Judicial
Domingo 24 de mayo de 2026 - 09:42 AM

El lado oscuro de los procedimientos estéticos de ‘garaje’ en Bucaramanga: denuncian graves consecuencias

Confiada en las facilidades de pago y la cuenta verificada de un centro estético, María Fernanda Alfonso solicitó un crédito bancario para cumplir el sueño de cambiar su rostro. Sin embargo, la ilusión se desmoronó.

El lado oscuro de los procedimientos estéticos en Bucaramanga: denuncian graves consecuencias
El lado oscuro de los procedimientos estéticos en Bucaramanga: denuncian graves consecuencias

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Publicado por: Danna Valeria Figueroa

Comenzó mientras revisaba redes sociales. Estaba en su casa. Justo apareció una publicidad que llamó su atención. Una oferta prometía una rinomodelación con un descuento del 50 %. El procedimiento incluía además un aumento de labios y definición de mentón por solo un millón de pesos. Para María Fernanda Alfonso Echeverría, de 26 años de edad, aquello parecía una oportunidad difícil de rechazar.

Ella desde hace un tiempo deseaba cambiar algunos aspectos de su rostro. Aunque inicialmente sintió dudas por el bajo costo de los procedimientos, decidió indagar más sobre el lugar antes de tomar una decisión definitiva.

Una rinomedalación es procedimiento médico y estético ambulatorio que permite modificar y modificar la forma de la nariz sin pasar por un quirófano. Le puede interesar: La belleza no debería costar la vida: el peligro que generan las ‘clínicas de garaje’

Ingresó a la página del lugar. Aparecía como “Centro de Estética BH”. En esa web encontró testimonios en fotografías y videos de personas que supuestamente recibieron procedimientos estéticos en este lugar. La cuenta aparecía verificada en Instagram y mantenía una constante publicación de contenido relacionado con tratamientos estéticos.

Sin embargo, un elemento terminó influyendo en su decisión. En varias publicaciones aparecía el concejal de Bucaramanga, Óscar Díaz, como modelo del establecimiento. Para ella, esa presencia, declaró, funcionó como un respaldo que la llevó a confiar en la seriedad del lugar. Lea también: Investigan a presunto centro estético ilegal en Bucaramanga tras complicaciones en paciente

María Fernanda en entrevista con Vanguardia agregó que en la página aparecía como responsable del lugar una mujer identificada como Bibiana Hernández, quien se presentaba como doctora. Tiempo después, la joven afirma haber descubierto que en realidad sería auxiliar de enfermería.

La financiación y la ilusión del cambio

Después de convencerse de realizarse el procedimiento, apareció otra preocupación: ¿cómo pagarlo? Cuando se comunicó con el centro estético, le explicaron que existían facilidades de financiación y opciones para cancelar el tratamiento a cuotas. María Fernanda asegura que eso terminó por convencerla de tomar la decisión. Gracias, según cuenta, a su buen historial financiera, logró acceder a un crédito para pagar la promoción. Posteriormente, le confirmaron la fecha del procedimiento que, según pensaba, marcaría un cambio positivo en su vida. Le puede interesar: Cárcel para los dos señalados de esconder el vehículo usado tras muerte de Yulixa Toloza

El pasado 6 de mayo se levantó temprano y salió rumbo al lugar donde le realizarían la rinomodelación y otros procedimientos. Sobre las 9:00 a.m. llegó a la carrera 25 N°19-42, en el barrio San Francisco de Bucaramanga, dirección donde, según afirma, funcionaba el “Centro de Estética BH”.

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Apenas llegó, asegura, sintió desconcierto. En el primer piso encontró un gimnasio y, encima, varios apartamentos. María Fernanda Alfonso agrega que no encontró la infraestructura propia de un lugar especializado en procedimientos estéticos, por lo que incluso pensó que se había equivocado de dirección. Lea también: Caso Yulixa Toloza: amiga rompió el silencio tras graves acusaciones de vínculos con Beauty Láser

La pesadilla detrás de una oferta estética en Bucaramanga
La pesadilla detrás de una oferta estética en Bucaramanga

El apartamento convertido en consultorio

Cuando ingresó al apartamento 201, la desconfianza aumentó. Según describe, el lugar era pequeño y “parecía improvisado”. Había una sala sencilla dividida por una pared de drywall que separaba la recepción del sitio donde se realizaban los procedimientos. En el lugar solo había alrededor de dos camillas y un pequeño mueble donde permanecía una auxiliar. Además, asegura que detrás de esa división vivía la propietaria del establecimiento. “El sitio me generó desconfianza porque es un apartamento. Había una sala, una pared de drywall, una camilla y un mueblecito donde estaba la auxiliar”, recordó.

Pese a las dudas, decidió continuar porque ya había pagado el procedimiento y seguía convencida de que estaba en manos de profesionales. Antes de iniciar, asegura que la

“doctora” que le realizó los procedimientos, Viviana Bonilla, le entregó un consentimiento informado para firmar. Según María Fernanda, el documento estaba mal redactado y, cuando pidió una copia firmada, se la negaron. Solo alcanzó a tomarle una fotografía antes de que se lo retiraran. Después vino uno de los momentos que más recuerda y que hoy considera una irregularidad: la sustancia que le iban a aplicar ya estaba cargada previamente en una jeringa.

“Yo le pregunté a la doctora qué me iba a aplicar porque quería verificar el registro Invima. Ella me respondió que no me preocupara, que eran productos de su propia marca y que tenían registro”, contó María Fernanda.

Según su relato, nunca le mostraron el empaque original ni el producto sellado antes del procedimiento. Aun así, decidió confiar y permitir que continuaran con la intervención. Durante las primeras horas creyó que todo había salido bien y pensó que finalmente había logrado el cambio que durante tanto tiempo había deseado hacerse.

Este sería el centro estetico donde Maria Fernanda asegura haberse hecho varios procedimentos.
Este sería el centro estetico donde Maria Fernanda asegura haberse hecho varios procedimentos.

El inicio de las complicaciones

La tranquilidad apenas duró unos días. Al tercero, comenzó a notar inflamación dentro de las fosas nasales. Luego apareció el dolor y más tarde un olor fuerte acompañado de secreción.

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“El conducto nasal se me hinchó, se me puso blanco y comenzó a botar pus. Olía feo. Yo les decía (al “Centro de Estética BH”) que eso no era normal, pero me respondían que tenía que esperar ocho días”, recordó la joven. La situación empeoró rápidamente y el miedo comenzó a reemplazar la emoción con la que había llegado al lugar para realizarse el procedimiento.

Cuando regresó al apartamento buscando ayuda, asegura que la atención ya no fue la misma. Según relata, la auxiliar que inicialmente la había atendido ya no estaba y las respuestas que recibió fueron evasivas. María Fernanda insiste en que desde el principio advirtió que el olor y la inflamación no eran normales, pero que intentaron minimizar la situación. “Yo le decía que me olía mal y me respondían que no. Después ella misma aceptó que sí olía feo”, afirmó mientras recuerda los días en los que comenzó su deterioro físico.

Desesperada por el dolor y el deterioro de su salud, María Fernanda volvió a buscar explicaciones en el centro estético. Sin embargo, asegura que la reacción fue completamente distinta a la que recibió antes de pagar el procedimiento. Según su denuncia, terminó siendo expulsada del lugar. “Me echó la Policía y me sacó. Me dijo: ‘sálgase de mi local porque yo soy la esposa del concejal Óscar Díaz y sí tengo los medios para defenderme’”, afirmó. Desde entonces, asegura que comenzó un verdadero calvario médico y emocional.

La pesadilla detrás de una oferta estética en Bucaramanga
La pesadilla detrás de una oferta estética en Bucaramanga

El diagnóstico

Especialistas le diagnosticaron una obstrucción severa en las fosas nasales, dilatación de cornetes y un cuadro infeccioso que la obligó a acudir varias veces a urgencias. En la actualidad enfrenta la posibilidad de una cirugía reconstructiva mientras intenta recuperarse físicamente y lidiar con las consecuencias psicológicas de lo ocurrido.

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Además, asegura haber recibido amenazas y señala que recientemente tuvo una confrontación con el concejal Óscar Díaz y su esposa, discusión que, según su versión, estuvo a punto de terminar en agresiones físicas. Sobre este hecho se instauró una denuncia ante las autoridades.

Además, asegura que algunos médicos le manifestaron la sospecha de que la sustancia aplicada podría no corresponder a un producto autorizado para uso facial. “Los médicos me dicen que presuntamente pudieron haberme aplicado un producto que se usa para otras partes del cuerpo y no para la cara”, afirma.

Vanguardia intentó contactar al centro estético señalado por la joven para conocer su versión de los hechos. Se realizaron llamadas y se dejaron mensajes, pero no hubo respuesta. Igualmente esta redacción buscó una respuesta del concejal Óscar Díaz. El político aseguró que acudió a la Sijin de la Policía para instaurar una denuncia penal relacionada con este caso. “Por recomendaciones de mis abogados y de la misma Sijin no debo hacer declaraciones alguna que pueda afectar la investigación”.

Por su parte, María Fernanda relató el impacto que este procedimiento ha tenido en su vida, un golpe que no solo le cambió el rostro, sino también la tranquilidad con la que solía vivir. “Emocionalmente ha sido terrible, me ha afectado muchísimo. Soy madre soltera, soy una mujer emprendedora, mi hijo depende de mí.

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Estos días no he podido trabajar, y ver que mi hijo me ve llorando también me afecta. Me duele todo esto tanto física como emocionalmente; literalmente no encuentro explicación. Ella cómo hace una cosa así y no responde nada, y ahora yo tengo que sacar plata de donde no hay para cubrir un error que fue de ella”.

“Me agarraron de piernas y brazos”: sobrevivió a una lipólisis en una clínica garaje de Bucaramanga

“Gritaba que pararan, porque me dolía muchísimo…”. El recuerdo todavía sigue intacto para una mujer que hace aproximadamente 10 años se sometió a una lipólisis en Bucaramanga y que en la actualidad, tras conocer el caso de Yulixa Collazos Toloza Rivas, asegura que volvió a revivir todo lo que sintió durante ese procedimiento.

La lipólisis es un procedimiento estético para reducir grasa localizada. Dependiendo de la técnica utilizada, puede requerir anestesia y condiciones quirúrgicas especializadas.

Aunque logró el resultado que quería en su cuerpo, hoy dice que la experiencia fue traumática y que, con el paso del tiempo, entendió que nunca verificó realmente las condiciones físicas ni la habilitación del lugar donde se realizó la intervención.

“La motivación principal fue sentirme mejor conmigo misma y mejorar los aspectos físicos que me afectaban la seguridad personal, que en ese momento sentía”, dijo en entrevista con Vanguardia la mujer, que quiso mantener su anonimato para contar lo que muchas no han podido tras someterse a procedimientos invasivos en las llamadas “clínicas de garaje”.

Su testimonio lo dio en medio del miedo alrededor de los procedimientos estéticos invasivos que se realizan en centros que funcionan como consultorios, spas o establecimientos de estética, especialmente después de la muerte de Yulixa Collazos Toloza Rivas, ocurrida tras una lipólisis láser practicada en un establecimiento del sur de Bogotá.

Aunque la mujer no presentó complicaciones posteriores graves, aseguró que con el paso de los años entendió que el dolor intenso durante el procedimiento, la falta de monitoreo y acompañamiento médico constante durante los masajes postoperatorios y la rapidez con la que fue enviada a recuperación eran situaciones que hoy considera irregulares para una intervención invasiva como esa.

La entrevistada aseguró que tomó la decisión de operarse luego de escuchar referencias positivas sobre la clínica donde se realizaría el procedimiento. “Conocí el lugar a esa época porque era muy reconocido, muchas personas hablaban del sitio y pues además una amiga cercana de mi trabajo ya se había realizado un procedimiento allí. Aparentemente ella se veía muy bien y le fue muy bien, pues eso me generó mi confianza de tomar la decisión”, relató.

También explicó que la apariencia del establecimiento terminó reforzando esa confianza: “Todo inició por la vista y me pareció un lugar bueno, entonces decidí que era una muy buena opción hacerme el procedimiento en esa clínica”, dijo.

Según contó, el procedimiento se realizó en la clínica Perfect Body Nueva Imagen S.A.S., ubicada en el sector de Cabecera, en Bucaramanga.

Años después, este establecimiento quedó en medio de cuestionamientos públicos y actuaciones de las autoridades sanitarias por el fallecimiento de Helen Ibanna Gómez Cristancho, una mujer de 33 años que presentó complicaciones luego de someterse a una mamoplastia de aumento.

En julio de 2022, la Secretaría de Salud de Santander adelantó medidas sanitarias contra ese centro estético y reportó hallazgos relacionados con presuntas irregularidades en procedimientos quirúrgicos, verificación de personal médico y condiciones de seguridad para atender emergencias.

¿Cómo identificar un centro de estética legal?

Yulixa Consuelo Tolosa Rivas, de 52 años, murió por una embolia pulmonar tras someterse a una lipólisis láser en una “clínica de garaje” del sector de Venecia, en Tunjuelo, sur de Bogotá. Después fue reportada como desaparecida y su cuerpo fue hallado en Anolaima, Cundinamarca.

La muerte de Tolosa Rivas y las capturas que se han dado dentro de la investigación han vuelto a generar controversia sobre los lugares donde se realizan esos procedimientos estéticos en Colombia y las condiciones en las que están operando algunos de estos establecimientos.

La preocupación gira, precisamente, alrededor de los sitios que ofrecen procedimientos invasivos como si fueran tratamientos simples o ambulatorios, pese a los riesgos médicos que pueden estar detrás de estas intervenciones.

“No basta con tener un espacio bonito; debe cumplir estándares médicos y quirúrgicos reales”. Así lo explicó a Vanguardia el cirujano plástico Felipe González, miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, al referirse a los lugares donde se realizan procedimientos como lipólisis, liposucción e lipoescultura.

El especialista señaló que cualquier institución que practique este tipo de intervenciones debe estar habilitada por la Secretaría de Salud y contar con quirófanos adecuados, protocolos de bioseguridad, equipos de monitoreo y personal capacitado para atender una eventual emergencia médica. Lea aquí: La belleza no debería costar la vida: el peligro que generan las ‘clínicas de garaje’

González añadió que existe una diferencia entre un centro de estética y una institución de salud habilitada para realizar procedimientos quirúrgicos. Mientras los primeros están orientados a tratamientos no invasivos y de cuidado superficial, las clínicas autorizadas para cirugías deben contar con permisos, quirófanos, protocolos médicos y personal entrenado para responder ante posibles complicaciones.

Esa diferencia también está contemplada en la Resolución número 2263 de 2004 del Ministerio de Salud, que regula los centros de estética y establece que, cuando se realizan procedimientos invasivos o quirúrgicos, los establecimientos deben cumplir las condiciones exigidas para los prestadores de servicios de salud.

En medio del caso de Yulixa Tolosa y de otras denuncias conocidas en los últimos años por procedimientos estéticos realizados en sitios clandestinos, González aseguró que una de las principales recomendaciones para los pacientes es verificar tanto al médico como al lugar donde se realizaría la intervención.

Según explicó, en el caso de los profesionales de la salud, la consulta puede hacerse a través del ReTHUS, el Registro Único Nacional del Talento Humano en Salud. Allí aparecen las personas que cumplen los requisitos para ejercer dentro del sistema de salud colombiano.

Frente a las clínicas o instituciones, indicó que la verificación debe hacerse en el REPS, el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud del Ministerio de Salud, donde se puede revisar si el establecimiento está habilitado para realizar determinados procedimientos.

178 visitas de vigilancia en Bucaramanga

La Secretaría de Salud de Bucaramanga confirmó que, en lo corrido de este año, se han realizado 178 visitas de inspección, vigilancia y control a establecimientos de estética y procedimientos cosmetológicos en la ciudad.

Según explicó la secretaria de Salud, Claudia Mercedes Amaya Ayala, estas inspecciones se desarrollan tanto por programación institucional como por denuncias ciudadanas relacionadas con posibles irregularidades en la prestación de estos servicios.

La entidad indicó que, durante las visitas, se revisan aspectos como infraestructura, condiciones higiénico-sanitarias, manejo de residuos, talento humano, documentación y cumplimiento de requisitos exigidos para la operación de estos negocios.

De acuerdo con el balance entregado por la Secretaría de Salud de Bucaramanga, durante 2025 se han impuesto cinco medidas sanitarias de seguridad consistentes en clausura temporal total de establecimientos dedicados a procedimientos estéticos. “Estas medidas se adoptaron debido al incumplimiento de la normatividad sanitaria vigente, representando un riesgo para la salud pública”, explicó Amaya.

La Secretaría también recordó que los ciudadanos pueden verificar si una institución se encuentra habilitada para prestar servicios de salud mediante el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud (REPS), disponible en línea a través del Ministerio de Salud.

Las autoridades insistieron en la importancia de acudir únicamente a establecimientos autorizados y verificar tanto la habilitación del lugar como la formación de los profesionales que realizan los procedimientos.

Publicado por: Danna Valeria Figueroa

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