Miércoles 22 de Octubre de 2014
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Jóvenes
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Viernes 21 de Octubre de 2011 - 01:11 PM

Descubrí a mi hijo viendo pornografía, ¿qué hago?

Internet/ VANGUARDIA LIBERAL
(Foto: Internet/ VANGUARDIA LIBERAL)
Margarita* no podía creer con lo que se había encontrado en el cajón de su hijo de 15 años mientras le guardaba su ropa.

Ella era consciente de que sus terribles horarios de trabajo no le permitían compartir tiempo con el adolescente y sabía que no era el tipo de madre que hablaba abiertamente sobre sexualidad con su familia.
Sin embargo, todo se imaginó, menos que tendría que pedirle explicaciones a David* por el video pornográfico que escondía bajo sus medias y calzoncillos en una gaveta que había abierto tantas y tantas veces y que sólo hasta esa oportunidad se le ocurrió esculcar.
No había cruzado la puerta de la casa el adolescente, y Margarita ya contemplaba dos opciones muy claras para reaccionar: la primera, ‘lanzarse’ contra el joven a punta de regaños, reclamos y gritos, y la segunda, ‘hacerse la loca’, ignorar el tema y desechar el material pornográfico.
Aunque en una situación de estas, la angustia y el ‘terror’ se pueden apoderar de usted como padre, debe entender que ninguna de las anteriores es la mejor opción.

Preguntas y respuestas

Bernardo Useche
Doctor (PhD) en Salud Pública de la Universidad de Texas y una de sus áreas de investigación
es la salud sexual de los adolescentes - Profesor Titular de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNAB
¿Qué refleja el hecho de que los jóvenes vean pornografía?
Aunque la pornografía ha existido en todos los tiempos y en diversas formas o modalidades, actualmente más que un interés individual por excitarse a través de medios audiovisuales y electrónicos sexualmente explícitos, la pornografía refleja un fenómeno de la época social en la que vivimos y en la cual la economía consumista, de libre mercado y de insaciable ánimo de lucro, ha llevado a un extremo el considerar la sexualidad como una mercancía más.
¿Cómo puede calificarse este hecho en jóvenes y adolescentes y cuándo puede convertirse en un problema?
La evidencia científica indica que la pornografía por sí misma no tiene efectos nocivos sobre la salud mental de las personas. Pero esta comienza a ser un problema muy grave si los jóvenes experimentan con ella de manera obsesiva y compulsiva y si se usan materiales pornográficos asociados con actividades sexuales en los que se hace daño a las personas o se practican conductas delictivas.
¿Si el o la joven o adolescente lo hace una vez es malo?
La realidad es que más del 90% de los adolescentes, hombres y mujeres, han experimentado por lo menos una vez con la pornografía. El efecto que tenga en el o la adolescente o joven va a depender del tipo de material al que esté expuesto.

La voz de experto

LUCY GARNICA MAYORGA
Psicóloga, Especialista en Pedagogía
¿Por qué es importante no ignorar o no ‘tomar a la ligera’ esta conducta?
Los enunciados pornográficos incitan al autoerotismo (masturbación) y por lo tanto se involucran con la construcción de realidades en torno a nuestra sexualidad con sus componentes psicosexuales, éticos y morales.
Es natural para el ser humano, sea hombre o mujer, desarrollarse en todas sus dimensiones, la sexualidad es una de ellas que transversaliza y edifica de fondo el comportamiento del ser, ante la vida misma.
La pornografía distorsiona de modo significativo las actitudes y percepciones sobre la naturalidad de la sexualidad, debido a la postura violenta de los roles en pareja y, desde luego, los componentes adictivos, que en manos de un mercado tan vulnerable como el de los adolescentes, es una alarma de su futuro comportamental.
Por lo tanto el reflejo más importante de que los jóvenes vean pornografía es la ausencia de orientación en sus necesidades.

PEDRO PABLO OCHOA
Magister En Psicología Clínica – Coord. Esp. Psicología Clínica UPB
¿Qué deben hacer los padres?
Primero hay que identificar el origen del material pornográfico. Que los padres entiendan ¿cómo fue que el niño(a) o el o la adolescente accedió al material de pornografía? Y ahí hay que considerar si fue un adulto el que le mostró el material para despertar su curiosidad (en este caso podría estar relacionado con abuso y es importantísimo intervenir e investigar); si fue un compañero del colegio (en ese caso sería importante hablar con los padres del mismo), o si por el contrario lo encontró accidentalmente.
Ahora, tanto a niños como a adolescentes y jóvenes, hay que hablarles de sexualidad según la edad en la que estén.
Así pues, una vez se presente el hecho o los padres se encuentren con esta ‘escena’ que involucra a sus hijos, lo que deben hacer es aprovechar el momento para hablar de educación sexual y resolver sus dudas e informarlos sobre lo que están viendo.
Por ejemplo, a los niños se les debería hablar sobre las partes del cuerpo, la reproducción, pero también de cómo las relaciones afectivas están involucradas en la construcción de una pareja y así de esta misma forma, en la medida en que ellos o ellas van teniendo más edad, va siendo más explícita la información.
¿Qué decir de aquellos padres que acuden a los regaños ante esta situación?
No es bueno que los padres hagan un escándalo o regañen si llegan a presenciar una situación de este tipo. Con eso sólo se van a conseguir cosas negativas, como que su hijo o hija interiorice que eso es malo, que no le puede contar a sus papás, que piense que no se puede hablar de los actos sexuales porque son vistos como ‘negativos y prohibidos’. Esto es incorrecto porque implica unos factores de riesgo, entre ellos, que el niño o adolescente busque personas distintas a los padres que le contesten sobre el tema y quién sabe con qué intereses.
Entonces, una vez se supera la incomodidad de la situación por la vergüenza que ocasiona, una actitud normal sería preguntarle: ¿Qué opinas de lo que viste? ¿Qué crees que significa? ¿Sabes lo qué es? ¿Podrías decirme de dónde lo obtuviste?
Luego de preguntarle lo anterior es importante resolver las dudas de ellos o ellas. Si usted llega con una actitud natural, desarrolla confianza en su hijo o hija y le quita ese toque ‘oscuro’ y de ‘morbo’ que lo que hace es despertar más curiosidad. En últimas es un espacio importante para impartir la educación sexual y dentro de ésta hacer prevención.

Si su hijo o hija ha mirado material pornográfico
1. Vea la situación como una posibilidad de educación  sexual. Pregúntele tranquilamente si es consciente de lo que ve, si sabe qué es o qué es lo que están haciendo las personas. Si no sabe o no responde explíquele usted sin ‘satanizar’ lo que se está viendo.
2. Identifique el origen del contenido ¿de dónde lo sacó? Y ¿por qué?
3. Haga un seguimiento constante de las dudas de su hijo o hija con respecto al tema. Si en esa primera oportunidad él o ella no le dijo todo lo que sentía, pero usted lo abordó con una actitud abierta y comprensiva, va a ser más fácil que él o ella le hagan preguntas más adelante hasta que su curiosidad quede satisfecha.

En la adolescencia
Ver material de este tipo puede evidenciar la necesidad de explorar propia de su edad. Es importante que los padres brinden acompañamiento. Si no es algo que se está volviendo obsesivo (y que afecta los demás aspectos en la vida del adolescente), sí es la oportunidad para abrir una ventana al diálogo, resolver dudas y aclarar que la información que brindan este tipo de contenidos se puede limitar únicamente al contacto físico y coital. Es importante hacer énfasis en que en una pareja también se involucran componentes relacionales con elementos afectivos y de valores.

Menores de 10 años
Los niños menores de 10 años, a diferencia de los adolescentes, se encuentran en etapas de su  desarrollo físico y psicológico en las cuales no priman el interés por los aspectos placenteros de la actividad sexual y por lo tanto no es común que se interesen de manera activa por participar en experiencias con la pornografía. Se encuentran casos de niños menores de 10 años que por influencias externas desarrollan curiosidad extrema y se aficionan a la pornografía. Por ejemplo, pueden tener acceso a materiales pornográficos utilizados por sus padres o familiares.
En caso de que se presente, también es importante que los padres aborden la situación hablando con normalidad y que sea la oportunidad para resolver todas las dudas de los niños de manera que su curiosidad llegue hasta allí.
Es indispensable conocer el origen del material. Preguntarle al niño o la niña de dónde sacó eso, o quién se lo mostró y explicarle por qué no es bueno que alguien le esté mostrando este tipo de contenidos y recalcarle que debe avisar en tanto pase.  Aquí también hay que hacer mucha prevención para evitar abuso sexual.

De los 18 a los 20 años
Debe respetarse su intimidad. Sin embargo, a los padres les incumbe contemplar que no se vuelva una obsesión o prioridad en sus hijos. Cuidar que no sea la única fuente o ventana hacia la sexualidad.

Publicada por
ANGÉLICA MARÍA MORENO M.
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