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Sábado 05 de Noviembre de 2011 - 01:07 AM

Seis lustros de lustrosa poesía

La poesía, esa energía secreta que cuece los garbanzos en la cocina, que dijera García Márquez, ha estado durante treinta años rondando el horno intelectual de Antonio Acevedo Linares.

Antonio nació el 28 de julio de 1957 en El Centro, Barrancabermeja, y ha estudiado desde Sociología y Filosofía Política Contemporánea hasta Maestría en Filosofía Latinoamericana. Ha sido catedrático investigador en el Departamento de Humanidades de la UDES.
Su hoja de vida es de largo caminar y ni el más breve repaso cabe en este corto preámbulo. Ha grabado poesía y ha escrito incontables libros, entre ellos: Por esta manera de querernos tanto, Bitácora, Poemas de invierno, Los girasoles de Van Gogh, Los días que a diario son la muerte, En la guerra como el amor, Atlántica…
De su poética, decía el desaparecido Hugo Caicedo que “está fundamental e íntimamente nutrida de los cuerpos; de cuerpos en libertad de sentir, pensar, actuar, en procura de su auténtica realización, no solo como tales cuerpos, sino como expansión y significación del ser antológico-erótico que reside en el subfondo de su filosofía de vida y de la transformación del mundo”. Y José Ortega Moreno: “El manejo rítmico que hace del verso lo matiza con los pespuntes líricos y la atmósfera filosófica latente en muchos de sus poemas”. O Miguel Pérez Ordóñez: “… Es la escritura de un hombre sensible que camina por las calles anegadas por la lluvia o por los atardeceres bermellones que hacen propicio el canto de las cigarras y las danzas efímeras de las mariposas”.

Preguntas y respuestas

Veo en su poética mucho romanticismo… El poeta moderno no es un poeta romántico; creo no serlo, aunque sí escribo una poesía amorosa, que es distinto. Mi poesía es amorosa, erótica, social, urbana e intimista. Escribo a partir de la experiencia leída y de la experiencia vivida: los viajes, el amor, las mujeres, la vida, las lecturas, etc, son la fuente de mi escritura poética.
La poesía alimenta el espíritu, pero también regurgita demonios, como la de Artur Rimbaud. ¿Qué prefiere? La poesía efectivamente alimenta el espíritu y el intelecto. Escribir es una catarsis en que uno puede aflorar sus demonios o sus fantasmas, pero también el espíritu más bello del ser humano, por la condición de la poesía. Prefiero aflorar las cosas bellas de la existencia y cantar la poesía para celebrar la vida. Los poetas malditos ya están mandados a recoger.
¿Qué ocurrió con las fraternidades poéticas, como Piedra y Cielo, que desaparecieron?
En Colombia, hubo varios grupos alrededor de la poesía y de la literatura, como Piedra y Cielo, efectivamente, como el Nadaísmo, pero, no crea, ahora hay una especie de carteles de la poesía: están el cartel de Medellin, el cartel de Bogotá, etc. La centralización de la cultura aún es un fenómeno desde mediados del siglo XX, que hace que no se hagan visibles los grupos o los poetas en las regiones. Aunque ahora los poetas son más solitarios y no están alrededor de grupos que solo antes utilizaban el escándalo como una forma de publicidad para darse a conocer.
La revista Mito desapareció con su fundador, y también Golpe de Dados, con Mario Ribero…  Sí. Han existido en Colombia bellas revistas dedicadas a la poesía, como Golpe de Dados, Exilio, etc. Mito fue una de las primeras revistas que reunió lo más lúcido de la inteligencia humana en sus páginas, en el campo de la literatura, la filosofía y la poesía, gracias a Jorge Gaitán Durán. Hay una revista, Puesto de Combate, que dirige Milciades Arévalo, con más de treinta años dando a conocer las nuevas voces de la poesía colombiana, en un país donde las revistas no pasan del primero o segundo número.
Sí, me olvidaba de Puesto de Combate y el combate de Milciades porque le sobreviva. Parece que la Casa Silva ha estado haciendo una buena labor como abrevadero de poesía… La labor de la Casa de Poesía  Silva en Bogotá es extraordinaria. Yo he propuesto en Bucaramanga, y estoy promocionando, la creación de la Casa de Poesía Tomás Vargas Osorio. Sería muy beneficioso para nuestra región desarrollar una tarea de sensibilización alrededor de la poesía y de la cultura en general a partir de la creación de esta entidad.
Ojalá lo ‘oigan’ los que ‘manejan’ la cultura, porque como decía Goethe, el hombre que es sordo a la voz de la poesía, es un bárbaro. Álvaro Mutis no ha vuelto a escribir… Alvaro Mutis sigue escribiendo, creo yo; pero lo que no ha vuelto es a publicar, que yo sepa.
¿Cómo ve el panorama de la poesía nacional? El último Nobel es un poeta… Con el premio Nobel a un poeta, a la poesía, se reafirman los poderes de la poesía en la sensibilización del ser humano. En el panorama de la poesía nacional hay extraordinarios poetas y poemas; pero también abundan muchos poetastros y los advenedizos de la poesía.
¿Hasta cuándo le alcanzará este ejercicio, netamente intelectual?
Yo escribiré hasta cuando tenga algo que decir; hasta cuando la imaginación me lo permita. La poesía es el ejercicio de la lucidez, como una herida abierta, y mientras tenga lucidez, habrá poesía.
Ahora, usted mismo, pregúntese algo… ¿Por qué escribir? Me gusta la definición de Juan Calzadilla: Escribo por la pasión de no dejarme morir; y me gusta la de David Sánchez Juliao: Escribo para que la muerte no tenga la última palabra. Pero en realidad escribo porque estoy enamorado de las palabras. Por pasión y vocación.

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