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La mala hora de 150 gatos de Bucarica | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-12 01:48:15

La mala hora de 150 gatos de Bucarica

Desde febrero pasado no es f谩cil ser gato en el barrio Bucarica de Floridablanca.Perezosos al abrigo de un 谩rbol, encorvados entre la maleza masticando sus ronroneos, saltando entre los brazos de los techos o lamiendo sus cuerpos bajo los remolinos pegajosos de un sol que parece nunca calentarlos, convivieron por 18 a帽os en una aparente armon铆a los humanos de Bucarica y 150 micifuz.
La mala hora de 150 gatos de Bucarica

Un lote ubicado en la parte trasera de la sede del Cuerpo de Bomberos de Floridablanca, junto a los talleres de la Alcald铆a y colindando una de las sedes del Colegio Gabriel Garc铆a M谩rquez, fue una especie de patria gat煤bela, un inmenso arenero donde pasaban las horas muertas esperando a ser alimentados.

Acostumbrados a los h谩bitos felinos, algunos humanos de Bucarica los hicieron suyos, sintieron como propias las sonrisas bigotonas y los vacunaron, los castraron, los mimaron y les curaron sus heridas.

Pero de repente, la ma帽ana del pasado jueves 28 de agosto fueron correteados para ser trepados a un volquete de la Empresa de Aseo de Floridablanca.

Fueron desterrados de Bucarica. Todo por culpa de un gatito, en apariencia inofensivo, que lleg贸 el pasado 15 de febrero al Instituto T茅cnico de Santander de Quilichao, un pueblo del Cauca distante a 800 kil贸metros de Bucarica. Ese gato arm贸 el alboroto nacional con la muerte de dos ni帽os contaminados con el virus de la rabia que les contagi贸.

Desde entonces no fue f谩cil ser gato en el barrio Bucarica. Fue imposible maullar tranquilo. Ya no los quer铆an en casas o apartamentos. Todo lo que tuviera relaci贸n con gatos, se censur贸. Al carajo mandaron al estereotipo de ternura que construyeron el 聭gato con botas聮, Garfield,聽 o la siempre querendona gatita de 聭Hello Kitty聮. Desde ese febrero no hubo m谩s vida para los gatos en ese barrio.

Pepa lleg贸 primero

Ver video: Gatos desplazados de Floridablanca buscan hogar 聽

Hace 18 a帽os el peladero de tierra, la patria gat煤bela, estaba poblado de una maleza desordenada de cabellos verdes tupidos. Los edificios insomnes de Bucarica es颅taban afuera y el maullido de una gata de pelaje blanco, amarillo y negro, a la que tiempo despu茅s le pondr铆an como nombre Pepa, re颅颅颅chin贸 dulcemen颅te en la vida de Felisa Su谩rez Plata.

Una ma帽ana de 1990, a sus 68 a帽os, la mujer sal铆a de su apartamento cuando se dio cuenta de que un hombre golpeaba a la gata.
- Oiga,聽 驴por qu茅 le pega?

El hombre (recuerda Felisa) ten铆a un local donde el animal se escond铆a. Felisa tom贸 a Pepa, recrimin贸 al agresor y busc贸 una caja de madera para armarle una cama.
聯En ese entonces en ese lote no hab铆a nada. Me pas茅 por debajo de la cerca y acomod茅 a la gata. Tres veces al d铆a le llevaba comida. Con el tiempo fueron apareciendo m谩s y m谩s animales. La gente empez贸 a colaborarme para alimentarlos. Les llev谩bamos arroz con h铆gado, cabezas de pollo sin hueso, leche y pan聰.

Felisa recuerda que en una ocasi贸n su hijo se molest贸.
聯脡l me daba una plata mensual y con eso yo les daba de comer, todo me lo gastaba en los gatos聰.
Hace seis a帽os Felicia tuvo una ca铆da que le gener贸 una fractura en la pelvis. Desde entonces no regres贸 a su 聯gatera聰. Debi贸 conformarse con regar la maceta de su amor felino desde lejos.

Un grupo de vecinas se encarg贸 de cuidar y alimentar al creciente n煤mero de animales. Al grupo se sum贸 la Fundaci贸n Amiga de los Animales y la Naturaleza, Fanal, cuyo representante legal, el m茅dico veterinario Alejandro Sotomonte Ni帽o, asumi贸 la tarea de vacunarlos y esterilizarlos. 聯En promedio, en una semana llegaban cuatro gatos聰, asegur贸 Sotomonte Ni帽o. 聽

Los d铆as de Pepa terminaron hace seis a帽os. Muri贸 escupiendo sangre. Un perro la correte贸, le clav贸 los comillos. Pepa bebi贸 su agon铆a en largos tragos que le salieron por la boca. Un perfume mortuorio impregn贸 a Felicia, quien se quedaba sin su Pepa, la primera, la abuela, la primog茅nita de los hoy 150 desterrados gatos. Eso no es vida ni manera de morir.

Rabia de Bucarica

聯S贸lo toqu茅 un momentico al gato porque me dio miedo. Pero todos empezaron a molestarlo y ah铆 fue cuando se alborot贸. Nunca pens茅 que ese gatico podr铆a causar tanto problema...聰.

As铆 relat贸 Felipe G贸mez, uno de los estudiantes de Santander de Quilichao, que vio el animal cuya mordedura llev贸 a la muerte a dos de sus compa帽eros.
Desde entonces el temor al contagio por el virus de la rabia arrop贸 al pa铆s.

La alarma lleg贸 al barrio Bucarica, que tom贸 la decisi贸n de exiliar a los micifuz. Los padres de familia y directivos del Colegio Gabriel Garc铆a M谩rquez elevaron la solicitud para el destierro amparado en el reporte del Instituto Nacional de Salud, que advert铆a que el 40% de los perros y gatos que existen en el pa铆s no han sido vacunados contra la rabia.

En julio pasado los pap谩s advirtieron que si no se reubicaba a los gatos no llevar铆an a sus hijos al colegio.

El m茅dico veterinario Alejandro Sotomonte Ni帽o recuerda que 聯la gente dejaba abandonados a los gatos. Los lanzaban. Nadie quer铆a tenerlos en las casas. Se hicieron reuniones y se acord贸 con la Alcald铆a buscarles un nuevo lugar聰.

Fue duro ser gato en esos meses. Los gat贸filos escasearon. Pero todav铆a faltaba lo peor.

Al exilio

Diez bomberos de Floridablanca llegaron antes de las seis de la ma帽ana del jueves 30 de agosto. Los acompa帽aban algunos funcionarios de la Secretar铆a de Salud Municipal. Ese d铆a la patria de los gatos se derrumb贸.

A ellos los sacaron de sus d铆as tranquilos maullando, para meterlos en jaulas. Muchos lograron zafarse de los brazos que los sujetaban y otros mordieron. La batalla concluy贸 con bajas en ambos bandos. Treinta felinos fueron encerrados mientras tres bomberos recibieron heridas menores.

A medida que el cami贸n se alejaba de Bucarica, los gatos obten铆an su extranjer铆a. Ahora eran habitantes de la vereda Morti帽o de Floridablanca, en el kil贸metro 18 de la v铆a a Pamplona. All铆 la Administraci贸n Municipal acondicion贸 un refugio. Al d铆a siguiente fueron capturados y trasladados m谩s animales.

El pasado s谩bado 30 de agosto, integrantes de las asociaciones defensoras de animales, quienes no fueron notificados del traslado, llegaron al refugio para verificar las condiciones y se arm贸 el conflicto.

El m茅dico veterinario Alejandro Sotomonte Ni帽o asegura que el lugar carece de encerramiento y el 50% de los gatos se escap贸 al monte, en un h谩bitat que desconocen por su grado de domesticaci贸n.

Norma Pradilla, defensora de los gatos, advierti贸 que 聯el sitio es muy peque帽o y tiene pendientes. Al no tener encerramiento es muy dif铆cil cuidarlos o identificar a los enfermos聰.

Pero el secretario de Salud de Floridablanca, H茅ctor Jes煤s Hern谩ndez, asegura lo contrario.

Silvia Maldonado, de la Fundaci贸n Amigos de los Animales y la Naturaleza denunci贸 adem谩s que fue encontrado en el camino veredal que lleva al refugio, un gato encerrado en un costal.
聯Se supone que deben haber m谩s gatos amarrados en costales聰. agreg贸.
Ante esta situaci贸n, el pasado mi茅rcoles un grupo de la Defensa Civil revis贸 la zona. Al final de la jornada no se hall贸 ninguno.
La Alcald铆a de Floridablanca neg贸 el maltrato.

Sin embargo, los defensores de animales llevaron jaulas y sin autorizaci贸n recogieron los gatos. Crist贸bal Santos, un campesino encargado por la Alcald铆a de vigilar a los gatos, notific贸 a sus superiores. La Polic铆a fue avisada de un 聯robo de gatos聰.
A las siete de la noche del s谩bado 30 de agosto los patrulleros llegaron al kil贸metro 18 y no sab铆an qu茅 hacer. Un grupo de personas ten铆a una veintena de costales y jaulas con gatos.聽

Una hora despu茅s arrib贸 al lugar el secretario de Salud de Floridablanca, H茅ctor Jes煤s Hern谩ndez, quien dej贸 por escrito que la responsabilidad de los animales reca铆a en los defensores de 茅stos.

Luego de dos jornadas de recuperaci贸n de gatos, fueron atrapados en el Morti帽o 46 de los cerca de cien que fueron reubicados. Estos animales fueron llevados de forma temporal a una casa no habitada en el barrio San Francisco y se espera que en un mes sean trasladados a un lote en el municipio de Lebrija, Santander.

De los 150 felinos callejeros, unos cuantos se esconden a煤n entre la maleza de Bucarica, otros le abren agujeros con sus miaus al cielo, en lo m谩s profundo de la vereda Morti帽o, y los restantes esperan un mejor futuro en el barrio San Francisco. En estos tres sitios est谩n ahora vagando, preguntando y preguntando d贸nde carajos qued贸 el buen amor de do帽a Felicia. Por qu茅 desde febrero pasado no fue f谩cil ser gato en Bucarica, si ya estaban vacunados.

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