Publicado por: Luis Ernesto Ruiz
¿Cuál es el tratamiento en que está empeñada la justicia en Colombia, al registrar en días pasados el fallo de la Corte Suprema de Justicia que ratifica la condena al general Uscátegui a 40 años de cárcel, por los deplorables hechos de Mapiripán? Durante estos últimos años hemos visto cómo la justicia ha impuesto condenas de ocho años a quienes confesos dicen haber cometido centenares de asesinatos; bien sabemos que no son pocos los personajes que han sido condenados así. También hemos sido testigos de aquellos que saquearon el Estado por sumas que pueden ser una reforma tributaria y sus condenas apenas están entre tres y ocho años. Por eso sorprende cómo a quienes integran las Fuerzas Militares los tasan por los 40 años. La verdad para algunos es una cadena perpetua.
Y no estoy hablando de que sus procesos sean amañados. No, este no es el tema de discusión; aunque sobre esto hay mucha tela donde cortar. Lo que la opinión siente es que existe saña contra las instituciones encargadas de la protección ciudadana y del orden. Porque de quienes vulneran otras instituciones del Estado el cartón con que se les mide, es bien distinto.
Y hablando de temas que también sorprenden y que con el tiempo se vuelven del comentario diario, como fue el término paramiltar en lugar de autodefensas ilegales o concretamente delincuentes, con los cuales ONG han hecho su agosto por el mundo. Es lo que estamos viendo con los titulares de la prensa hablada y escrita y que el representante a la Cámara Iván Cepeda puso a rodar -y él sí sabe cuál es la intención de la noticia- de la conformación de un "Ejército anti-restitución", cuando él bien conoce, incluso por los mismos panfletos de sus creadores, que dicen ser "Grupos armados de anti-restitución del Cesar".
Y esto sí que se puede entender. Se trata de crear desconfianza dentro de la población civil sobre el Ejército de los colombianos, él único que hay, además del temor ante las instituciones del Estado en el proceso de la restitución de tierras en el cual está empeñado este Gobierno. Y lo veremos por ahora en el área de influencia directa de estos programas, después muy seguro se regará como un cáncer. También se pegarán las ONG, para generar en el mundo tropelías contra nuestras instituciones armadas, muy seguramente el señor Vivanco nos la traerá a cuento, ahora que quiere se el evaluador de los propósitos del Gobierno, por hacer una revisión juiciosa del Código de Justicia Penal Militar.
Grave que los medios no se percaten de las cascaritas que se ponen a lo largo del camino en nuestra tragedia diaria, donde se van orquestando términos que deterioran la institucionalidad. Todo esto es hacer y dejar hacer dentro de los propósitos de quienes quieren desestabilizar el Estado en lo que ellos llaman y practican como las distintas formas de lucha: la política, la de los medios y la más grave, la de la justicia. ¿Hasta cuándo nos durará la miopía?









