Las investigaciones han señalado que las luminarias de sodio y halógeno, reemplazadas por nuevas tecnologías LED, debían ser almacenadas en bodegas municipales, pero, algunos informes sugieren que fueron sustraídos de forma irregular de las instalaciones donde estaban guardadas.
Publicado por: Editorial
El municipio de Bucaramanga enfrenta una denuncia que involucra la posible desaparición de elementos del alumbrado público, cuyo valor asciende hasta los mil 500 millones de pesos. Lo ocurrido se informó en Vanguardia hace dos días y registra más de 32 mil luminarias y 330 postes metálicos que habrían sido retirados de las bodegas del municipio, sin que, hasta el momento, se tenga conocimiento de su paradero, en un hecho que preocupa tanto por el monto de lo perdido, como por las implicaciones que tiene para la actual administración.
Por este caso, que ha llevado a la denuncia formal contra el alcalde Jaime Andrés Beltrán y varios de sus funcionarios, se han pronunciado sectores de la opinión que consideran injustificable que estos elementos, con un valor significativo, incluso si fueran considerados ‘chatarra’, hayan desaparecido sin dejar rastro, sobre todo porque forman parte del patrimonio de todos los bumangueses.
Las investigaciones han señalado que las luminarias de sodio y halógeno, reemplazadas por nuevas tecnologías LED, debían ser almacenadas en bodegas municipales, pero, algunos informes sugieren que fueron sustraídos de forma irregular de las instalaciones donde estaban guardadas, lo que sería una operación que, si llega a confirmarse, constituye un claro acto de corrupción que, obviamente, debe investigarse a fondo.
La gravedad de estas acusaciones no solo recae en la posible pérdida económica, sino en la falta de transparencia con la que ha sido manejado el proceso, que se hecho manifiesta por la falta de respuestas claras y la confusión en las explicaciones de los responsables, lo que solo sirve para que las sospechas sobre una red de corrupción sean cada vez más creíbles, además porque a todo esto se suma la aparición de audios y chats comprometedores que vinculan directamente a un hombre, presuntamente implicado en el robo, con altos funcionarios de la administración, lo que refuerza la necesidad de una investigación profunda y exhaustiva.
Ante esta situación, es imperativo que las autoridades actúen de manera diligente. La Contraloría Municipal ya ha iniciado una auditoría sobre el caso, y la Fiscalía General ha activado un proceso penal, pero ante todo, la ciudadanía espera celeridad y transparencia en estas investigaciones, pues no es deseable que este asunto sea dilatado o minimizado hasta dejarlo en el olvido.
El alcalde Jaime Andrés Beltrán y su equipo de gobierno deben dar explicaciones claras a la ciudadanía.
Bucaramanga ya no está para aceptar en silencio hechos de corrupción, mucho menos luego de gobiernos locales que han hecho crecer la desconfianza general, por lo que la administración actual debe demostrar que está dispuesta a sancionar a los responsables, sin importar sus cargos o influencia.
En resumen, el caso de las luminarias desaparecidas es, por ahora, una cuenta pendiente de la administración, sobre la que la opinión exige transparencia y la certeza de que aquellos que hubieran podido gestionar irregularmente los bienes públicos paguen por sus delitos, pues Bucaramanga merece un gobierno local honesto y verdaderamente comprometido con la legalidad y el bienestar de todos sus habitantes.












