Martes 20 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

Riña por un piropo dejó un muerto en Floridablanca

A siete ascendió el número de personas asesinadas durante el puente festivo de San José en el área metropolitana. La intolerancia, problemas personales y el microtráfico de estupefacientes serían algunas de las causas de los homicidios.
Marco Valencia/VANGUARDIA LIBERAL
Los padres de Yani Alonso Cárdenas Villareal, de 22 años, se trasladaron desde Villa del Rosario a la morgue de Medicina Legal, seccional Bucaramanga, para reclamar los restos de su hijo.
(Foto: Marco Valencia/VANGUARDIA LIBERAL)

Por imposible que parezca, o por absurdos e impensables que puedan resultar, en las últimas dos semanas en el área metropolitana, se han registrado tal vez los que serían los casos de intolerancia más extremos y violentos.

Primero fue el de Nelson Fabián Carreño Bonilla, alias ‘Cavenagui’, quien el pasado 4 de marzo, cuando fumaba marihuana, según las autoridades, asesinó de dos puñaladas a Miguel Prince, de 27 años, luego de que éste le recriminó por consumir la sustancia frente a su casa.

Luego, el 15 de marzo, en medio de una discusión, un hombre le propinó un tiro en el pecho a Andelfo Contreras, de 56 años, en momentos en que celebraba por haberse ganando el chance.

Dos días después, es decir el 17 de marzo, Carlos Alberto Silva Niño, de 22 años, y Leidy Mabel Arias, de 27 de años y con cinco meses de gestación, fueron ultimados tras una discusión con otra familia por una pelea entre perros de raza Pitbull.

Y como si todo lo anterior fuera poco para evidenciar los aterradores niveles de intolerancia que se viven en la sociedad, el pasado domingo a las 11:30 de la noche, frente al bloque 14-4 del barrio Bucarica de Floridablanca, un joven de 22 años fue asesinado en medio de una riña que se desató por un piropo.

La víctima del trágico hecho fue identificada como Yani Alonso Cárdenas Villareal, oriundo de Villa del Rosario, Norte de Santander, y quien era una promesa del balompié.

De acuerdo con los allegados al fallecido, Yani Alonso había ido al sector como invitado a jugar un campeonato de fútbol, del cual se coronaron campeones. Para celebrar la gesta deportiva, los futbolistas con sus parejas decidieron departir en un establecimiento comercial de la zona.

En medio de la festividad, un hombre que se desplazaba por el lugar decidió lanzarle un piropo a la pareja sentimental del hoy occiso. Ante el agravio, los deportistas le reclamaron airadamente al autor del comentario, quien optó por irse pero regresó minutos después con cerca de 40 personas para iniciar una batalla campal.

“Esta persona se siente ofendido, acude a su barrio y a los minutos llegó con casi 40 personas. La Policía es informada, se procede a reaccionar y nos encontramos con una asonada. En ese momento, se logró disuadir la situación”, informó el comandante de la Policía de Bucaramanga, el brigadier general Manuel Vásquez.

Según pudo conocer esta redacción, aunque inicialmente Cárdenas Villareal solo recibió heridas leves, cuando la Policía, aparentemente, tenía la situación bajo control, la turba de jóvenes, armada con palos, piedras y armas blancas, volvió a atacar a Yani Alonso y a su grupo de amigos, en momentos en que intentaban ponerse a salvo.

La situación ameritó la llegada de más efectivos, pero cuando todo ya estaba controlado la pareja del fallecido informó a los uniformados que su novio fue apuñalado en dos oportunidades. El joven futbolista fue llevado al Hospital de Floridablanca, a donde ingresó sin signos vitales.

Acto seguido, los uniformados lograron la captura de un hombre de 23 años, el presunto asesino, el cual presenta anotaciones judiciales por hurto calificado, lesiones culposas y tráfico y porte de estupefacientes.

Al cierre de esta edición, el acusado sería presentado en audiencia por el delito de homicidio, en el Centro de Servicios Judiciales de Bucaramanga.

“Amaba el fútbol”

Al respecto, Javier Cárdenas, padre del fallecido, dijo que espera que la justicia divina haga lo suyo y los responsables del crimen de su único hijo paguen.

“Él estuvo jugando en las inferiores del Boyacá Chicó. Ya se iba a jugar con el América de Cali, el equipo que amaba. Él vivía desde hace dos años aquí, pero viajaba seguido. El domingo fue a jugar a Bucarica un campeonato, quedaron campeones, se tomaron unas cervezas y le pegaron dos puñaladas por la espalda. Eso es lo único que por el momento sé, expresó el padre.

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