Nunca los contralores(as) denuncian hechos de corrupción, siempre le toca a los medios de comunicación y a los ciudadanos decentes hacer las funciones que les corresponden a estos funcionarios. Gracias a estas denuncias, los bumangueses han conocido hechos de corrupción, irregularidades y escándalos. A veces ni destapándole la olla podrida a la Contraloría Municipal es capaz de proceder. Algunos controladores se han vuelto payasos útiles arrodillados de los alcaldes de turno. El día que el pueblo con voto popular elija el Contralor Municipal y Departamental, ese día sí cumplirá con sus deberes.
Nuevo slogan para Bucaramanga: la "ciudad de los torcidos".

