Publicado por: Roberto Serpa Florez
La ceguera ha sido un mal terrible que la historia registra en la vida y obra de dos grandes escritores: el inglés John Milton (1608-1664) autor de El paraíso perdido, el gran poema que su autor escribió (lo dictó) ciego, o casi ciego y el argentino Jorge Luis Borges (1899-1986), creador de maravillosos cuentos y poemas. En El elogio de la sombra escribió J. L. Borges: “Esta penumbra es lenta y no duele; fluye por un manso declive y se parece a la eternidad. Mis amigos no tienen cara, las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años, las esquinas pueden ser otras, no hay letras en las páginas de los libros”.
Al reflexionar sobre este asunto no puede uno dejar de pensar en la sordera de Beethoven y en la demencia senil que atormentó los últimos años de Kant y de Haydn, que llevaron a la anulación sus geniales dotes creadoras de música y filosofía. De la ceguera las estadísticas nos dicen que en Colombia hay más de un millón de ciegos. En el año 2005 había registradas en nuestro país 1’134.085 personas ciegas. El lNCI (Institución pública al servicio de los ciegos) ha hecho una extraordinaria y muy encomiable labor que resume un folleto que tengo en mis manos (impreso tanto en máquina como en escritura Braille para ciegos y distribuido por El Espectador y el INCI). El INCI es propietario de una imprenta Braille, la única en Colombia y ha dotado de material educativo a 606 instituciones en programas de lectura y escritura para ciegos, ha editado una biblioteca de 1300 títulos en Braille y en libro hablado y una extensa colección literaria de 500 de los más famosos autores de la literatura mundial. Por desconocimiento (no es ceguera) no cito los nombres de las personas que han contribuido a la obra del INCI que es motivo de orgullo para Colombia y los colombianos.









