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Donaldo Ortiz Latorre
Lunes 09 de abril de 2018 - 12:01 AM

Un poco de historia

Publicado por: Donaldo Ortiz Latorre

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La historia de Colombia desde que es republiqueta no muestra sino un permanente saqueo y la falta de amor propio. Desde el empréstito inglés hasta la fecha se han estado llevando lo que tenemos. El emprestito inglés, en 1824, terminó en fusiles viejos y se perdió en el camino de sus comisionistas, un tal señor Montoya en cuya casa, cerca de la plaza de Bolívar, se fraguó el asesinato del mariscal Sucre, y un tal señor Arrubla, que inició la privatización del espacio público. Así se cocinaba la dependencia económica de nuestro país. Dice además Indalecio Liévano Aguirre que el general Santander regaló a sus amigos entre 1822 y 1824 dos millones de hectáreas.

Larga historia de corrupción en este país anormal. Es inimaginable, en nuestra corta historia, la acumulación de hechos deshonrosos e infames. Se trata de un solo escándalo que nunca termina, pues cada vez emerge algo peor que lo ya visto y que deja impotente a la ciudadanía. Ahora tenemos a Odebretch, que tocó a dos campañas presidenciales en el 2014.

Nuestra democracia no funciona. Si funcionara enmendaría alguna de las vergüenzas que el país ha mostrado al mundo, como lo que está sucediendo en el Fondo de Colombia en Paz. Allí, una señora Gloria Ospina pensó que no le pedirían cuentas sobre los aportes que La Unión Europea, la Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y otras naciones amigas del Proceso de paz realizaron. En una democracia normal si sucediera esto se caía el Gobierno.

Nota: Se llevaron la mesada 14 de la pensión porque el Fondo Monetario lo dijo, sin importar los miles de pensionados que arañan la decencia de sus vidas para hacerlas menos indignas. Ahora, vienen por la pensión de sustitución para dejar a miles de viudas y viudos sin su pensión, que nunca ha sido alta. Otra vez el Fondo Monetario insiste en llevarse por la borda un derecho justamente ganado.

No puede ser que nos sigan quitando los derechos que nos merecemos y no puede ser que movimientos políticos le hagan juego a esta perversidad. Son los mismos que se robaron los empréstitos y los que, generación tras generación, han desgobernado a Colombia.

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