Publicado por: Eduardo Pilonieta Pinilla
Por la puerta grande de la literatura nacional ha entrado Joaquín Bretón Fajardo, quien en un proceso sin antecedentes y en una maratónica sesión de 90 días, escribió en público y en directo 50 cuentos, impresos al instante por Sistemas y Computadores, que auspiciara el escenario utilizado para la ejecución del experimento en la Casa del Libro Total.
Si bien no es lo primero que publica Joaquín, sí es lo más reciente y creativo, pues es una secuencia de cuentos que unidos conforman un desarrollo histórico que refleja lo visto a lo largo de una vida de convivencias hoteleras, compartiendo con toda una gama de personajes y situaciones disímiles e individuales que al ser narradas con el ingenio de su pluma, se convierten en una historiografía de lo fantástico, fáciles de leer y de comprensión popular.
Esta nueva obra, “Huéspedes insólitos”, permitirá al lector aprender a manejar el lenguaje del autor, lo suficiente para disfrutar al máximo la lectura de la “Derrota Victoriosa”, su primera gran novela, que quienes la conocemos hemos podido disfrutar de esa imaginación fantástica y del delicioso estilo que distingue al escritor comarcano. Y no se crea que por ser producida en la región la obra es provinciana; en absoluto: es atemporal y universal; sus contenidos pueden darse en cualquier lugar del mundo encajando como si fueran de allí de donde se extractaron.
Lo verdaderamente sorprendente del tema es que los cuentos contenidos en el libro fueron escritos maratónicamente, con disciplina rigurosa y publicados apenas 20 días después, lo que pone de manifiesto que Bucaramanga, además de escritores de talla internacional como Joaquín, tiene editoriales como (Sic) Editorial que pueden competir con éxito con cualquier otra del mundo civilizado. Esa nueva obra empezó a ser una muestra más que en Santander, a pesar del provincianismo que nos agobia, se tiene la capacidad de producir escritores como Bretón, lo suficientemente ingeniosos como para mostrar, no solo a las letras nacionales sino también a la literatura continental, el enorme talento y sobre todo ese sentido tropical de la vida que forma parte de la leyenda mágica de la literatura colombiana.











