Jueves 17 de Abril de 2014
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Ernesto Rueda Suarez
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Martes 05 de Marzo de 2013 - 12:01 AM

Palabras inútiles

Autor: Ernesto Rueda Suarez

Nadie puede reclamar el título de «más moderno» que Nicolás Maquiavelo. Celebramos los 500 años de la publicación de Il  Príncipe, ese relato científico y empírico, esencial para comprender los asuntos y los negocios públicos de lo que él mismo denominó lo statao  Parece escandaloso que su filosofía política haya partido de la relación descarnada de los medios y los fines políticos.  Sus más ignorantes comentaristas afirman que el dijo que  «el fin justifica los medios ». Nada más falso. Por supuesto, afirmó que han de escogerse los medios racionales necesarios para lograr los fines racionales propuestos. Olvidan  que Maquiavelo siempre pensó en el interés general, el de la república, y no en intereses particulares que puedan calificarse de «buenos o malos».  La crítica despiadada de Maquiavelo dio origen a la leyenda negra promulgada desde posiciones moralistas e hipócritas que llegan hasta nuestros días. No perdonan  que Maquiavelo haya publicado  las claves secretas de la política, y haya establecido el canon  del análisis político que llega hasta nuestros tiempos: el de hacer prevalecer la honestidad intelectual por encima de la deshonestidad política. Maquiavelo hace un escrutinio político concreto de la Italia renacentista y llega a descubrir el horror: crímenes, traiciones y crueldades, la corrupción y la hipocresía.

Ninguna época se parece tanto a la de Maquiavelo como la actual, y no hay que decirlo solo por lo que pasa en el Vaticano, sino en toda la política actual. El único analista político contemporáneo que llega a las alturas de Maquiavelo es Carl Schmitt, al que no le puede perdonar su compromiso nazi. Habrá sido nazi, pero su teoría política es imbatible, y no se puede desconocer.

Maquiavelo rechazó siempre la moralidad aceptada, continente de todas las corrupciones y fue  verdadero precursor-denunciador de la política moderna y todos sus desvaríos, inclusive de la política totalitaria, que cada vez nos domina más, usando los trajes más inocentes con Internet y las redes sociales. No hemos leído bien a Maquiavelo, entre otras cosas porque nos lo han impedido. La mayoría de sus citadores o críticos de oficio no lo han leído o lo citan de oídas. El mundo sería mejor si hubiésemos aprendido las enseñanzas de Il príncipe.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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