Cultura
Sábado 05 de mayo de 2012 - 12:00 AM

Un auténtico homenaje a la música

Rara vez en la ciudad, y en la Universidad Industrial de Santander, se viven momentos inolvidables. Rara vez en nuestro territorio se rinde un homenaje a la música, a esa que, verdaderamente, nos representa, pues en ella están las genuinas huellas de nuestra condición y de nuestra identidad como colombianos.

Compartir

Publicado por: Jimmy H. Fortuna Vargas

Por eso, es apenas lógico que cuando dos genios de la música coinciden en el tiempo y en el espacio, lo que brote de ellos sea una chispa casi divina. Esto se vivió hace algunas semanas en el Auditorio Luis A. Calvo en la celebración del sexagésimo cuarto aniversario de la UIS.
En medio del ambiente paradisíaco de esa noche, la diosa de la música se hizo presente en el recinto y asumió la forma de un piano Stenway y Sons, para que la sabiduría musical y el don de interactuar con el público asistente de Ruth Marulanda Salazar, pianista concertista del Conservatorio Nacional de Música de la Universidad Nacional, deleitara a los presentes. Por su parte, otra divinidad tomó posesión del órgano electrónico del maestro, e insignia de nuestra música, Jaime Llano González, y se dejó llevar por los suaves encuentros entre sus dedos y las teclas de su apreciado instrumento musical. Maestro que ha sido condecorado como Ciudadano Meritorio de Santander y con la Cruz de Boyacá, entre otras importantes menciones.
Durante casi dos horas, las melodías de pasillos, bambucos y danzas deambularon libremente por las mentes de los espectadores, quienes, hipnotizados, aceptaron el acuerdo tácito de bailar con sus recuerdos de infancia, con sus primeras declaraciones de amor, con los primeros besos, con los bailes a que asistieron cogidos de las manos, entre tantos momentos cumbres de la vida de todo ser humano. Fueron citadas obras como Entusiasmo, de Luis A. Calvo; ‘Titiribí’, de José A. Morales; ‘El tato’, de Oriol Rangel Rozo (maestro de Jaime Llano González); y ‘Aires de mi tierra’, de Gustavo Gómez Ardila, entre otras reconocidas composiciones de nuestros aires y que retratan nuestras formas de vida.
Al inicio, en la mitad y en la parte final del concierto, las palmas dieron el justo reconocimiento a estos dos seres privilegiados, quienes estuvieron unidos por la música, por las miradas cómplices que ellos se dieron, por la madera de sus instrumentos y por la energía que el público les transmitió donde sus años se diluyeron y, resultado de esa magia, hizo que se convirtieran en dos adolescentes que demostraron una vez más que en esta tierra la música tiene nombre propio.
Como resultado de todo lo anterior, hay que felicitar a quienes hicieron realidad este sueño de ver a dos grandes de la música, haciendo lo que mejor saben hacer: crear atmósferas en que las melodías tejen los hilos y extraen de nuestras mentes los recuerdos, los momentos, los paisajes y los personajes que le han dado un sello personal a nuestro país.

“… Es apenas lógico que cuando dos genios de la música coinciden en el tiempo y en el espacio, lo que brote de ellos sea una chispa casi divina”.

“… Estos dos seres privilegiados estuvieron unidos por la música, por las miradas cómplices, por la madera de sus instrumentos y por la energía que el público les transmitió…”

Un auténtico homenaje a la música
Un auténtico homenaje a la música

Compartir

Publicado por: Jimmy H. Fortuna Vargas

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad