Se necesita dejar a un lado esa gran división, que si los hombres… que si las mujeres. Hasta en cuestión de sexo se siguen abriendo brechas con ese tipo de comparativos, pero la realidad es otra pues cada vez se acortan más las distancias.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
Si un hombre ve a una mujer que camina sensual y es atractiva, puede activar su pensamiento y decir “quizá sea una bomba explosiva en la cama”.
Luego se encuentra en su almuerzo con unos deliciosos camarones y piensa qué tan cierto será que son afrodisiacos y le darán una ‘ayudita’ para disfrutar con su pareja esa noche.
Y así puede pasar todo el día. Quizá hablar con un amigo, escuchar su nuevo romance y pensar en sexo. O por qué no, hablar de sexo entre amigos mientras toman una cerveza después de la jornada laboral.
También podrá venir a su mente una escena erótica, justo cuando está viendo una película en cine.
Y si el día anterior tuvo una noche placentera con su pareja, lo más probable es que al día siguiente se active continuamente su pensamiento para recordar lo bien que la pasaron.
Sexo, sexo, sexo, al mejor estilo de la canción de los 90’s de Prisioneros de Guerra.
Pero, ¿pensar en sexo durante el día sólo se le ha atribuido al hombre?
Las mujeres también piensan en sexo durante el día. Pueden ver un hombre guapo y no solo pensar en lo tierno que puede ser.
Pueden ir a la playa y preferir al hombre de cuerpo tonificado que aquel que no lo es tanto.
También puede conocer a alguien e imaginarse qué tan buen amante podría ser, o quizá mirar los labios de un hombre y soñar con ellos.
Y es que así como se piensa en qué almorzar día a día, en el sueño que tiene, en el hambre que siente, también puede pensar en relaciones sexuales.
Pero no es cuestión de género, sino de líbido. Puede ser que alguien piense 19 veces al día en sexo y al otro día solo piense una vez, sin importar si es hombre o mujer. Así lo demuestra un estudio.
Lectura de un hombre y una mujer en una playa
Es cierto. Un hombre en una playa se siente totalmente desconcentrado, más, si ve a cantidad de mujeres con cuerpos esculturales y pequeños bikinis.
Algunos se sienten incómodos en el lugar justo cuando van con sus parejas, y para ello acuden a las famosas gafas de sol.
Pero igual mientras miran ese paisaje piensan en sexo.
La mujer también se deleita. Mira a su alrededor y disfruta visualmente de los mejores cuerpos de hombres guapos. Quizá ella también desee a aquel hombre, sólo que ella mezcla cantidad de imaginarios y quiere conocerlo primero.
Según explicó el sexólogo Agustín Herrera de Arcos, “el hombre occidental siente y piensa lo que ha construido en su mente. El hombre mira a la mujer bronceándose boca abajo y analiza su estructura física, imagina tras su voluptuosidad en función de lo erótico y del sexo placer”.
Herrera de Arcos explica que la mujer tiene un erotismo más exquisito y fino. “Ella se imagina a este joven de cuerpo agradable con un contenido mucho más espiritual, y se imagina cómo será él de agradable”. Por eso busca saludarlo, sentir agrado, esperar una respuesta diferente.
El estudio
1. ¿Qué se concluyó?
Se determinó que un hombre no puede pensar cada siete segundos en sexo, sino 19 veces al día en promedio, es decir, una o dos veces cada hora. Las mujeres un promedio de 10 veces al día, pero es solo una cifra, respecto a los investigados.
2. ¿Qué se desmiente?
Que un hombre tiene una idea libidinosa cada siete segundos. El resultado serían 8 mil pensamientos de este tipo en 16 horas de vigilia.
3. ¿Quién hizo el estudio?
El estudio fue hecho por Terri Fisher, psicóloga de Ohio State University, y publicado en la edición de enero de The Journal of Sex Research.
4. ¿Cómo se hizo el estudio?
Fisher reunió a 163 mujeres y a 120 hombres universitarios heterosexuales entre 18 y 25 años clasificados en tres grupos, cada uno de los cuales debía medir con un aparato manual cuántos pensamientos sobre sexo, comida o sueño se les cruzaban por la cabeza.
5. Las variables
Entre las variables se incluyó de manera escondida pensamientos como un encuentro sexual, sexo oral, masturbación, desnudez, fantasías, deseo sexual, juegos previos, recuerdos de encuentros pasados, imágenes eróticas, entre otros.
6. El efecto
Después de dos semanas la investigadora encontró que los hombres pensaron en sexo 19 veces en el día y las mujeres 10, diferencia mínima entre los dos géneros. Esto respecto a la cifra más baja para cada género.
En cuanto a los pensamientos máximos el promedio fue de 388 veces para los hombres y 140 para las mujeres. Ninguna mujer reportó cero pensamientos sexuales.
Incluso, algunas mujeres pensaron más en sexo que los hombres.
Lo anterior demostró que no importa el género sino la experiencia personal y la cultura, puesto que antes del ejercicio se hizo un sondeo para evaluar el grado de erotofilia (si se siente a gusto hablando de sexo) o erotofobia (si le incomoda hablar de sexo).
Quienes disfrutaron hablando de sexo tuvieron más pensamientos sexuales que las que no. También se evaluó la sensibilidad social para analizar hasta qué punto mentirían para no sentirse rechazadas por el grupo.
Preguntas y respuestas
Agustín Herrera de Arcos
Sexólogo
¿Por qué se sigue catalogando al hombre como el que más piensa en sexo?
El hombre en cualquier medio cultural de occidente desarrolla un constructo en función de lo que le han dicho los mismos padres desde pequeños, justo durante su infancia, así como el medio social en el que crecen.
Por ejemplo, al niño desde pequeño se le aplaude lo coqueto, se le pregunta cuántas novias tiene, siempre en plural, mientras que a la niña no.
Esto hace que vea a la mujer siempre desde lo erótico. Por supuesto la testosterona tiene algo que ver, pero no es todo, es más cuestión cultural. En los países orientales la cosa no funciona así.
Si a lo anterior se le suma el medio en el que crece el hombre en occidente, ese constructo netamente erótico se fortalece para que piense de manera frecuente en el sexo placer.
¿Qué decir del género femenino que sencillamente piensa en sexo al igual que ellos?
El imaginario lo construye uno a partir de lo que le ha pasado, producto de las experiencias, y así mira el futuro.
Es así como desde el mundo psíquico la mujer tiene la posibilidad de desarrollar el mismo erotismo del hombre y quizá tiene muchos elementos más positivos para desarrollar ese deseo-placer.
Lo que ocurre es que el constructo cultural le anula a la mujer, incluso desde niña cuando le reprimen ser coqueta y le permiten si acaso que pique el ojo.
Eso que se ha construido surge desde lo social, no se puede romper y hace parte de un chip o documento que está allí definido y se convierte en un patrón de pensar, sentir y actuar.
¿Por qué alguien piensa más veces en sexo al día que otro?
Usted es de los que puede pensar al día 19 veces o tan solo una. Lo anterior, solo depende de las experiencias.
Está el hombre que asimila todo a las experiencias sexuales, como el pintor que solo piensa en su obra.
“La mujer tiene las mismas condiciones para pensar todo el día en sexo, quizá lo haga en menor proporción porque ha aprendido, pero puede hacerlo de la misma forma y así se evidencia en el lugar de trabajo, en una reunión de amigos”, dijo el profesional Herrera de Arcos.
Es por eso que en un grupo donde hay hombres y mujeres, los dos se rían por igual con los chistes verdes, se miren con picardía cuando se pronuncian palabras en doble sentido. “Sólo que las mujeres evitan comunicarlo, algunas lo hacen pero ellas por lo general retienen, por esa misma cultura, y prefieren no hacer el comentario, pero eso no significa que al no expresarlo no lo piensen o no lo sientan”, enfatizó Herrera.














