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S√°bado 25 de Octubre de 2014
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Colombia
2010-05-30 05:00:00

¬ďLa mujer de la c√°rcel soy yo¬Ē

¬ďLa mujer de la c√°rcel soy yo¬Ē
En la larga lista de presos que tiene la c√°rcel Modelo de Bucaramanga aparece Gina Juliana Casta√Īeda Calder√≥n, una mujer, como consta en su c√©dula de ciudadan√≠a, que logr√≥ ser trasladada a este establecimiento penitenciario por su condici√≥n de hermafrodita. Duerme en el pabell√≥n de los homosexuales y trabaja porque se respeten los derechos de esta comunidad, en un espacio dominado por hombres.

Gina es una mujer. No es un transformista, no es una travesti, tampoco es homosexual. Sin embargo, est√° recluida en la c√°rcel Modelo de Bucaramanga, junto a m√°s de 2 mil hombres por una raz√≥n muy especial y √ļnica en la historia de este penal. Gina Juliana Casta√Īeda Calder√≥n es hermafrodita, lo que quiere decir que naci√≥ con aparato sexual masculino y tambi√©n con el femenino.

Tiene 37 a√Īos. Lleva 28 meses presa y en cuatro, espera que le otorguen la libertad condicional. Su voz no es impostada, es tan aguda como la de cualquier mujer, su cuerpo tiene las curvas que caracterizan al g√©nero femenino y no tiene ning√ļn rasgo que la pueda calificar como amanerada, algo con lo que com√ļnmente se discrimina a algunos integrantes de la comunicad Lgbt.

Sin embargo, a pesar de ser desde los 12 a√Īos calificada como una mujer por los propios m√©dicos debido a sus rasgos f√≠sicos femeninos, que primaron sobre los masculinos, hoy paga una pena de 5 a√Īos y cuatro meses en una c√°rcel de hombres.

Fue su elecci√≥n. Primero estuvo en la C√°rcel de Mujeres de Chimit√°, donde dur√≥ una semana, aislada, precisamente porque las directivas quer√≠an evitar que algunas internas la acosaran por su condici√≥n de hermafrodita, y en este caso, por su √≥rgano sexual masculino. ¬ďLas internas me agredieron verbalmente porque consideraban un privilegio el hecho de que me tuvieran aislada. Gritaban: si es mujer que est√© con nosotras, si es un hombre, que est√© con nosotras¬Ē. Pero ella, que se siente igual que las mujeres, aclara que su gusto es solamente por los hombres.

Pronto, su abogado le cont√≥ que en la c√°rcel Modelo de Bucaramanga hab√≠a un pabell√≥n especial para homosexuales, transformistas y travestis, donde pod√≠an recibirla por su doble condici√≥n. ¬ŅSer√≠a capaz de convivir con ellos? Era estar presa con las mujeres o estar presa con los hombres. Prefiri√≥ lo segundo.

¬ďEllos (las directivas) tampoco quer√≠an recibirme, ve√≠an a una mujer y sab√≠an que iba a ser un problema convivir con ellos, pero f√≠jese que no. Yo pensaba que las mujeres eran m√°s tranquilas, pero los hombres, en la c√°rcel, han resultado m√°s respetuosos, s√≠ me dicen cosas, pero no me tocan. Me he ganado su respeto de otra manera¬Ē, dice.

Gina se√Īala su cuerpo y agrega: ¬ďeso que usted ve es lo que Dios me dio. Eso es lo que soy. Para muchos esta condici√≥n es mentira, por eso creo que para la c√°rcel es m√°s f√°cil hablar de que soy un travesti m√°s¬Ē.

Crecer y decidir

Gina naci√≥ en Barranquilla y aunque desde el primer momento se supo que su condici√≥n era intersexual, sus padres la registraron como un ni√Īo. Sin embargo, a los doce a√Īos su cuerpo empez√≥ a cambiar y sus rasgos fueron m√°s femeninos que masculinos, as√≠ que cuando lleg√≥ a la mayor√≠a de edad, no dud√≥ en registrarse como Gina Juliana. Sus padres solicitaron al m√©dico que expidiera un documento para certificar su condici√≥n intersexual y en la Registradur√≠a le dieron la posibilidad para que se identificara como realmente se sent√≠a.

En esos a√Īos su familia se traslad√≥ a Bucaramanga. Ella, la √ļnica hija, termin√≥ su bachillerato, aprendi√≥ a bailar, hizo parte de grupos de danza folcl√≥rica, se convirti√≥ en instructora, tambi√©n estudi√≥ m√ļsica, cre√≥ grupos donde fue vocalista y entr√≥ a la universidad a estudiar derecho. Tambi√©n se enamor√≥ y llor√≥ por amor.

Cuando sus padres murieron, en 1997, qued√≥ sola con unos cuantos bienes, llevando una vida que califica de desordenada. ¬ďHab√≠a decidido tener amigos y vivir el momento, pero mis bienes representaban estabilidad para los hombres, que quer√≠an que los mantuviera como una forma de pago por no ser una mujer com√ļn y corriente¬Ē.

Sentía que al fin y al cabo los hombres le estaban cobrando su condición intersexual. Y justo cuando le faltaba un semestre para graduarse como abogada, conoció a un joven al que atropelló con su moto, un día que salía de clases.

Era robusto y alto. Luego la busc√≥ y la volvi√≥ a buscar. ¬ďA mi se me hizo f√°cil hablar con √©l. Me dijo que ten√≠a 17 a√Īos, yo sab√≠a que no deb√≠a meterme con un menor de edad, sab√≠a que era un delito, pero me dej√© llevar¬Ē. Empezaron una relaci√≥n afectiva, pero en un buen d√≠a, seg√ļn su versi√≥n, otro hombre la llev√≥ a su casa y el joven, lleno de celos, la denunci√≥ ante la Polic√≠a por acceso carnal violento. Fue a finales de enero de 2008. Un medio local titul√≥ el hecho as√≠: El o ella, viola a un menor.

Gina lo neg√≥. Seg√ļn la versi√≥n del menor, √©l lleg√≥ a pedir agua a la casa de Gina con otros amigos y lo oblig√≥ a subir a su habitaci√≥n donde lo abus√≥. Pero lo peor estaba por venir. En la audiencia de legalizaci√≥n de captura, Gina se enter√≥, seg√ļn cuenta, que el joven no ten√≠a 17 a√Īos, sino que era menor de 14. ¬ďPara los que no me conocen no es f√°cil de entender, pero en derecho se maneja el t√©rmino ¬ďerror enorme¬Ē que significa no poder identificar la edad f√≠sica de la persona. Eso fue lo que me pas√≥¬Ē, dice Gina.
La condenaron a 5 a√Īos y 4 meses de prisi√≥n el 28 de julio de 2008, pero no por acceso carnal, asunto que se desvirtu√≥, sino por abuso a mejor de 14 a√Īos.

Vivir en la c√°rcel

Gina no recibe visitas √≠ntimas, pero s√≠ entrevistas en un lugar ubicado a la entrada de la c√°rcel. Cuando lleg√≥ s√≥lo hab√≠a cuatro personas en el pabell√≥n de la comunidad Lgbt, un lugar min√ļsculo, del que prefiere no hablar.

¬ďEllos ya ten√≠an el recorte del peri√≥dico con la noticia de mi captura. Les expliqu√© mi condici√≥n y decidimos que ser√≠a como una travesti m√°s. Me aceptaron. Pero no ha sido f√°cil¬Ē.

El primer mes, por seguridad, no pod√≠a salir de su pabell√≥n y cuando lo hac√≠a era escoltada por cuatro guardianes. ¬ďLos hombres me miraban, me echaban piropos, tambi√©n dec√≠an otras cosas, ellos ya hab√≠an convivido con personas Lgbt, pero yo s√≠ que era una novedad¬Ē.

Y es que Gina, además de su condición, posee varias cualidades que la han convertido en todo un personaje en la Modelo y que también han servido para que las directivas tengan más en cuenta a la población Lgbt.

Gina habla muy bien el ingl√©s, por eso, buscando redimir pena y como una estrategia para ganarse el respeto entre los internos, pidi√≥ que le permitieran ser profesora en el instituto educativo de la c√°rcel, San Juan Bosco. ¬ďTen√≠a que hacerme respetar y no ha sido tan dif√≠cil. Aqu√≠ se convive con toda clase de personas, pero me han respetado, tal vez porque me veo un poco fr√°gil ellos no se meten conmigo de mala manera. Yo soy la mujercita de la c√°rcel y as√≠ me tratan¬Ē.

Gina no niega que ha vivido situaciones complicadas. ¬ďAlgunos no manejan los impulsos, hasta para m√≠ es dif√≠cil manejarlos porque me gustan los hombres. Y no es f√°cil no fijarme en alg√ļn hombre¬Ē, dice.

Pero ese es otro asunto. Hasta hace dos meses port√≥ con orgullo una bata azul que la identificaba como profesora y tambi√©n se dio a conocer por su voz y su forma de bailar. Ha participado en numerosas actividades art√≠sticas y es l√≠der del grupo de tambora de la c√°rcel. Ahora es la representante de su comunidad ante el comit√© de Derechos Humanos y eso la enorgullece. ¬ďHemos pasado varias solicitudes a la direcci√≥n del establecimiento para hacer arreglos locativos en nuestro pabell√≥n. Ya cambiaron el lavadero, tenemos un ba√Īo enchapado, pero vivimos en un lugar bastante fr√≠o y h√ļmedo, por eso es necesario que cambien el techo¬Ē, dice.

Gina afirma que su comunidad se siente vulnerada en cosas tan peque√Īas como la prohibici√≥n al ingreso de objetos personales como ropa femenina y maquillaje. ¬ďSon esas cosas las que nos permiten seguir ejerciendo nuestra condici√≥n sexual e tambi√©n nuestra identidad¬Ē.

Publicada por
ereyes@vanguardia.comELIZABETH REYES LE PALISCOT
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