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Jaime Chávez Suárez
Lunes 12 de marzo de 2012 - 12:00 AM

Capital Petrolera

Publicado por: Jaime Chavez Suarez

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Las ciudades capitales de las regiones petroleras tienen sus propias características y particularidades que las hacen muy especiales, tanto para sus moradores, como para quienes las visitan. Por lo general despiertan grandes expectativas por todo lo que representan en lo económico, dado los altos niveles de inversión necesarios, desde que comienzan los estudios de exploración, hasta cuando la explotación de hidrocarburos se convierte en una realidad. Los recursos naturales son una fuente de riqueza y cuando su explotación se adelanta con responsabilidad ambiental, deben servir para generar empleo, crecimiento económico, innovación tecnológica y desarrollo de las comunidades ubicadas dentro de la zona geográfica de influencia. Esas condiciones persisten en otros campos de la minería, aunque en algunos casos, la riqueza se esfuma sin alcanzar el desarrollo, dejando en su lugar grandes daños ecológicos y notorias rupturas del tejido social, vale decir, informalidad, delincuencia y prostitución, como sus mayores males.


Pero, donde hay transferencia de tecnología, aplicación de conocimiento a la industria e innovación permanente en los denominados cluster sectoriales, pues el país gana, la sociedad avanza, el progreso se hace palpable y los beneficios no se hacen esperar. Es aquí donde deben existir mecanismos redistributivos que hagan viable el disfrute colectivo de los recursos naturales.


Tuve la oportunidad de conocer la capital petrolera de Noruega, Stavanger, de unos 275 habitantes con su área metropolitana. Esta ubicada a orillas del mar del norte, en la zona sudeste del país y mentalmente la comparaba con Barrancabermeja que también tiene agua en sus alrededores. Antes del petróleo, la población vivía de la pesca y la conserva de arenque era su principal actividad económica. La nostalgia de la pesca y los enormes bagres del río Magdalena nos hacen recordar los tiempos gloriosos de nuestra principal arteria fluvial.


En la década de los setenta se descubrió el petróleo en el mar del norte, y Noruega constituyó en 1972 a Statoil, la Ecopetrol nuestra, creada en 1951; pero con unas diferencias sustanciales. Con el 10% de los excedentes se dio origen a un fondo que atiende la función social del Estado – pensiones para todos, hombres y mujeres, aún sin cotizar, a los 67 años, salud universal gratuita, educación incluyendo hasta doctorado, si logra buen rendimiento académico y auxilios de vivienda social. Es como si todos los noruegos fuesen socios de la petrolera. Y, lo más destacable, ese fondo es uno de los mayores del mundo, su liquidez supera los 520 mil millones de dólares y puede sostener sus obligaciones por más de 40 años, si no recibiera un dólar más.

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