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Jueves 09 de Junio de 2016 - 12:01 AM

Un viejo truco

Columnista: Juliana Martínez

El pasado 28 de mayo hubo un fuerte operativo en el lugar conocido como el Bronx de Bogotá. Desde entonces muchas historias de marcado tono amarillista han venido circulado.

Por ejemplo, el 3 de junio Semana.com publicó un artículo en el que se mezclan el sensacionalismo, la irresponsabilidad periodística y la ignorancia para contar la historia de un menor que en el momento de su detención estaba con seis adolescentes trans femeninas (http://www.semana.com/nacion/articulo/bronx-bogota-enano-estaba-de-fiest...)

Una vez más el sensacionalismo le gana a la misión informativa. A lo largo del texto se tilda a las jóvenes de “niños vestidos de mujer” y se enfatiza la estatura del muchacho. Una vez más los cuerpos no normativos son exhibidos como encarnación de la “degradación social” y son utilizados como cortina de humo que desvía la atención de los aspectos estructurales de la situación.

El truco es viejo y ramplón pero no por eso menos efectivo: la consecuencia del problema se presenta como causa, invisibilizando así los procesos y responsabilidades reales tras las estructuras de discriminación y marginación.

Pese a lo que asegura el texto, que un grupo de jóvenes vituperados por sus características físicas o identidad de género caigan en conductas autodestructivas no es “una historia increíble” y no debería producir escándalo en autoridades y lectores.

La historia que debería escandalizar a las autoridades y ser noticia nacional es la vulneración sistemática y sostenida que sufren las personas cuyos cuerpos no se ajustan a los estándares excluyentes (racistas, sexistas, etc.) de la sociedad colombiana.

Esto es lo que ocasiona la expulsión de muchos niños y niñas del núcleo familiar y la escuela. Esto es lo que impide el acceso a vivienda segura y a condiciones laborales dignas. Esto, la transfobia, el racismo, la mojigatería de nuestra sociedad, es lo que lleva a estas niñas trans, y a muchas otras personas, a lugares como el Bronx.

El Bronx no es una anomalía de la sociedad colombiana, es su representación más dramática; el resultado más tangible y visible de la descomposición social que nos esforzamos por desplazar o esconder, antes que por solucionar.

Autor:
Juliana Martínez
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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