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¬ďLa mujer de la c√°rcel soy yo¬Ē | Noticias de santander, colombia y el Mundo

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¬ďLa mujer de la c√°rcel soy yo¬Ē

En la larga lista de presos que tiene la c√°rcel Modelo de Bucaramanga aparece Gina Juliana Casta√Īeda Calder√≥n, una mujer, como consta en su c√©dula de ciudadan√≠a, que logr√≥ ser trasladada a este establecimiento penitenciario por su condici√≥n de hermafrodita. Duerme en el pabell√≥n de los homosexuales y trabaja porque se respeten los derechos de esta comunidad, en un espacio dominado por hombres.
¬ďLa mujer de la c√°rcel soy yo¬Ē

Gina es una mujer. No es un transformista, no es una travesti, tampoco es homosexual. Sin embargo, est√° recluida en la c√°rcel Modelo de Bucaramanga, junto a m√°s de 2 mil hombres por una raz√≥n muy especial y √ļnica en la historia de este penal. Gina Juliana Casta√Īeda Calder√≥n es hermafrodita, lo que quiere decir que naci√≥ con aparato sexual masculino y tambi√©n con el femenino.

Tiene 37 a√Īos. Lleva 28 meses presa y en cuatro, espera que le otorguen la libertad condicional. Su voz no es impostada, es tan aguda como la de cualquier mujer, su cuerpo tiene las curvas que caracterizan al g√©nero femenino y no tiene ning√ļn rasgo que la pueda calificar como amanerada, algo con lo que com√ļnmente se discrimina a algunos integrantes de la comunicad Lgbt.

Sin embargo, a pesar de ser desde los 12 a√Īos calificada como una mujer por los propios m√©dicos debido a sus rasgos f√≠sicos femeninos, que primaron sobre los masculinos, hoy paga una pena de 5 a√Īos y cuatro meses en una c√°rcel de hombres.

Fue su elecci√≥n. Primero estuvo en la C√°rcel de Mujeres de Chimit√°, donde dur√≥ una semana, aislada, precisamente porque las directivas quer√≠an evitar que algunas internas la acosaran por su condici√≥n de hermafrodita, y en este caso, por su √≥rgano sexual masculino. ¬ďLas internas me agredieron verbalmente porque consideraban un privilegio el hecho de que me tuvieran aislada. Gritaban: si es mujer que est√© con nosotras, si es un hombre, que est√© con nosotras¬Ē. Pero ella, que se siente igual que las mujeres, aclara que su gusto es solamente por los hombres.

Pronto, su abogado le cont√≥ que en la c√°rcel Modelo de Bucaramanga hab√≠a un pabell√≥n especial para homosexuales, transformistas y travestis, donde pod√≠an recibirla por su doble condici√≥n. ¬ŅSer√≠a capaz de convivir con ellos? Era estar presa con las mujeres o estar presa con los hombres. Prefiri√≥ lo segundo.

¬ďEllos (las directivas) tampoco quer√≠an recibirme, ve√≠an a una mujer y sab√≠an que iba a ser un problema convivir con ellos, pero f√≠jese que no. Yo pensaba que las mujeres eran m√°s tranquilas, pero los hombres, en la c√°rcel, han resultado m√°s respetuosos, s√≠ me dicen cosas, pero no me tocan. Me he ganado su respeto de otra manera¬Ē, dice.

Gina se√Īala su cuerpo y agrega: ¬ďeso que usted ve es lo que Dios me dio. Eso es lo que soy. Para muchos esta condici√≥n es mentira, por eso creo que para la c√°rcel es m√°s f√°cil hablar de que soy un travesti m√°s¬Ē.

Crecer y decidir

Gina naci√≥ en Barranquilla y aunque desde el primer momento se supo que su condici√≥n era intersexual, sus padres la registraron como un ni√Īo. Sin embargo, a los doce a√Īos su cuerpo empez√≥ a cambiar y sus rasgos fueron m√°s femeninos que masculinos, as√≠ que cuando lleg√≥ a la mayor√≠a de edad, no dud√≥ en registrarse como Gina Juliana. Sus padres solicitaron al m√©dico que expidiera un documento para certificar su condici√≥n intersexual y en la Registradur√≠a le dieron la posibilidad para que se identificara como realmente se sent√≠a.

En esos a√Īos su familia se traslad√≥ a Bucaramanga. Ella, la √ļnica hija, termin√≥ su bachillerato, aprendi√≥ a bailar, hizo parte de grupos de danza folcl√≥rica, se convirti√≥ en instructora, tambi√©n estudi√≥ m√ļsica, cre√≥ grupos donde fue vocalista y entr√≥ a la universidad a estudiar derecho. Tambi√©n se enamor√≥ y llor√≥ por amor.

Cuando sus padres murieron, en 1997, qued√≥ sola con unos cuantos bienes, llevando una vida que califica de desordenada. ¬ďHab√≠a decidido tener amigos y vivir el momento, pero mis bienes representaban estabilidad para los hombres, que quer√≠an que los mantuviera como una forma de pago por no ser una mujer com√ļn y corriente¬Ē.

Sentía que al fin y al cabo los hombres le estaban cobrando su condición intersexual. Y justo cuando le faltaba un semestre para graduarse como abogada, conoció a un joven al que atropelló con su moto, un día que salía de clases.

Era robusto y alto. Luego la busc√≥ y la volvi√≥ a buscar. ¬ďA mi se me hizo f√°cil hablar con √©l. Me dijo que ten√≠a 17 a√Īos, yo sab√≠a que no deb√≠a meterme con un menor de edad, sab√≠a que era un delito, pero me dej√© llevar¬Ē. Empezaron una relaci√≥n afectiva, pero en un buen d√≠a, seg√ļn su versi√≥n, otro hombre la llev√≥ a su casa y el joven, lleno de celos, la denunci√≥ ante la Polic√≠a por acceso carnal violento. Fue a finales de enero de 2008. Un medio local titul√≥ el hecho as√≠: El o ella, viola a un menor.

Gina lo neg√≥. Seg√ļn la versi√≥n del menor, √©l lleg√≥ a pedir agua a la casa de Gina con otros amigos y lo oblig√≥ a subir a su habitaci√≥n donde lo abus√≥. Pero lo peor estaba por venir. En la audiencia de legalizaci√≥n de captura, Gina se enter√≥, seg√ļn cuenta, que el joven no ten√≠a 17 a√Īos, sino que era menor de 14. ¬ďPara los que no me conocen no es f√°cil de entender, pero en derecho se maneja el t√©rmino ¬ďerror enorme¬Ē que significa no poder identificar la edad f√≠sica de la persona. Eso fue lo que me pas√≥¬Ē, dice Gina.
La condenaron a 5 a√Īos y 4 meses de prisi√≥n el 28 de julio de 2008, pero no por acceso carnal, asunto que se desvirtu√≥, sino por abuso a mejor de 14 a√Īos.

Vivir en la c√°rcel

Gina no recibe visitas √≠ntimas, pero s√≠ entrevistas en un lugar ubicado a la entrada de la c√°rcel. Cuando lleg√≥ s√≥lo hab√≠a cuatro personas en el pabell√≥n de la comunidad Lgbt, un lugar min√ļsculo, del que prefiere no hablar.

¬ďEllos ya ten√≠an el recorte del peri√≥dico con la noticia de mi captura. Les expliqu√© mi condici√≥n y decidimos que ser√≠a como una travesti m√°s. Me aceptaron. Pero no ha sido f√°cil¬Ē.

El primer mes, por seguridad, no pod√≠a salir de su pabell√≥n y cuando lo hac√≠a era escoltada por cuatro guardianes. ¬ďLos hombres me miraban, me echaban piropos, tambi√©n dec√≠an otras cosas, ellos ya hab√≠an convivido con personas Lgbt, pero yo s√≠ que era una novedad¬Ē.

Y es que Gina, además de su condición, posee varias cualidades que la han convertido en todo un personaje en la Modelo y que también han servido para que las directivas tengan más en cuenta a la población Lgbt.

Gina habla muy bien el ingl√©s, por eso, buscando redimir pena y como una estrategia para ganarse el respeto entre los internos, pidi√≥ que le permitieran ser profesora en el instituto educativo de la c√°rcel, San Juan Bosco. ¬ďTen√≠a que hacerme respetar y no ha sido tan dif√≠cil. Aqu√≠ se convive con toda clase de personas, pero me han respetado, tal vez porque me veo un poco fr√°gil ellos no se meten conmigo de mala manera. Yo soy la mujercita de la c√°rcel y as√≠ me tratan¬Ē.

Gina no niega que ha vivido situaciones complicadas. ¬ďAlgunos no manejan los impulsos, hasta para m√≠ es dif√≠cil manejarlos porque me gustan los hombres. Y no es f√°cil no fijarme en alg√ļn hombre¬Ē, dice.

Pero ese es otro asunto. Hasta hace dos meses port√≥ con orgullo una bata azul que la identificaba como profesora y tambi√©n se dio a conocer por su voz y su forma de bailar. Ha participado en numerosas actividades art√≠sticas y es l√≠der del grupo de tambora de la c√°rcel. Ahora es la representante de su comunidad ante el comit√© de Derechos Humanos y eso la enorgullece. ¬ďHemos pasado varias solicitudes a la direcci√≥n del establecimiento para hacer arreglos locativos en nuestro pabell√≥n. Ya cambiaron el lavadero, tenemos un ba√Īo enchapado, pero vivimos en un lugar bastante fr√≠o y h√ļmedo, por eso es necesario que cambien el techo¬Ē, dice.

Gina afirma que su comunidad se siente vulnerada en cosas tan peque√Īas como la prohibici√≥n al ingreso de objetos personales como ropa femenina y maquillaje. ¬ďSon esas cosas las que nos permiten seguir ejerciendo nuestra condici√≥n sexual e tambi√©n nuestra identidad¬Ē.

Publicada por
ereyes@vanguardia.comELIZABETH REYES LE PALISCOT
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