Durante su existencia nunca se refirió al tema no obstante nuestra vecindad de sillón en la Academia de Historia de Santander. Nos duele no haberle agradecido en vida su pronunciamiento favorable.Ejemplo de peligrosa habladuría ambiental, fue el hecho investigado y que conservamos como recuerdo en volumen completo como testimonio de un pasaje difícil en el camino de la vida. El Dr. Infante Rangel nos dejó el mejor testimonio de hombre probo, mesurado, pensante y dueño de una dignidad intelectual que tradujo en varios libros que ahora leemos con atención. Sus conceptos son claros y edificantes. Después de su muerte es cuando venimos a valorar aún más su pensamiento.Una lástima que hubiera llegado en la postrimería de su vida a pertenecer a la Academia de Historia. Era su anhelo pero lo dejó para el final. Sus oídos no le permitían formar parte de los debates y su salud estaba deteriorada. Sin embargo, alcanzó a asistir a varias reuniones en las que realizó su deseo y al cual tenía derecho por la claridad de sus pensamientos. Santanderista ejemplar con respeto por todos los próceres. Pensador y hombre que seguía los principios de la razón, gallardo a pesar de su carácter grave, sin frivolidad.A los seres hay que comprenderlos, las apariencias confunden y los conceptos cambian con la interlocución. Al Dr. Infante le fascinaba la historia, hablar de los personajes y escribir sus propias ideas. Nunca hizo gala de sus conocimientos, ni de las múltiples opiniones que tuvo que refutar en los litigios. Discreto como nadie, nunca divulgó lo que por escrito dejaba en los conceptos fiscales sobre los temas jurídicos radicados en su Despacho.Cuando se conocen tardíamente opiniones favorables y actuaciones desconocidas se siente un vacío en el corazón. Qué dolor no haber conocido el carácter personal de nuestro amigo con quien compartimos muchos paliques sin saber que en su proceder había tanta amabilidad y sentimiento. Jamás nos pasó por la memoria, su actuar silencioso y moderado. Tarde, muy tarde, nuestro corazón triste le agradece todo lo que hizo por aplicar justicia.Como analítico de la Historia hizo un estudio que remontó a finales del siglo XIX para calificar una tradición y una cultura impecable heredada de un brillante emigrante, que un día llegó a esta tierra para sembrar bonanza y dejar el mejor recuerdo de su estirpe europea.