Una de las banderas del alcalde anterior fue la construcción del teleférico para Morrorrico, el cual pretendía ser solución de transporte y atracción turística.
Publicado por: Pedro José Pinilla Orejarena.
Los detractores de oficio le pusieron miles de trabas, argumentando que esta comunidad necesitaba no un teleférico sino programas para controlar la erosión y las viviendas en zona de riesgo.
Hoy los habitantes de Morrorico se quedaron sin teleférico y sin los famosos programas de ayuda, es decir, "sin el pan y sin el queso", en un episodio más de nuestra miopía a la hora de asumir proyectos ambiciosos, donde lo que prima es la envidia política y no el beneficio colectivo. El alcalde actual, Luis Francisco Bohórquez, ha sacado de nuevo de los empolvados archivos de obras sin realizar el proyecto de construcción del teleférico al aeropuerto y seguro los detractores de siempre, que no hacen ni aportan nada, deben estar craneándose la forma de torpedearlo.
Mientras tanto los paisas hacen en sus ciudades teleféricos y escaleras eléctricas a las comunas, metro, autopistas de la montaña, túneles etc. y en vez de andar criticando todo, se unen para impulsar el progreso de su región.
Definitivamente, es cierto aquello de que los santandereanos nos morimos más de envidia que del corazón.










