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José Manuel Acevedo
Lunes 30 de abril de 2012 - 12:00 AM

Lo que queda de izquierda…

Publicado por: José Manuel Acevedo

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¿Qué se hizo la izquierda democrática en Colombia? Si en el 2006 formularan tal pregunta se diría que la izquierda alcanzó una importante votación en las elecciones presidenciales con Carlos Gaviria, quien llegó a los 2,6 millones de votos: un verdadero récord… o si hace cuatro años se hubiera planteado el mismo interrogante -de dónde está la izquierda en el país- uno contestaría que instalada cómodamente en el segundo puesto más importante del país, la Alcaldía de Bogotá, con Samuel Moreno, quien obtuvo casi un millón de sufragios, en la votación más alta de la historia electoral de la ciudad capital, superando por 200 mil votos a otro alcalde de izquierda: Lucho Garzón.

Pero hoy, cumplidos aquellos hitos, queda más bien poco de un proyecto serio y sobre todo cohesionado de izquierda como alternativa real de poder. Aunque Bogotá siga votando en esa dirección y hoy tenga a Gustavo Petro a la cabeza, el entusiasmo se ha diluido, la división es cada vez más grande y el proyecto político unitario en que se convirtió el Polo Democrático Alternativo se esfumó.
Ahora tenemos un mini partido del que salieron corriendo muchos, para fundar otro mini movimiento (los progresistas), y más recientemente, en el escenario aparece la famosa Marcha Patriótica, liderada por Piedad Córdoba y miembros del Partido Comunista colombiano. ¿Les quedó grande a los dirigentes de izquierda en Colombia mantener la unidad? Se lo pregunté al exmagistrado Carlos Gaviria Díaz y, en efecto, me contestó que las rencillas, los egoísmos y la ‘pequeñez’ a la hora de tramitar asuntos de Estado son factores fundamentales en esta crisis de la izquierda colombiana.

Entretanto, Clara López, presidenta del Polo, afirma que las derrotas son episódicas y que la izquierda que ella cree dirigir mantiene más viva que nunca su vocación de poder. La verdad es que aunque Petro sea de izquierda, él mismo ha renegado de todas las formas posibles del proyecto del Polo, y el suyo de ‘Progresistas’ no arranca. Es un tema más estructural que ‘episódico’.

Y ahora la Marcha Patriótica: ¿no es raro que una organización inmensa y la movilización de unos 30 mil campesinos se logre espontáneamente sin que uno tenga derecho a preguntarse por las formas de financiación de todo aquello?

Para muchos con el Alcalde Petro se juega la última oportunidad de la izquierda en el poder real. El problema es que dentro de esa misma izquierda el canibalismo político es feroz, y no se ve nada claro que el polo, los progresistas y esta nueva marcha patriótica vayan a unirse en el corto plazo. División, sectarismo, voracidad intrapartidista y herencias difíciles de cargar hacen que a estas alturas no sepamos del todo dónde está la izquierda hoy, ni mucho menos para dónde va.

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