Cerca de 15 mil personas de escasos recursos económicos han construido sus ranchos a lo largo del Río de Oro, considerado como el lugar con mayor riesgo de inundación del área.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA
El Río de Oro, uno de los afluentes más contaminados de Santander y de todo el país, está bajo la lupa de una comisión de ingenieros y de técnicos de la Subdirección de Ordenamiento de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, y del Ministerio de Medio Ambiente.
Las dos entidades le hicieron un monitoreo al afluente, desde su nacimiento en el sector del Picacho hasta su desembocadura en el Río Suratá.
Recopilaron información para el proceso de diagnóstico de la realidad que afronta este afluente.
Todo hace parte del convenio que suscribieron la entidad estatal y la citada cartera, para “aunar esfuerzos técnicos y financieros en la formulación del plan de ordenamiento del Río de Oro y de sus afluentes tributarios al Río Frío y el Río Lato”.
Alta contaminación
Vale recordar que, estudios hechos con anterioridad, han revelado que este afluente está lleno de basura, elementos químicos, residuos de construcción, bacterias, materia fecal, veneno y, en general, todas las inmundicias que usted se pueda imaginar.
Malos olores, enfermedades respiratorias y de la piel, criaderos del zancudo que transmite el dengue hemorrágico son solo algunas de las consecuencias que deja este problema ambiental.
La Red de Monitoreo de la Cdmb, tras estudios hechos el año pasado, concluyó que esta fuente hídrica es, literalmente, otra “cloaca” del área.
Según esta importante Red, la población del área metropolitana de la capital santandereana descarga un promedio diario de 38,5 toneladas de sólidos orgánicos al Río de Oro.
Y esa cantidad de mugre es la responsable de la eliminación casi total de la vida en el sector del afluente. Allí no se ve ni un solo pez vivo.
El asunto ya es un problema de salud pública. A diario, según esta entidad, fluyen por estas corrientes 400 mil metros cúbicos de aguas servidas y negras. De ahí la importancia del mencionado convenio.
Fases del estudio
en ella se priorizó y se declaró en ordenamiento el Río de Oro. Este paso ya se ejecutó, tras una resolución emitida el pasado 21 de Marzo.
en esta fase se tiene en cuenta la situación ambiental actual del cuerpo de agua, los aspectos sociales, físicos, bióticos y antrópicos, con el fin de establecer potencialidades, conflictos y restricciones del mismo. Esta etapa implica desarrollar actividades de recopilación, organización, clasificación de datos históricos y, además, ejecutar programas de monitoreo, recolección y procesamiento de información en las condiciones actuales.
identificación de los usos potenciales del recurso.
Elaboración del Plan de Ordenamiento del Recurso Hídrico.












