Sábado 25 de Octubre de 2014
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Jaime Luis Gutierrez
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Sábado 16 de Marzo de 2013 - 12:01 AM

Se desataron todos los infiernos

Autor: Jaime Luis Gutierrez

Hacía muchos años que no tenía la oportunidad de leer un libro tan impactante y preocupante como el que ha escrito Max Hastings con el mismo título de esta Cavilación y que ha sido publicado en español por Editorial Crítica de Barcelona.

Se trata de una investigación realizada con miles de personas, hombres y mujeres de diferentes países, que tuvieron que sufrir directamente los hechos, los horrores y las tremendas consecuencias de las atrocidades cometidas por todos los países en conflicto durante la Segunda Guerra Mundial, comparables únicamente con lo que se piensa que deber ser el infierno.

Se trata de lo vivido por cientos de millones de personas a las que arrancaron de sus pacíficas y ordenadas existencias para ser expuestas a un verdadero tormento que duró varios años y que los marcó negativamente de por vida.

Un dato que no debería olvidársenos nunca es el hecho de que, en la Segunda Guerra Mundial, murieron 60 millones de personas. Si dividimos este número por el total de días que duró la Guerra, desde su inicio en septiembre de 1939 hasta su finalización en agosto de 1945, no encontramos con la espeluznante y dolorosa cifra de que en dicha Segunda Guerra Mundial “murieron en promedio diariamente 27.000 seres humanos”.

Pero, de pronto, estas personas fueron las que salieron mejor libradas de la guerra, porque, como bien lo dice el libro refiriéndose a los sobrevivientes, muchos fueron los “seres humanos reducidos a pedazos de huesos y carne, ciudades convertidas en cúmulos de escombros por las explosiones, comunidades en las que había reinado el orden, fragmentadas en partículas humanas dispersas.

Se vino abajo todo lo que dan por sentado las gentes civilizadas en tiempos de paz, y sobre todo las esperanzas de verse protegidas de la violencia.” Y no hablemos del absurdo genocidio cometido por Hitler contra los judíos.

¡Ojalá el Dios de Colombia y de nuestros padres nos permita por fin encontrar el camino para la Paz, para poder liberarnos de los horrores de nuestra guerra fratricida!

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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