Según el Zar Anticorrupción, Óscar Ortiz, "este instrumento, al igual que las Auditorías Visibles, permite la participación de padres de familia y alumnos en la vigilancia de los recursos destinados a su propio beneficio". Con la aplicación del programa Alimentación Visible los operadores del servicio se ven obligados a dar mayor visibilidad con respecto a las contrataciones realizadas para los almuerzos, el tipo de alimentos que utilizan y quiénes lo manipulan.
Así mismo, deberán rendir cuentas a los comités de seguimiento en cada institución donde se preste el servicio, las cuales estarán integradas por tres estudiantes, dos padres de familia, un representante de la comunidad y el rector del plantel educativo.
Finalmente se conformarán mesas públicas municipales, que contarán con el seguimiento del Icbf y las alcaldías, así como veedurías y beneficiarios del programa.