Teherán busca gestionar la seguridad de la vía navegable más clave del mundo. La administración asegura que el éxito militar aliviará la economía.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Irán se prepara para lo que su cúpula denomina un cambio de era en el tablero geopolítico. El vicepresidente primero de la República Islámica, Mohamed Reza Aref, ha lanzado un mensaje contundente este jueves: el país festejará “pronto” su “gran victoria” dentro del conflicto escalado tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Teherán el pasado 28 de febrero.
Para el Gobierno iraní, este desenlace no solo representaría un triunfo militar tras los ataques a intereses estadounidenses en la región, sino el fin del asfixiante régimen de sanciones que ha marcado su economía reciente. “Las presiones que han impuesto a la nación iraní en los últimos años se levantarán”, aseguró Reza Aref en declaraciones a la cadena estatal Press TV, vinculando directamente el éxito bélico con el alivio financiero del país.
El estrecho de Ormuz: de la ventaja estratégica a la gestión absoluta
Uno de los puntos de mayor fricción se encuentra en el estrecho de Ormuz, un enclave donde la tensión ha pasado de las palabras a los hechos. Tras el intercambio de ataques entre fuerzas iraníes y estadounidenses registrado la noche de este jueves, Reza Aref fue claro sobre las intenciones de Teherán: el país ha decidido pasar a la acción y “controlar” de forma efectiva este paso estratégico.
El vicepresidente subrayó que, aunque en años anteriores Irán no había explotado plenamente esta posición, la postura actual es de una gestión total. Según el jerarca, esta decisión se sustenta en una perspectiva jurídica y económica internacional que, a su juicio, es la única vía para garantizar la seguridad de la navegación y de los países vecinos. Para la administración iraní, este punto de conexión entre los golfos Pérsico y de Omán es considerado una “propiedad absoluta” del Estado.

Una propuesta de seguridad regional bajo el liderazgo de Teherán
Más allá de la retórica de control, el discurso oficial busca proyectar una imagen de estabilidad para sus aliados cercanos. El vicepresidente primero manifestó que el objetivo de la República Islámica no se limita al desarrollo interno, sino a crear un ecosistema regional donde los países de la zona opten por la colaboración directa con Teherán en lugar de mirar hacia potencias externas.
“Estamos plenamente preparados para cooperar con nuestros vecinos del sur”, recalcó Reza Aref, insistiendo en que la presencia y gestión iraní en las vías navegables es la clave para la paz regional. Con este movimiento, Irán no solo busca ganar la guerra narrativa, sino consolidarse como el guardián definitivo de una de las arterias comerciales más importantes del mundo.















