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El sol brilla para todos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-06 05:00:00

El sol brilla para todos

De acuerdo con su fe, así le irá a usted en la vida. Eso es algo que no admite discusión. Así todo esté oscuro, un rayo de sol le irradiará cada nuevo día. Y si es la noche la que lo sorprende, más allá de lo nublado que esté el cielo, siempre verá estrellas dispuestas a iluminar su camino.
El sol brilla para todos

Clara López, quien fuera secuestrada por las Farc, cuenta que a punta de fe pudo derrotar la espantosa experiencia que le significaba el hecho de ser una mujer cautiva.

Ella relata una linda historia que le sirvió para darle un matiz distinto a su vida y para entender que el sol y las estrellas brillan para todos, por igual.

Según recuerda,  un día de los tantos que soportó en su plagio, de esos que la mantenían deprimida y que la hacían pensar que pasaría de la selva, a una sala de velación y luego al cementerio, encontró en la bolsa un viejo frasco de esmalte.

Al principio le dio rabia porque, por muy vanidosa que fuera, de qué le iba servir a ella pintarse las uñas en medio de la selva. Aún así, decidió hacerse un particular ‘manicure’.

¡Pues bien!  la capa que se echó le permitió ver minúsculas estrellas fosforescentes en sus uñas.

Al caer la tarde, los guerrilleros la hicieron caminar por senderos oscuros e inciertos. Durante esa noche nublada, cuando la única luz que se apreciaba era la de las luciérnagas, Clara Rojas descubrió que el brillo de sus uñas le permitían iluminar los pasos que daba: “no podía ver las estrellas del cielo, pero Dios me las había pintado en las manos”.

La historia puede ser sencilla, pero le sirvió a esta mujer para ver su secuestro y su vida con otros tonos.

Tal anécdota nos permite comprender que, muchas veces no analizamos cuál es el plan de Dios.

Más allá de que nos pasen cosas ‘malas’, debemos aprovechar todo lo que llega a nuestros manos para descubrirnos a nosotros mismos.

En el mundo existen personas que enfrentan las situaciones de su vida de distintas formas: unos seres se aferran a sus defectos; otros se las ingenian para salir adelante.

Es evidente que no es lo mismo avanzar bajo la lluvia. Sin embargo, no son las circunstancias del tiempo, sino la forma como se afrontan los temporales, las que garantizan nuestro bienestar.

La lluvia cae como algo que se deshoja, pero también se debe precisar que, así llueva toda la noche, el agua refresca la tierra que pisamos.

Un aguacero puede ser sinónimo de tragedia, pero él también nos regala un rocío agradable. Sepa aprovechar las cosas bellas que hay en la naturaleza; más allá de que sean nubes grises.

Nadie es excluido de los rayos del sol ni del brillo de las estrellas. Lo que pasa es que la poca fe que profesamos, termina nublando la luz que Dios nos envía desde el cielo.

TEMPORALES DE LA VIDA

En el castillo de un mítico conde, había una fuente que provenía de un manantial lejano.

En cierta ocasión, tras una gran sequía, este hombre de gran apellido, pero de feo sentimientos, tuvo uno de sus acostumbrados arranques de egoísmo y les ordenó a sus criados evitar que la gente se abasteciera de sus cristalinas aguas. Él afirmaba que ‘la sequía, no era problema suyo’.

Una gitana, muerta de sed, intentó pedirle una gota de agua al acaudalado hombre; pero, la soberbia del gran señor pudo más que la caridad. Ella no se amilanó y decidió calmar su ansiedad, a como diera lugar. Como pudo, logró pasar sin ser vista por los centinelas y llenar una alcarraza, con tan mala suerte, que fue sorprendida.

Al final, por mandato del energúmeno conde, recibió siete latigazos. Eso sí, la mujer se fue con el balde de agua al hombro.

Sufrido el castigo y fuera del castillo, la gitana se volvió airada y en tono profético le dijo a su verdugo: “Conde, tantas aguas tendrás, que navegarás sobre ellas”.

¡La profecía se cumplió! Al día siguiente, una intensa fiebre se apoderó del poderoso hombre, quien después de una terrible agonía, dejó de existir. Un día después de su muerte, llovió e tal manera que, entrando las aguas en el castillo, lo inundaron. El cuerpo del conde fue arrastrado por las aguas.

El conde, siendo de plomo, nadó por encima de los tejados. Mientras tanto, la gitana, siendo más humilde, al final nadaba entre la prosperidad de su constancia.


EL BORDADO DE DIOS

Cuando era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Me sentaba cerca de ella y le preguntaba qué estaba haciendo. Ella me respondía que estaba bordando.

Recuerdo que observaba el trabajo de mi madre desde abajo; por eso siempre me quejaba diciéndole que sólo veía hilos feos. Ella me sonreía, miraba hacia abajo y gentilmente me decía:

- “Hijo, ve afuera a jugar un rato y cuando haya terminado mi bordado te pondré sobre mi regazo y te dejaré verlo desde arriba”.

Me preguntaba por qué ella usaba algunos hilos de colores oscuros y porqué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba. Más tarde escuchaba la voz de mamá diciéndome:

- “Ven y siéntate en mi regazo.”

Yo lo hacía de inmediato y me sorprendía y emocionaba al ver la hermosa flor o el bello atardecer en el bordado. No podía creerlo; desde abajo sólo veía hilos enredados.

Entonces mi mamá me decía:

-“Hijo mío, desde abajo se veía desordenado, pero no te dabas cuenta de que había un plan arriba. Yo tenía un hermoso diseño. Ahora míralo desde mi posición, ¡qué bello!”

Moraleja: Dios siempre está bordando nuestra vida. Así veamos todo confuso,  algo bueno nos espera al final.

Debemos ocuparnos de nuestro trabajo confiando que Dios nos llevará arrriba y nos pondrá sobre su regazo para contemplar las cosas hermosas que nos esperan.

 

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