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Luis Ernesto Ruíz
Jueves 07 de mayo de 2026 - 01:00 AM

Avianca sigue siendo una gran empresa

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Nuevamente en casita, después de 2 semanas de disfrutar con mis nietos e hijos en los Estados Unidos, historia ya conocida. En un vuelo nocturno desde Orlando, en Avianca, entre otras cosas (no le cabía ni un tinto), en un poco más de cuatro horas aterrizamos sin contratiempo en El Dorado, en Bogotá, después de una excelente atención.

Bueno, es decir: llega uno de recoger con cuchara en el camino a la casita.

Por gratitud quiero contarles a los jóvenes de hoy cuál es la historia de esa empresa.

La historia de Avianca comienza mucho antes de ese nombre. Su origen está en una empresa pionera llamada SCADTA, fundada el 5 de diciembre de 1919 en Barranquilla.

SCADTA (Sociedad Colombo-Alemana de Transporte Aéreo) fue creada por un grupo de empresarios colombianos y alemanes, entre ellos Ernesto Cortissoz y Werner Kämerer. En ese momento, volar era algo muy nuevo y arriesgado, y Colombia tenía un gran desafío: su geografía, llena de montañas, selvas y ríos, hacía muy difícil el transporte terrestre.

Por eso, SCADTA encontró una solución innovadora: usar aviones para conectar ciudades, especialmente siguiendo el río Magdalena, que era la principal vía de comunicación del país. Utilizaban hidroaviones alemanes Junkers que podían aterrizar en el agua, lo que evitaba la necesidad de pistas.

En sus primeros años, la empresa no solo transportaba pasajeros, sino también correo y carga, convirtiéndose en una pieza clave para el desarrollo económico del país. Sin embargo, su fuerte vínculo con Alemania generó tensiones durante la época previa a la Segunda Guerra Mundial, especialmente por la influencia alemana en América Latina.

En 1940, debido a presiones políticas internacionales y cambios estratégicos, SCADTA se fusionó con una aerolínea colombiana llamada SACO. De esta unión nació oficialmente Avianca (Aerovías Nacionales de Colombia).

Así, Avianca heredó la experiencia, rutas y tecnología de SCADTA, consolidándose como la aerolínea nacional. Siempre la hemos considerado como nuestra, aunque hoy pertenece a capital extranjero.

Siempre está lista para cubrir los espacios de otras que, desafortunadamente, no resisten los cambios en esta guerra por cubrir los servicios de la gente. En la guerra por tarifas, todas entran por definirse como de bajo costo, pero luego, por las necesidades de sus usuarios, empiezan los adicionales: maletas aforadas, control de peso para cobrar excedentes, mejorar su ubicación mediante la compra de sillas más cómodas, pasar a ejecutiva. Igualmente, existen las tarifas flexibles, donde sin sanción se pueden cambiar fechas y horarios. Todo suma; ya no será bajo costo.

Su tamaño se ve en Bogotá, donde no alcanzan los llamados gates para ubicar sus aviones y hay que ir en bus hasta sus aviones parqueados en plataforma. Dominan el mercado. Pero reconocemos el servicio, gracias.

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