Domingo 21 de Diciembre de 2014
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Santiago Gomez
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Viernes 28 de Diciembre de 2012 - 12:01 AM

La ‘Uribepolítica’

Autor: Santiago Gomez

Como si no hubiera sido suficiente con las chuzadas, los falsos positivos, el descalabro del sistema de salud, la ‘parapolítica’, la ‘Yidispolítica’ y ‘la farpolítica’ –como diría él mismo-, la principal herencia que dejó el ‘bisexpresidente’ fue una nueva manera de dirigir los destinos de los ciudadanos, que empezó a tener adeptos en, por supuesto, todos sus escuderos, pero también entre sus más ‘Ubérrimos’ detractores.  

Hoy su principal exponente es, créanlo ustedes, Gustavo Petro, el responsable de la administración de la capital del país, una ciudad que ha sufrido durante un año su incapacidad, su improvisación y su mal juicio.

Petro, luego de venderles la idea a los colombianos de ser la antítesis de Uribe durante su fallida campaña presidencial, fue elegido como el adalid de la tolerancia y la reconciliación. Al fin y al cabo, su pasado guerrillero y su presente político indicaban que se podía ser elegido al segundo cargo más importante del país –si es que ahora no es el ocupado por el cuestionado procurador
Ordóñez- con un discurso amoroso y conciliador, que buscaba el consenso y la unidad.

Nada de eso pasó. Con el paso del tiempo y al llegar las primeras dificultades, Petro llamó ‘paramilitares’ a sus contendores y ‘terroristas’ a sus opositores. Tomó decisiones de manera unilateral
y, por decreto, atacó en público a sus compañeros de equipo, lo que provocó la renuncia de algunos de ellos. Defendió sin argumentos y de manera casi visceral a algunos de sus alfiles, de quienes se comprobó posteriormente habían cometido irregularidades. Se dedicó a enviar mensajes confusos y contradictorios desde su cuenta de Twitter, como cuando narró detalladamente, pero mediante 140 caracteres, los actos vandálicos en contra de Transmilenio en marzo pasado.

Se ganó más enemigos en un año que cualquier otro político en el país. Se negó a reconocer sus errores y defendió posiciones indefendibles como la de la ineficiencia de su modelo de recolección de basuras, implementado a partir del 18 de diciembre. Se convirtió, poco a poco, en el alumno más destacado de la “Uribepolítica” que siempre criticó.

Perdieron el año él y Bogotá, por culpa suya. Le quedan tres para demostrar que lo que prometió en campaña era verdad, lo cual dudo que pase, porque si hay algo que Uribe no heredó a sus aprendices fue el teflón que lo protegía del descrédito popular, y las encuestas ya le están cobrándole a Petro tantos comportamientos erráticos.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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