Publicado por: Libardo León Guarín
Diferentes sectores de opinión se muestran adversos al gasto de 45 mil millones de las regalías –no son 43 corrigió el señor Gobernador-, en un monumento religioso, por encima de prioridades sociales a la vista de todos y de un gusto estético dudoso, poco original y militar, como le gustaban las estatuas a Stalin y a Mussolini. Pero piadoso debe ser el príncipe o al menos demostrarlo, recomendaba Maquiavelo. Entrevistado por Caracol el señor Gobernador se mostró respetuoso de las opiniones; luego fue sacando como conejos de cubilete, miles de millones destinados que a salud, carreteras, escuelas, acueductos y bienestar social, para controvertir a esos sectores opuestos al mencionado proyecto, pretextando atraer turismo “nacional e internacional” que alimente la economía; cuando algunos economistas conocen la fragilidad y consecuencias sociales negativas de esta actividad, descartándola como base estructural de prosperidad socioeconómica en cualquier parte.
En Antioquia la ignorancia y la parroquia van más lejos: proyectan gigantesco monumento en el lugar de origen de una santa recién hecha, para que “del mundo entero” vengan a pedirle milagros, porque al padre Marianito le pasó el “boom” y ya pocos lo recuerdan. Omitió nuestro Gobernador citar de dónde saldrán los miles de millones para todas las obras que mencionó, sus soportes ciertos y confiables, mientras las pocas y escasas fuentes seguras, las regalías, se gastarán en un santísimo cerro. Forma parte del estilo bombero de gobierno: apagar incendios con promesas que, desmontado el incidente, terminan diluidas. Ejemplo lo ocurrido a los cacaoteros para desmovilizarlos; al día siguiente no se sabía en la Gobernación de dónde saldría la plata prometida ni cuál su soporte jurídico. Eso no es serio y fomenta la incredulidad de la cual fue víctima el pastorcito mentiroso. Poco dijo el señor Gobernador sobre esos rubros en el presupuesto en el plan de desarrollo o sobre aprobaciones en organismos colegiados, con frecuentes referencias al “yo” hago, ordené o dispongo; su juventud no debería dar para que su voluntad sea imperativa, en un gobierno de la gente que ¡Vaya paradoja!, se gasta la plata escasa en adoraciones al Santísimo. Tampoco dijo acerca del país laico que somos, ni del problema legal al gastar dineros públicos en construir espacios para creencias religiosas, cualquiera que ella sea, ni por muchos seguidores que tenga.
ADENDA.- Joaquín Bretón Fajardo, develador de insólitos personajes de hotel, reinició su faena de escritor, tan maratónica como torera, en la Casa del Libro Total. Antes que llegue la noche.











