritos. Eso era todo.

Más adelante, como presidente de un jurado encargado de concurso de novela patrocinado por la Gobernación, Caballero Calderón decidió concederme el primer premio. Mi novela se llamó “Aguas Subterráneas”. Su aparición en Bucaramanga fue todo un acontecimiento literario. Por último, en una comida que me ofrecieron algunos escritores en Bogotá por iniciativa del Dr. Horacio Rodríguez Plata, Eduardo Caballero Calderón asistió y pronunció unas cuantas palabras. Era un hombre cordial, sin estiramientos ni arrogancias, sencillo y amigable. De esto hace más de cincuenta años.

Guillermo Reyes Jurado


Problemas en ascenso

Se afirma en editorial de Vanguardia Liberal “El problema que más preocupa”, publicado en la edición del día viaernes 30 de abril, es que el desempleo es el principal flagelo nacional.

Lo anterior es muy cierto pero al gravísimo problema del desempleo debemos agregar el de los miles de desarraigados que ingresan a las grandes ciudades por el fenómeno del desplazamiento y también, como lo señala el mismo periódico en su editorial, está el de la inseguridad. Los problemas de la inseguridad en las principales urbes colombianas, los desarraigados y el desempleo  se constituyen en unas verdaderas  “bombas de tiempo” y son los que agravan la situación social del país.

Indudablemente, al actual Presidente le quedaron muchas  cosas pendientes. Sin lugar a dudas  podemos afirmar que en materia social el actual gobierno “se rajó” y lo más grave es que ahora esos problemas por el desempleo, la inseguridad y el de los desarraigados, quedaron en el delicado nivel proporcional del ascenso y en esta precisa época podemos afirmar que la famosa y promovida frase “trabajar, trabajar y trabajar”, no dio óptimos resultados para los habitantes de Colombia.

Jorge Giraldo Acevedo

Ataques a la iglesia

En el diccionario Hispánico Universal imprimido en 1972, encuentro que la pedofilia se define como el amor a los niños y al pedófilo como al protector de los mismos, es decir, todo lo contrario a lo que los medios de comunicación informan contra sacerdotes abusadores de niños a quienes califican de pedófilos.

La pederastia, según la misma obra, es el abuso deshonesto cometido contra los niños, que sería el caso del que se acusa a esos clérigos, aberraciones cometidas en tiempos de ingrata recordación y que han servido a los enemigos de la iglesia Católica para calumniarla y difamarla, haciéndola aparecer como cómplice de semejantes perversiones.

La Iglesia Católica integrada por humanos, ha castigado y seguirá sancionando estas conductas anómalas, con todo el rigor de las leyes civiles y canónicas, conforme lo afirma el Cardenal Castrillón, pero  lo que no podrá hacer, por razones más que todo humanitarias, es convocar a los medios, algunos de ellos ávidos de protagonismo anticatólico, para informarlos de las flaquezas de algunos de sus miembros.

Jesús, cuando la mujer adúltera fue llevada a su presencia y al observar que los que la acusaban, más pecadores que ella, huían como ratas, evitando el escándalo le dijo: “Yo tampoco te acuso, vete y no peques más”.

A grandes rasgos, estas son las apreciaciones de un laico que observa con tristeza cómo se ataca a la religión católica en cabeza del Santo Padre y sus Obispos, con fines más perversos que de información.

Luis Martín Parra Carreño.

 

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