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Fundación Participar
Sábado 12 de mayo de 2012 - 12:00 AM

Resonancias

Publicado por: Fundación Participar

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La historia de Dania con los agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos ha sido tratada mayoritariamente con morbo y superficialidad. En los hechos y en lo que se ha dicho, subyacen características de nuestra realidad cultural que son dignas de análisis, lo que nos permitiría aprender y transformar para bien la sociedad en que vivimos. Veamos:


1. Asombra ver cómo se utiliza el lenguaje y la dificultad existente, para llamar a los comportamientos por su verdadero nombre. Calificar la conducta de Dania como “desfachatez y desparpajo” es erróneo desde lo ético y lo moral, y provoca confusión, especialmente entre los jóvenes.


2. “Mami, es que a mí me gusta la buena vida” dijo Dania. ¿Qué nos venden la sociedad y las personas como buena vida? ¿Qué enseñamos en la familia sobre la buena vida? Una buena vida es aquella que nos hace crecer como seres humanos, es decir, aquella que nos humaniza. Dice Savater el filósofo: “Si para mí todos son como cosas o bestias, yo no seré mejor que una cosa o una bestia”.


3. En una entrevista Dania expresó: “Lo de famosa, chévere, porque suena a dinero”. “Yo no me considero prostituta”. Dice que cuando se encuentra con un hombre, “nos reímos y vemos si hacemos negocio” ¿Qué prioridad damos al dinero en nuestra sociedad? ¿Qué principios y valores estamos dispuestos a ceder para obtener dinero? En una cultura consumista como la nuestra, parece importar más lo que se tiene que lo que se es. La familia posee, en esta materia, una gran responsabilidad.


4. “Una mujer que cobra es una mujer que se valora y eso refleja más dignidad que una mujer que lo da gratis”, comentó la mamá de Dania. ¿Qué es dignidad? ¿La dignidad se valora con dinero? ¿Valemos por lo que somos o por lo que tenemos? En la familia se forman los principios y valores éticos y morales. Los padres a través de la enseñanza, el ejemplo y la coherencia de vida, educan a sus hijos, y esto se manifiesta posteriormente en sus comportamientos sociales.


5. La Canciller de Colombia expresó, frente a los hechos, que en tanto existieran hombres habría prostitución. ¿Las mujeres no tenemos capacidad de decisión? ¿Sólo los hombres deciden? Con afirmaciones como esa, se borra de un plumazo la mayoría de edad y autodeterminación de las mujeres y se reafirma el machismo.


Es necesario mirar más al fondo que a la forma, en lo que nos acontece cotidianamente.

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