Publicado por: José Manuel Acevedo
Lo que mal comienza, mal termina. Una jurisdicción especial para la paz, por fuera de todo control, aislada de la Rama Judicial, con deseos de duplicar esfuerzos para hacer de ello nuevas fuentes de negocio y con una gruesa nómina burocrática que parece estar replicando los peores vicios de los roscogramas tradicionales y el clientelismo judicial, no podía resultar bien de manera alguna. Ahora ya no sólo pesan sobre la JEP las dudas de su ausencia de legitimidad, sino que también está envuelta en cuestionamientos por falta de transparencia en el manejo de los recursos.
Los nuevos líos pueden tener nombre propio: Néstor Raúl Correa, un funcionario que llegó a su flamante cargo de secretario ejecutivo de la JEP en un consenso entre el gobierno nacional, los negociadores de las Farc y las buenas recomendaciones del rector de la U. Externado Juan Carlos Henao, del senador Iván Cepeda y de Álvaro Leyva. Correa no sólo tuvo durante un año encargos administrativos sino que además recibió funciones jurisdiccionales en los inicios de la JEP, cuando todavía no estaban designados los magistrados ni el fiscal investigador, y no tenía quién lo rondara pues no era claro si era servidor público o no.
Hoy el contralor dice tenerlo en la mira porque no logra entender en qué se gastó el doctor Correa más de 11 mil millones de pesos y por qué, a pesar de ello, hay varias dependencias y funcionarios que no han recibido ni siquiera su computador para trabajar.
Aunque pudiera parecer un detalle menor, el simbolismo de haber escogido la oficina más grande, incluso más que la de la presidenta del tribunal, revela que el señor Correa se creyó el cuento de que la JEP era él y da pistas sobre sus conductas en estos últimos meses. Quedan muchos interrogantes sobre su relación con la OIM de donde provenían algunos de los fondos internacionales y otras preguntas como, por ejemplo, por qué insistía en un contrato de más de 4 millones de dólares para montar un sistema de información que podría haber resultado más económico y eficiente si se hiciera de una manera distinta. ¡Pobres de los funcionarios que creen que no tienen que rendirle cuentas a nadie y que sus cargos les van a durar para siempre! Doctor Correa, ¡a explicar!











