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Donaldo Ortiz Latorre
Lunes 11 de enero de 2016 - 12:01 AM

La desolación y la tristeza

Publicado por: Donaldo Ortiz Latorre

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Primero huyeron las aves, volaron perseguidas por los hombres y por la ausencia de árboles y alimento que ellos implicaban; por último huyó el agua. Nadie, ni los dioses, viven sin ella. La lluvia, decían los pielesrojas, es el dios corriendo.

Después, mucho después, comenzaron a irse los hombres, que no podían alimentar a sus hijos y ni darles de beber.

Así está hoy Lebrija, que ya no es ni la capital piñera de Colombia. Lleva quince días sin agua. La gente ya no soporta y migra buscando mejores horizontes, dejando sus casas y su pasado para sobrevivir a esta sequía que todo el mundo se negó a prever.

Las autoridades, los empresarios y los mismos habitantes creyeron que el agua era eterna, que de alguna y por eso no protegieron las fuentes de agua, sus bosques y nacimientos.

Ahora que entró el desierto a sus casas y a sus campos corren a lamentarse, pero la falta de previsión es de todos, nadie se dio cuenta que entraba silenciosamente ese apocalipsis. La culpa de esta tragedia es de todos, pero principalmente de las autoridades ambientales y municipales. Los alcaldes pensaban en sus negocios y no en la realidad de sus gobernados ni en sus necesidades.

Nace ahora el negocio del agua. Se vende.

Bucaramanga le está mandando a Lebrija agua en carrotanques. Otros la compran a particulares. ¿Cuánto puede demorar la solución? Poco tiempo, porque el fenómeno del Niño presiona y vuelve desierto lo que era fértil. Quien quiera comprobar, que vea el río Magdalena, que se volvió un riachuelo por cuenta de la ausencia de políticas de protección, por la tala de árboles y por cuenta de las represas que guardan el agua para su negocio.

¿Qué planes tienen las autoridades ambientales y el Gobierno Nacional?

Lo mismo le puede pasar a Bucaramanga con la mentira de la represa y con la absurda explotación del páramo de Santurbán.

La represa del río Tona terminó costando el doble de lo calculado (de paso, pregunto ¿qué hizo la junta del acueducto, que debió velar por que las cosas se hicieran bien allí?). Nos toca seguir endeudándonos por cuenta de la falta de previsión y de la corrupción. Seguimos en feria.

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