Las pensiones más altas de la nación son inversamente proporcionales a la labor que han desempeñado quienes suelen gozarlas.
Publicado por: REDACCION EDITORIAL
Noticias como la que recibió la opinión pública nacional el martes, deberían ser más frecuentes. La decisión de la Corte Constitucional de tumbar el régimen especial de pensiones para magistrados y congresistas, merece un sonoro aplauso por parte de los colombianos. Con la determinación de uno de los organismos máximos de la justicia, la ciudadanía ve cómo uno de los innumerables excesos, o en otras palabras, ese abuso constante contra los dineros de los contribuyentes por parte de senadores y representantes, por fin es metido en cintura.
Sí. Es que desde ningún punto de vista se le puede encontrar justificación a un escenario en el cual un círculo de altos funcionarios del Estado ha mantenido durante décadas beneficios y privilegios que están muy por encima de los del resto de los colombianos.
Beneficios y privilegios que no sobra recordar, ellos mismos se han decretado sin el menor asomo de vergüenza o contemplación, no solo por los presupuestos que alimentan los contribuyentes con sus impuestos, sino por la penosa situación que viven a diario cientos de miles de ciudadanos de la tercera edad a quienes el sistema pensional insiste en mantener en el olvido.
De hecho, si se tiene en cuenta además la cantidad de trabajo que realizan particularmente los parlamentarios de este país, del abuso que ejemplifica el monto de sus jubilaciones se pasa a la afrenta directa contra la sociedad entera, en vista de que las pensiones más altas de la nación son inversamente proporcionales a la labor que han desempeñado quienes suelen gozarlas.
Así las cosas, en adelante los magistrados y congresistas tendrán gracias a la decisión de la Corte un tope de 25 salarios mínimos de jubilación, equivalentes a más o menos 14 millones de pesos mensuales, muy por debajo de los 25 y hasta 30 millones de pesos que percibían con exclusividad cientos de parlamentarios que alcanzaban su pensión, muchos de ellos además en circunstancias sospechosas.
En síntesis, la Corte Constitucional logró con un solo fallo tres efectos de capital importancia. Erradicar un abuso permanente e injustificable contra la sociedad; aliviar los recursos públicos y mandar un mensaje fuerte y claro sobre lo que significa la palabra equidad.










