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Eduardo Pilonieta Pinilla
Viernes 18 de mayo de 2012 - 12:00 AM

Las cooperativas chepito

Publicado por: Eduardo Pilonieta Pinilla

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Una nueva vagabundería se está dando en este país, ahora por cuenta de algunas Cooperativas que, amparándose en que ellas pueden, cosa discutible absolutamente, pedir retenciones hasta del 50% del salario de las personas eludiendo las vías judiciales, obtener el pago de los deudores morosos. Todo nace de las disposiciones legales que en su texto establecen que las Cooperativas pueden “ordenar” al empleador hacer retenciones salariales, incluso desconociendo los límites impuestos al salario mínimo. Con esta excepción la ley equipara, en cuanto al manejo de los créditos, las deudas cooperativas con las de alimentos, como si fuera lo mismo desconocer el pago de un electrodoméstico que incumplir la cuota alimentaria de un hijo abandonado.


Pero lejos de esas disquisiciones realistas, lo detestable es que ahora  algunas Cooperativas se han dedicado a comprar cartera vencida y una vez dueñas del crédito proceden a ordenar a los empleadores hacer estos desmedidos descuentos y por esa vía lucrarse a costa de beneficios legales no establecidos para estos menesteres. Lo que están haciendo se llama un abuso del derecho pues la norma, aunque no lo diga, se supone prevista para proteger los créditos adquiridos por bienes y servicios suministrados por ellas a sus clientes cooperados; sólo que ante el vacío legal, los muy avivatos optaron por utilizarlas para montar una agencia de chepitos privilegiada, pues vía directa pueden lograr la cancelación de las deudas que ahora están comprando. La verdad es que la actitud denunciada aunque pueda ser legal, esto no se discute, resulta por lo menos inelegante por parte de instituciones cooperativas cuya finalidad es la de proteger  a los menos favorecidos y no la de caerles inmisericordemente, ahora no solo por deudas con ellas contraídas, sino por las compradas baratas y cobradas costosísimas en ese mundo terrorífico de los créditos cooperativos. No se hicieron las Cooperativas para eso y duele ver como personas sin escrúpulos empiezan a utilizarlas para fines distintos de los primigenios, máxime cuando se desconoce el principio de la ayuda colectiva y se pasa al de la persecución coactiva, asunto éste opuesto a los principios básicos del cooperativismo.  

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