Impacta, en otros casos que se han vuelto frecuentes en diversos lugares del país, que personas que se cobijan de la condición de ser entrenadores o instructores de deportes, cometen este tipo de delitos en niños que sienten atracción por el deporte

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
En los últimos tiempos se han denunciado públicamente horrendos casos de abusos sexuales de los que son víctimas niños de ambos sexos; varios de ellos son impactantes por la numerosa cantidad de menores que han sufrido tales vejaciones. ¿Ejemplos? Niñas que han denunciado abiertamente los desmanes sexuales de que fueron objeto por parte de un profesor suyo, como ocurrió en un colegio público de Floridablanca, caso en el cual quienes fueron mancilladas señalan lo que hizo el acusado.
Impacta, en otros casos que se han vuelto frecuentes en diversos lugares del país (urbanos y rurales), que personas que se cobijan de la condición de ser entrenadores o instructores de deportes, cometen este tipo de delitos en niños que sienten atracción por el deporte.
Quien es víctima de este tipo de delitos sufre daños físicos y sicológicos irreparables y arrastra secuelas de diversa clase a lo largo de su vida ya que se trata de hechos que si bien tienen castigo físico y social para el victimario, el sacrificado difícilmente logra sobreponerse a las consecuencias de todo orden que en adelante debe cargar consigo.
Si bien los casos más sonados últimamente han ocurrido en Santander, hecho que debe ser exhaustivamente analizado por las autoridades educativas y hallados correctivos eficaces, tal tipo de conductas se llevan a cabo a lo largo y ancho del territorio nacional y siendo cierto que en numerosos casos se captura a los abusadores y se les condena a penas privativas de la libertad, desgraciadamente ya han causado inmensos perjuicios a muchos menores.
Es necesario que los padres de familia tengan ojo avizor y vigilen sin descanso a sus pequeños hijos para protegerlos de riesgos que las mentes de los pequeños no alcanzar a medir y evitar. No debe olvidarse que en buen número tal tipo de casos ocurren aprovechando el delincuente de giras, campeonatos y eventos varios que se celebran en municipios distintos a los de residencia de los menores.
Los planteles educativos y las autoridades estatales al nivel municipal y departamental que tienen a su cargo el control y vigilancia de aquellos que fungen como profesores de planteles educativos públicos y privados, deben ejercer celosa vigilancia al respecto pues una manzana podrida en un cuerpo de profesores, puede causar un daño irreparable.











