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Así funcionan las estafas por Internet | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-16 05:00:00

Así funcionan las estafas por Internet

Los delitos a trav√©s se Internet se dispararon en el pa√≠s, seg√ļn datos de la Polic√≠a Nacional. Diariamente se reciben cerca de 1.700 quejas y denuncias por uso indebido de herramientas como Facebook. Un bumangu√©s recibi√≥ un correo electr√≥nico desde Costa de Marfil que buscaba estafarlo y se arriesg√≥ a responder. As√≠ funciona.
Así funcionan las estafas por Internet

Hace poco que Felipe Quintero* cre√≥ su propia empresa en Bucaramanga, con el objetivo de prestar asesor√≠as a proyectos educativos y sociales, y por eso, no dud√≥ en darla a conocer por la Web, buscando voluntarios y donaciones. Para su sorpresa, las respuestas no se hicieron esperar. Felipe empez√≥ a recibir correos electr√≥nicos escritos en espa√Īol que hablaban de donaciones bastante generosas desde pa√≠ses tan lejanos como Costa de Marfil, en √Āfrica.

¬ďYo estaba buscando recursos y al principio cont√© sin prevenciones en qu√© consist√≠a mi empresa¬Ē, dice.

El primer correo, que recibi√≥ el pasado 3 de marzo, estaba firmado por una mujer llamada Josephine Clay Ford, cuyo mensaje, escrito en un espa√Īol muy malo, citaba reiteradas veces a Jesucristo. ¬ďCreo que nuestro Se√Īor ya se incorpor√≥ al camino para nuestra reuni√≥n¬Ē, fue el primer saludo. El mensaje dejaba claro que era viuda, que estaba enferma y que pose√≠a una gran fortuna que su esposo le hab√≠a dejado en una cuenta y que ella quer√≠a donar a una causa cristiana. Y al parecer, la empresa de Felipe era la elegida. ¬ďLo que me interesa ahora es crear confianza entre nosotros, conocernos mejor y conocer su capacidad para manejar esta transacci√≥n y que el deseo de mi difunto esposo se cumpla¬Ē, le escribi√≥ la mujer.

Al final, le ped√≠a a Felipe su nombre completo, direcci√≥n, pa√≠s, edad y estado civil, para hacerle llegar una declaraci√≥n legal que lo autorizaba, incuso si ella llegaba a morir, a recibir el dinero. ¬ŅCu√°nto? Seis millones 500 mil d√≥lares. Tambi√©n agreg√≥ una foto de ella y su esposo muerto.

Asombrado, Felipe tecle√≥ el nombre de la mujer en su computadora y supo que, efectivamente, la mujer exist√≠a, que era la √ļnica nieta del pionero de la compa√Ī√≠a de autom√≥viles Ford, Henry Ford, pero que hab√≠a muerto en 2005 a los 81 a√Īos de edad, luego de ser, eso s√≠, reconocida en los Estados Unidos como una gran fil√°ntropa por sus generosas donaciones.

Empezaron las dudas, pero para entonces, el contacto ya estaba hecho y Felipe hab√≠a dado sus datos personales. As√≠ que el siguiente correo no demor√≥ en llegar. Esta vez, Josephine lo volv√≠a a saludar en nombre de Jesucristo y adem√°s lo llamaba por su nombre y apellido. ¬ďHe le√≠do su mensaje y estoy satisfecha con su garant√≠a de que este fondo (dinero) es apropiado para la gloria de Dios. Su carta me ha convencido¬Ē, le escribi√≥.

El siguiente paso que ella dar√≠a, le dijo, era declarar ante el Ministerio de Justicia en Costa de Marfil sus pretensiones y as√≠ completar el proceso legal con el que finalmente se dar√≠a v√≠a libre a la trasferencia del dinero. El correo explicaba que la mujer estaba muy d√©bil para moverse, pero que a√ļn as√≠ ir√≠a a declarar bajo juramento que Felipe ser√≠a el nuevo beneficiario de los 6 millones 500 mil d√≥lares.

Y as√≠ fue. Al siguiente d√≠a, otro correo de Josephine estaba en la bandeja de entrada de Felipe. Adem√°s de darle el contacto con quien deb√≠a comunicarse en el Bancaire de l¬íAtlantique (en franc√©s), enumeraba las instrucciones que habr√≠a que seguir para realizar la trasferencia. Adjunto al mensaje ven√≠an los documentos que, aparentemente confirmaban con sellos, lo prometido: la declaraci√≥n ante el Ministerio de Justicia y el certificado del dep√≥sito del dinero en el banco, ambos en ingl√©s. S√≥lo hab√≠a una advertencia en el mensaje. Josephine le ¬Ďrogaba¬í a Felipe que los documentos fueran de uso confidencial.

El nombre del contacto en el banco de Costa de Marfil era Paul Bright, ¬ďmuy ocupado en su oficina¬Ē, al que Felipe deb√≠a llamar de inmediato. Y si hab√≠a dudas, Josephine se asegur√≥ de recordar que la cuenta original estaba a nombre de su marido muerto, Mr. Clay Ford, el mes en que hab√≠a sido abierta la cuenta (febrero de 2008), el n√ļmero y la jugosa suma.

Felipe de nuevo acudi√≥ a la b√ļsqueda. El Bancaire de l¬íAtlantique s√≠ existe, est√° presente en nueve pa√≠ses africanos, entre esos Costa de Marfil. Mand√≥ al banco copia de los documentos que le adjuntaron los estafadores, pidiendo que confirmaran que la transferencia que aparentemente iban a realizar era legal. No obtuvo respuesta.

Tambi√©n encontr√≥ en la p√°gina Web del mencionado banco, una advertencia sobre posibles estafas realizadas a su nombre, que incluyen el env√≠o de documentos que simulan ser los emitidos por el banco. As√≠ supo que los estafadores suelen crear sitios falsos que se parecen al oficial, para pedir referencias y n√ļmeros de cuentas anunciando un premio o una jugosa trasferencia, lo que se conoce como ¬Ďestafa nigeriana¬í. ¬ďQuise poner la queja en el CAI virtual de la Polic√≠a, pero tampoco tuve respuesta¬Ē, dice.

Pronto lleg√≥ el siguiente correo, esta vez, supuestamente del Bancaire de l¬íAtlantique donde le informaban que los documentos de la se√Īora Josephine hab√≠an sido verificados y que todo estaba en regla.

¬ŅQu√© segu√≠a? ¬ďUsted est√° obligado a venir aqu√≠ para la obtenci√≥n de un certificado antiterrorista (que certifica que la cuenta es l√≠cita); tambi√©n recibir√° una carta donde se le autoriza a administrar el dinero y otra para reactivar (la cuenta) y legalizar la transferencia¬Ē, le dec√≠an.

Estos documentos, aparentemente, s√≥lo los pod√≠a expedir el Ministerio de Hacienda de √Āfrica y por eso era indispensable la presencia de Felipe en Costa de Marfil.

¬ďYo no ten√≠a idea de que existiera esta modalidad de fraude, simplemente quise cerciorarme y fui encontrando informaci√≥n en Internet¬Ē, dice Felipe. Por mucho, esperaba que le indicaran que ten√≠a que consignar cierta cantidad de dinero para cubrir los gastos del env√≠o, una de las modalidades de la ¬Ďestafa nigerina¬í; la otra era que le pidieran viajar.

Sin embargo, justo al final del mensaje supuestamente emitido por el banco, le daban otra opción: podía comunicarse con un abogado, independiente al banco, para que lo ayudara a obtener el certificado como nuevo beneficiario del dinero de Mr. Clay Ford. Un trabajo que por supuesto, debería pagar. Incluso le sugerían el nombre del abogado y cómo contactarlo.

La respuesta de Felipe fue la siguiente: Interpol y el Grupo de la Policía de Delitos Informáticos en Colombia están revisando el caso. Desde entonces no ha vuelto a recibir otro mensaje de Josephine.

Decenas de estos correos como los que recibió Felipe, han sido denunciados en varios países de Latinoamérica y el mundo desde 1990. Cambia el nombre de la mujer, el país (casi siempre africano), el monto del dinero y los motivos para donarlo.

En 2008, en el departamento del Huila, se conoci√≥ de un intento de ¬Ďestafa nigeriana¬í que involucr√≥ a 3 mil personas con el apellido Silva, quienes deb√≠an demostrar con registros civiles que eran descendientes de Pedro Silva Serrano, para as√≠ tener derecho a una herencia cercana a los 200 millones de d√≥lares, producto de una indemnizaci√≥n que Estados Unidos pag√≥ por haber ocupado todas las tierras de este familiar durante la construcci√≥n del Canal del Panam√°.

¬ďPas√≥ un a√Īo y nada; dos y nada. Mi madre falleci√≥ y no supo en qu√© termin√≥ todo. Al tercer a√Īo, es decir, a principios de 2008, una prima llam√≥ a mi padre para comentarle que estaban pidiendo $80 mil a cada heredero para pagar los abogados que reclamar√≠an la herencia, que adem√°s, ya no estaba en Panam√° sino en Alemania¬Ē, escribi√≥ uno de los Silva en su p√°gina en Facebook.

Pronto se descubrió la estafa. Si los Silva hubieran pagado, el estafador tendría en sus bolsillos $240 millones.

INDICIOS DE ESTAFA

- No conoce a la persona que le envía el mensaje.
- Le prometen grandes cantidades de dinero a cambio de nada o de un peque√Īo esfuerzo.
- Le piden que pague dinero para actividades dudosas, cargos de tramitación o una cantidad para la aceleración del proceso.
- Le piden que aporte el n√ļmero de su cuenta bancaria o informaci√≥n financiera confidencial, quiz√°s para que el remitente supuestamente pueda trasferirle dinero.
- La solicitud se acompa√Īa de un tono de urgencia.
- El remitente le pide repetidamente discreción.
- El remitente le dice que le va a enviar fotocopias de documentos oficiales, información bancaria y otras pruebas de la legitimidad de la operación. Son falsos.

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