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Editorial
Lunes 13 de mayo de 2013 - 09:27 AM

¿Retrocederemos?

El vendedor ambulante es un subproducto de la baja oferta de empleo formal, de la falta de capacitación para un mercado de empleo cada vez más exigente de personas con formación académica y frente a ello hay el deber social de ofrecerles solución

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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Los hechos sociales son dinámicos y la vivacidad de los hombres es más rauda que las soluciones administrativas pues estas son, por naturaleza, lerdas, poco coherentes. Casos como el permiso oficial que se le otorgó a una vendedora ambulante de comidas para expender sus productos en una vía pública del centro, el intento de vendedores informales de volver a las calles en varios lugares de la ciudad, la forma subrepticia como en numerosos lugares los vendedores ambulantes ofrecen sus productos a los transeúntes, la actuación laxa de funcionarios del municipio frente a tales casos, ponen en evidencia algunas de las muchas aristas de tal problema, ese que desde hace años acosa a Bucaramanga.

Frente al problema de las ventas informales, tras años de estar la ciudadanía clamando autoridad, la administración de Luis Francisco Bohórquez decidió actuar, recuperar el espacio público invadido, ofrecer ayudas a tales comerciantes, unas aceptadas y otras que no han caído en terreno fértil. ¿Mas ello es suficiente?

Desalojar a las ventas ambulantes del espacio público en muchas zonas de Bucaramanga era el primer paso, el más emocional e impactante. Pero, ¿qué sigue? Debe la administración municipal demostrar que planificó lo que a renglón seguido debía hacerse para que la recuperación del espacio público no fuera flor de un día.

Al asunto hay que hacerle seguimiento permanente, no se puede dejar que el afán electorero de políticos locales abra las puertas a la laxitud de la administración pues vendrá una nueva y caótica ola de invasión masiva de vendedores informales a las vías públicas de la ciudad.

Los bumangueses han tomado conciencia de que este tipo de comercio causa gran daño a la ciudad, al progreso, al futuro de la economía, a la seguridad ciudadana y que solo si hay imaginativo ejercicio de la autoridad y si a quienes se dedican a esta clase de comercio se les brindan reales posibilidades de mejorar, la tranquilidad que en estos meses se ha vivido tendrá futuro.

El vendedor ambulante es un subproducto de la baja oferta de empleo formal, de la falta de capacitación para un mercado de empleo cada vez más exigente de personas con formación académica. Y frente a ello hay el deber social de ofrecerles solución so pena de que su lucha por el sustento sea un palo que se atraviese a la rueda de una ciudad que busca su futuro.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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