Publicado por: Orlando Pinilla Prada
Dicen sus enemigos, que son muchos, que la era de la prensa llegó a su fin. Duró poco más o menos siglo y medio. Equivocación mayúscula, permanecerán activos por años y años. Su fuerte, la noticia, y hasta hace unos pocos años el “Editorial”, opinión personal de sus poderosos dueños, era su valía, en general enseñaba y presentaba la política oficial del Gobierno, en contados casos se mantenía por presentar tenaz y fuerte oposición a la política oficial, eso hizo El Siglo durante años y años. Pero hoy la noticia y el chisme se oyen, se leen y se ven por la radio y la televisión, la propaganda es la misma que sustenta al periódico; los editoriales parten de gente docta, instruida, sagaz, astuta, m... y con mucha sal para presentarlos. Parece que hoy el Editorial lo lee quien lo escribe. Los jóvenes buscan y consiguen cargo y empleo por internet, pero, cierto, cierto, los diarios subsistirán años y años sin perder su importancia. Hoy son en verdad “una revista”, menos elegante pero más agradable, informativa e instructiva, además son baratos, tienen o deben tener mucho que leer. El fuerte de permanencia de los diarios son los ancianos, que son muchos, aumentan cada día y conquistarlos hace de los diarios el gran oficio. Las limitaciones de los ancianos son muchas, en su inmensa mayoría viven en ranchos, casas, mini apartamentos, perfectamente solos, allí pasan días, meses y años. Tienen pues, los periódicos, la obligación de hacérseles necesarios y además ser su distracción. Ciertamente con clientela en aumento los diarios “son eternos”. Viajes bien contados en pequeños resúmenes, historias reales o ficticias, canciones olvidadas, minicuentos, colección de fotos antiguas bien explicadas, chismes caseros que se hacen y deshacen sin lesionar a nadie. Tal cual foto pecaminosa, bien clara y bien explicada. Historias de Roma, Cartago, de América primitiva, relacionadas con lo que se enseña en los colegios y claro, claro, política diaria y local los harán de circulación activa. Vivan los viejos, vivan los diarios.











