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Eduardo Muñoz Serpa
Martes 22 de mayo de 2012 - 12:00 AM

El alcalde y el AMB

Publicado por: Eduardo Muñoz Serpa

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El alcalde ha procedido con el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga (AMB) en consonancia con sus intereses politiqueros, sus compromisos electoreros y su anhelo de ser un cacique político regional, lejos de la visión certera y visionaria que debe tener un sensato hombre público.

El AMB es una sociedad de economía mixta que no solo se gobierna por las normas de las sociedades mercantiles de Derecho Privado, sino que siempre debe actuar como ellas, así la mayoría de su capital provenga del sector público. ¿En qué terminarían Empresas Públicas de Medellín y Ecopetrol si sus Juntas Directivas procedieran como lo está haciendo la del AMB?

El alcalde de Bucaramanga sentenció en reciente reunión de la Junta Directiva de AMB que el gerente debía renunciar por “razones gubernativas” y ser reemplazado por “alguien de su equipo”.

¿“Razones gubernativas”, “su equipo”? ¿Acaso asimila tal empresa a las secretarías de su Despacho? No, el origen de sus secretarios es político, el del gerente de la AMB debe ser técnico. ¿Acaso su “equipo” no es una colcha de retazos de miembros de cuestionadas administraciones municipales como las de Iván Moreno Rojas y de Fernando Vargas Mendoza?

En fin, el alcalde logró que la Junta Directiva nombrara como gerente de AMB a Ludwig Stunkel García. Dicho ciudadano puede tener altas calidades cívicas y humanas, pero no el perfil que exige para su gerente el momento que atraviesa la empresa. Una cosa es ser gerente del en barrena Atlético Bucaramanga, o hacer campaña electoral para el Senado por Honorio Galvis, y otra ser gerente del AMB, compañía que necesita ser administrada por un ingeniero civil con conocimiento de aguas y construcción de embalses, experto en contratación estatal y en negociación de conflictos de intereses. Esos conocimientos y aptitudes profesionales no las tiene a satisfacción el nuevo gerente.

AMB tiene un conflicto de intereses que asciende a 33 mil millones de pesos en un contrato estatal. Con Conalvías hay cuantiosas cosas por decidir en relación con el Embalse del río Tona y si las políticas no se orientan inteligentemente, los yerros administrativos serán la excusa para sentenciar que la empresa está en crisis, valorarla a bajo precio y “feriarla” a ávidos empresarios privados que desean hincarle el diente.

¿Qué es lo que en el fondo pretende el alcalde?

Un colofón: ¿Olvidan los miembros de tal Junta Directiva que son administradores y como tales tienen responsabilidad jurídica? ¿Cómo actuó el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio en dicha reunión de la Junta Directiva?.... …Añora uno el talante de Ernesto Suárez Rueda.

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