Región
Domingo 25 de agosto de 2013 - 01:19 PM

La otra cara del embarazo adolescente en Santander

Mientras el Gobierno Nacional adelanta estrategias para la prevención del embarazo adolescente en municipios como Bucaramanga y el área metropolitana, Barrancabermeja y Puerto Wilches, otras poblaciones como Suaita reclaman mayor atención, pues niñas y adolescentes se están convirtiendo en madres y en muchos casos están haciendo del embarazo su única opción de vida.

La otra cara del embarazo adolescente en la región (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
La otra cara del embarazo adolescente en la región (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE

En Suaita aún no se explican qué está pasando con su población adolescente. Cuando en los colegios las jovencitas son abordadas por los sicólogos y se habla sobre los planes del futuro, ir a la universidad, capacitarse o simplemente tener un cambio de vida luego de terminar el bachillerato, muchas, entre los 11 y los 17 años simplemente expresan que su prioridad es ser madres. 

La situación ha llegado a tal punto, comenta la secretaria de Salud de este municipio comunero, Martha Consuelo Díaz Gutiérrez, que muchas niñas están alcanzando su cometido en medio de una realidad cargada de violencia intrafamiliar, hogares descompuestos, abuso sexual, consumo de licor y el abandono de las parejas con las que comparten o no el sueño de traer un hijo al mundo.

El tema encendió las alarmas en la Secretaría de Salud de Santander al conocerse que 11 de las 19 menores que están embarazadas en Suaita (entre los 13 y los 17 años) residen en el corregimiento de Vado Real, y que se encuentran en condiciones precarias.

“Vado Real es un punto de tránsito entre Boyacá y Santander, al que llegan personas de todas partes del país a diversas actividades. Mucha de su población flotante. En este punto es difícil controlar a los jóvenes, pues encuentran fácil acceso no solo al consumo de alcohol sino al sistema de transporte. Algunos padres manifiestan que ya no saben en quién confiar en este lugar”, explica Díaz Gutiérrez, de la Secretaría de Salud.

Muchas estrategias, pocas salidas

La Administración Municipal considera que gran parte de la situación se debe a los altos índices de violencia intrafamiliar y a que muchas jóvenes quieren escapar del maltrato de sus padres y familiares.

“En el 2012 se reportaron 69 denuncias por violencia intrafamiliar. Este año, a la fecha, van reportados 100 casos. Esto puede obedecer a que la gente está reportando más, pero nos preocupa tener una comunidad violenta”, añade la Secretaría de Salud.

Así como encuentran fallas en los hogares, la Alcaldía también ha evidenciado la falta de actuación de autoridades como la Fiscalía General de la Nación en lo relacionado con el abuso sexual de menores, pues una vez se detectan los casos y se hace la denuncia, quienes han cometido las violaciones siguen deambulando por las calles.

“En enero reportamos un caso, el abuso de sexual de un padre a una hija en condición de discapacidad, y es la hora y la Fiscalía Seccional del Socorro no ha ejercido una conducta ejemplar con respecto a esto”, comenta la Funcionaria.

El consumo de bebidas embriagantes es otro detonante. A pesar de que el alcalde de Suaita, Diego Fernando Porras, ha adelantado campañas para evitar el consumo y venta de bebidas como el guarapo, los fabricantes lo siguen distribuyendo de forma clandestina.

“Tras la prohibición de la venta del guarapo, la Alcaldía le ofreció a los vendedores capacitaciones con el Sena para la conformación de otro tipo de empresas, pero nunca han aceptado la propuesta”, comenta la Administración Municipal.

Desde hace cinco años se adelantan todo tipo de estrategias para prevenir a los jóvenes en materia de embarazo adolescente, pero no se ha generado el impacto esperado. Las cifras siguen aumentando.

“Por medio de un decreto municipal establecimos que los menores solo pueden estar en la calle después de las 9:00 de la noche. Hemos implementado el modelo de servicios amigables en los centros médicos, se les ha pedido a los colegios que cambien sus directrices, se hacen capacitaciones en salud sexual y reproductiva, pero no vemos avances. Tal vez hace falta más control por parte de los padres, pues muchos viven confiados porque viven en un pueblo pequeño que para ellos es seguro”, añade Díaz Gutiérrez.

Investigación

Según Cecilia Pallares, referente de Salud Mental de la Secretaría de Salud de Santander, el tema del embarazo adolescente no puede abordarse solo desde el área de la salud. Es hora de hacer un abordaje psico-social, desde la salud mental comunitaria, especialmente, para conocer en realidad cuáles son los cambios en las poblaciones.

Pallares asegura que Suaita no es el único municipio de Santander que lucha contra el embarazo adolescente. Algunos municipios de la provincia de Guanentá como son Mogotes, Pinchote y San Joaquín, también presentan aumento en el número de casos de menores embarazadas.

Muchas, según la información recopilada hasta ahora, se han retirado de las instituciones educativas o buscan quedar embarazadas para salir de la pobreza; incluso, comenta Pallares, a veces lo hacen para mantener a su lado una pareja.

Bucaramanga no se queda atrás. Como lo reportó la Secretaría de Salud Municipal, 20 de cada 100 mujeres que quedan embarazadas son niñas y adolescentes entre los 11 y los 17 años. La mayoría deben dejar sus estudios y dedicarse a trabajar.

Girón es otro de los municipios que reporta altos índices. El más reciente informe entregado por la Secretaría Local de Salud muestra que cada mes se están reportando  en promedio cerca de 39 casos, cuyo rango de edad de las madres está entre los 13 y los 17 años.  

Otra situación que se debe mirar es por qué las niñas en Santander están iniciando su vida sexual a tan temprana edad –entre los 11 y los 12 años–, pues “cada vez es más frecuente encontrar madres de 15 años con hasta tres hijos”, comenta Pallares.

¿Cuál es el camino que toman estas madres adolescentes? ¿Qué tanto de los embarazos son acordados entre las menores y sus parejas, y cuántos de los niños se crían con sus padres? ¿Son niños que nacen producto de una violación? ¿Son acaso el alcohol, la violencia intrafamiliar, la descolarización o la falta de oportunidades los que llevan a las niñas y adolescentes a convertirse en madres?

“Suaita es un buen caso para ser analizado. Debemos trabajar de manera articulada con las secretarías de salud de los distintos municipios, con las autoridades judiciales y policiales, así como las instituciones educativas, para conocer a fondo la problemática”, comenta Cecilia Pallares de Salud Mental.

Por ahora, junto con la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, la Secretaría de Salud del departamento ha iniciado el análisis de la comunidad de Suaita. La idea es extender la investigación a todo Santander y conocer qué ocurre en otras poblaciones.

ESTRATEGIAS DEL CONPES SOCIAL

Según los estudios adelantados para la estrategia Conpes Social para la prevención del embarazo adolescente en el país, en Santander el tema está asociado a problemas como la formación del adolescente, la estructura familiar, el acceso a servicios de salud, la descolarización temprana y el mal uso del tiempo libre.

Este programa desarrolla estrategias dirigidas a niños, niñas, adolescentes y jóvenes de 6 a 19 años de las áreas urbana y rural, sus familias, las redes sociales de jóvenes y las comunitarias, autoridades y entidades territoriales, así como medios de comunicación.

Según Ximena Barragán, referente para el departamento, se seleccionaron siete municipios de la región para adelantar planes de intervención. Bucarmanga, Floridablanca, Girón, Piedecuesta, Barrancabermeja, Puerto Wilches y Cimitarra hacen parte del estudio, el cual se ampliará a otros municipios.

DATOS

* En Bucaramanga, según la Secretaría de Salud Municipal, de 100 mujeres que quedan embarazadas, 20 son menores de edad. La mayoría debe abandonar sus estudios y buscar empleo para mantenerse. Además, muy pocas siguen con sus parejas.

* 11 y 12 años. A estas edades están iniciando su vida sexual las adolescentes en Santander.

Publicado por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE

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